Fallece en Berlín el autor de “El que no salta es momio”

Roberto Rivera, último integrante del emblemático Grupo Tiemponuevo de Valparaíso, dejó de existir a los 84 años, dejando para la posteridad temas como “No nos moverán”, “Hemos dicho basta” y, sobre todo, “El que no salta es momio”, canción coreada por las multitudes en las concentraciones de la Unidad Popular.

Por JORGE CASTILLO PIZARRO / Fotos: ARCHIVO

El último miembro del conjunto Tiemponuevo de Valparaíso, que se hizo famoso durante la Unidad Popular, falleció el pasado lunes 4 en Berlín, Alemania.

Roberto Rivera, de 84 años y de profesión odontólogo, dejó de existir en su departamento de la ciudad germana, donde en su parte oriental se afincó durante gran parte de su exilio después del Golpe de Estado.

La Nueva Canción Chilena (NCCh) perpetuó en el inconsciente colectivo canciones que han atravesado generaciones y que siguen siendo escuchadas, sean o no sus contenidos plenamente insertables en las actuales luchas del pueblo chileno.

“El pueblo unido jamás será vencido”, “Venceremos”, “La batea” y “Ni chicha ni limoná” son algunos de esos temas de poderoso simbolismo en Chile y el exterior.

También figuran en ese registro “Hemos dicho basta”, “No nos moverán” y “El que no salta es momio”, canciones que en su momento alcanzaron tanto o más poder enfervorizante que las anteriores. Ejemplo de ello es que la primera acompañó el discurso pronunciado en cadena nacional por Salvador Allende al asumir el gobierno, mientras que la segunda fue lanzada al aire en Radio Magallanes apenas el Presidente terminó su postrero discurso el 11 de septiembre de 1973. La tercera, en tanto, fue un poderoso elemento de alegre animación durante los actos de apoyo a la UP.

Tiemponuevo en una foto de Antonio Larrea

Quienes las cantaron a lo largo del país eran tres jóvenes que en Valparaíso conformaron en 1970 el trío musical Tiemponuevo, de amplia repercusión musical en el Chile de entonces.

Además de Rivera, integraron el grupo los hermanos Sergio y Raúl Sánchez, también odontólogo el primero y profesor normalista el segundo. Alineaciones anteriores al inicio formal de conjunto incluyeron a Osvaldo “Gitano” Rodríguez y Payo Grondona, con quienes los músicos de Tiemponuevo coincidieron en la organización de las primeras peñas porteñas y viñamarinas.

Tal como Quilapayún e Inti Illimani construyeron cada uno un sello identificador, Tiemponuevo hizo lo propio. Comenzando por soslayar los vocablos indígenas y los ponchos en boga, privilegiando, a cambio, un nombre en español y ropa común y corriente.

Musicalmente, lo suyo fue usar una amplia gama de ritmos populares que unidos a letras de innegable contenido social dieron como resultado canciones que eran rápida y entusiastamente aceptadas por los trabajadores, a quienes el conjunto dedicaba su quehacer. Blues, guarachas, mambos, bossanova, go-go, polkas y spiritual inundaron su discografía pre Golpe, compuesta por tres discos larga duración y al menos seis singles.

El primer LP fue producido por Ángel Parra y grabado en 1970, en el sello La Peña de los Parra. Aparte de “Hemos dicho basta”, incluye otros temas de alto contenido social, como “Canción para el obrero”, de Roberto Rivera, y “Canción para el hombre nuevo”, del uruguayo Daniel Viglietti. La impronta uruguaya en el disco se hace sentir además con “Teresa”, de Héctor Numa Moraes; “Mi adiós”, de Washington Carrasco y “Polka infantil”, de Marcos Velásquez. También figuran “Yo no sé decir adiós” y “Los sobrinos”, de Payo Grondona.

El segundo LP fue grabado también en 1970 para el sello Dicap. En él aparece el emblemático “No nos moverán”, además de “Qué he sacado con quererte”, de Violeta Parra; “Canción de amor”, de Ángel Parra y “Dispersos”, de Ali Primera.

El tercer LP fue publicado en 1971, en Dicap, bajo el nombre de “Ahora es Tiempo». En él se escucha “Elevar la producción”, de Payo Grondona, y “Gutierrito”, una cumbia escrita por Rivera que retrata al trabajador menor siempre mandado por todos y que bajo el gobierno popular adquiere un status de dignidad que lo hace participar de igual a igual en el proceso revolucionario.

No puede olvidarse tampoco un disco single de 1972 con una de las canciones más coreadas por las multitudes en las concentraciones: “El que no salta es momio”, cuyo autor es también Rivera.

El porqué de esa opción musical diferente a otros músicos de la NCCh, fue explicada en 2016, en Chile, por Roberto Rivera, en lo que sería su visita de despedida. Retrocediendo sus recuerdos hasta los últimos años de la década del 60 y los primeros de la década del 70, evocó esa vez las risas socarronas de campesinos al ver sus instrumentos andinos y a los jóvenes comunistas porteños que en sus fiestas bailaban cumbias, valses peruanos y corridos, prefiriendo esos ritmos para pasarlo bien antes que las canciones de protesta.

“En ese momento dije que teníamos que hacer canciones de la ciudad, usando los ritmos que más llegaban a la gente, pero con letras que la hicieran comprender el proceso de cambios sociales y sumarse a él”, rememoró Rivera.

Su incesante derrotero de apoyo al gobierno de la Unidad Popular le granjeó a Tiemponuevo reconocimientos como haber sido elegido por el cineasta Aldo Francia para componer e interpretar el tema central de la película “Ya no basta con rezar”, del mismo nombre y de autoría de Rivera.

Tras el Golpe Militar, dos de sus tres miembros (Roberto y Sergio) salieron al exilio, primero hacia Argentina y después a la República Democrática Alemana, donde terminaron radicándose, mientras que Raúl decidió permanecer en Chile.

Los últimos integrantes de Tiemponuevo, con Roberto Rivera (sentado), el único del grupo inicial.

Durante estos 43 años fuera del país el grupo se mantuvo activo, aunque con distintas formaciones que incluyeron hasta 1977 al fallecido Payo Grondona y luego a otros músicos chilenos y extranjeros, como José Miguel Márquez, histórico miembro de Illapu. Uno de aquellos cambios fue determinado por el prematuro deceso de Sergio Sánchez.

También en el exilio el grupo grabó otros cinco discos, tres de ellos larga duración, e hizo e interpretó música incidental para películas, documentales, programas de televisión y obras de teatro.

En 1988, en plena campaña del No, Tiemponuevo reingresó a Chile para actuar en distintos actos de apoyo a la recuperación de la democracia, tal como lo había hecho hasta esa fecha en muchos países europeos, africanos y latinoamericanos.

Al explicar su decisión de poner término a una trayectoria de casi 50 años, Roberto Rivera dijo en 2016 que la idea fue madurando lentamente, conforme fueron pasando los años.

“No fue una idea repentina”, señaló el músico, añadiendo que, “en todo caso, esto no significa renunciar e irse a la casa y olvidar principios de dignidad, solidaridad, amor y respeto con el maravilloso pueblo chileno, que siempre ha sabido salir del ‘oscurantismo’ por sus propios medios”.

Despedirse en Chile, complementó, obedeció “a nuestra impresión de que la gran mayoría de los chilenos interesados pensaban que el grupo había dejado de existir y su presencia se reducía a un par de canciones que sobrevivieron en el tiempo”.

Conciertos populares en Santiago y Valparaíso durante octubre de 2016 culminaron una inagotable carrera junto a las causas populares. “Tocar como yo quería: con la gente”, explicó Roberto Rivera en su despedida.

Para la posteridad quedarán letras como la siguiente:

“Ya son demasiados que la pasan mal,

“Hemos dicho basta y echado a andar,

“Nadie en este mundo nos puede parar,

“Empezó la lucha y vamos a triunfar,

“Por fin la justicia llegará a reinar,

“Hemos dicho basta y echado a andar”.