Exposición del artista Claudio Valdés Mujica en Barco Galería

El martes recién pasado se inauguró la muestra “La oscuridad por espejo”. La obra discurre sobre el ajedrez y sus posibilidades arquitectónicas en tanto movimiento en el espacio.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

Con curatoría de Anton zu Knyphausen, se inauguró “La oscuridad por espejo”, interesante muestra que relaciona arquitectura y ajedrez, en tanto juego; movimiento y espacio, en tanto desplazamientos. Todo esto relacionado con un marco filosófico que tiene referencias que van desde Platón al concepto de esfera de Peter Sloterdijk, pasando por el diagrama de movimiento interplanetario de Kepler. Las referencias de Claudio Valdés Mujica no parecen tanto las de un artista, sino las de un viejo sabio que ha decidido retirarse del snobismo para anclarse en el abismo.

En relación a los artistas de su generación, Valdés Mujica destaca por estar dedicado al pensamiento (¿a qué otra cosa se dedica un artista?), la vida retirada y austera y, por supuesto, al estudio del ajedrez, entre otras cosas. En ese sentido, es un artista que sobresale de la media. En primera instancia, porque es un lector consumado, aparte de cultivar la poesía (aunque entiendo que cada vez la escribe menos), pero también por su bajo perfil, de una humildad taoísta. En otras palabras, un artista a contrapelo de la imagen que tienen los propios artistas de sí.

Sus investigaciones siempre han ido por el lado del juego y, diría, más que por el movimiento, por el desplazamiento. Lo confirma una muestra anterior: “El jugador también es prisionero” (Galería Metropolitana, PAC). Los desplazamientos, las jugadas en ajedrez, arman un mapa en la cabeza, una superposición de imágenes; una suerte de trama en oposición a la noción hodierna de red.

Dicha relación queda muy bien establecida en la obra “Palacios de la memoria”, donde expone 64 cubos grabados por cuatro de sus caras. Son 256 imágenes arquitectónicas que proponen una combinatoria muy al estilo de Raymond Queneau y su libro “Cien mil millar de poemas”.

En ese sentido, podríamos decir que la muestra propuesta por Claudio Valdés Mujica es el resultado de unos ejercicios de estilo donde la lógica de la combinatoria y la variación hace proliferar las ideas que transforma en objetos o esculturas, pero sobre todo en pensamiento. Un ejemplo de esto son los dos tableros a muro que muestran el problema del caballo: el movimiento del caballo está trazado sobre el tablero con una cuerda, dando así un diagrama, una imagen, la huella de un desplazamiento, si no metafórico, virtual.

Esto se señala en el texto del curador:

“Es precisamente el reconocimiento del loci que ocupa cada pieza dentro del artefacto -cada imagen dentro de la historia de la arquitectura- lo que permite memorizarla”.

En otras palabras, la imagen y su relación mnemotécnica con el juego. “La oscuridad por espejo” propone otro abordaje de la remanida memoria, sobre todo en términos políticos, donde la memoria parece no tener otra salida que lo literal. Recordemos que la memoria es un regalo de Mnemosine, que es hija de Gea y Urano, es decir, de la tierra y el cielo.

Ya que nuestro artista parece estar en ese camino intransitable que es el Tao, recordemos: “Lo inefable es el comienzo del Cielo y la Tierra”, “El Cielo y la Tierra son imparciales; ven las diez mil cosas tal y como son”.

Tal vez, sólo tal vez, lo que hay detrás de la obra que presenta Claudio Valdés Mujica no sea otra cosa que imágenes del pensamiento, o bien: pensamiento, esferas de pensamiento que se hacen del ajedrez y sus combinaciones para metaforizar el espacio y nuestras posibilidades dentro de él, aunque sea un espacio lúdico y/o ficticio, o justamente por esto.

Al mismo tiempo, hay una crítica afín con la de Warburg, sobre cómo nos relacionamos con las imágenes y sus mecanismos de reproducción, su red algorítmica y virtual.

Tal vez, sólo tal vez, Claudio Valdés Mujica nos quiere mostrar el negativo de la imagen que se nos presenta y representa como realidad. Pero, sabemos, que la realidad no coincide con lo real, que la oscuridad es un espejo y que en esa oscuridad los misterios hacen brotar la flor inexistente.

Pueden visitar la muestra y jugar ajedrez en Santa Lucía 382-1c y visitar @barcogaleria para más información.