Francia sigue alzada contra cambio en la edad de jubilación

A las protestas callejeras se suman cientos de sindicatos que votaron una huelga inmediata.

Por ANDRÉS ALBURQUEQUE

Francia afronta una nueva jornada de protestas y cientos de huelgas parciales o totales en contra de la reforma a las pensiones, aprobada el jueves por decreto por el gobierno de Emmanuel Macron.

El creciente malestar social reflejado en una segunda noche de disturbios en varias ciudades del país hace -según los analistas- tambalear al actual gobierno.

En Lyon, los enfrentamientos con la policía fueron especialmente tensos y los manifestantes intentaron invadir y quemar la sede de una Junta de distrito: unas 30 personas fueron arrestadas.

Para esta noche se ha convocado a través de redes sociales a nuevas protestas en decenas de ciudades francesas. El descontento de la calle, que se está organizando al margen de sindicatos y partidos, se ha trasladado también al Parlamento, donde este lunes se debatirán dos mociones de censura para tumbar al Ejecutivo, al borde de una crisis política que no se veía desde el estallido de la revuelta de los “Chalecos Amarillos” en 2018.

La iniciativa, no obstante, tiene pocas probabilidades de prosperar pues los conservadores de Los Republicanos (LR) no la apoyan oficialmente.

Una eurodiputada del LR, Agnès Evren, pronosticó que “sólo cuatro o cinco” parlamentarios de su partido apoyarán las mociones, lejos de los 30 que se necesitarían para tumbar al Ejecutivo.

La reforma que eleva la edad mínima de jubilación en Francia de 62 a 64 años mantiene a los sindicatos en pie de guerra, con algunas huelgas enquistadas, como la de recogida de basuras en la mitad de París, donde miles de toneladas de desechos siguen esparcidas en las aceras a pesar de que el gobierno francés ha impuesto la vuelta al trabajo a ciertos limpiadores.

Se espera también una perturbación de la circulación de trenes de alta velocidad, los regionales TER y de Intercities. El tráfico aéreo no deberá de registrar anulaciones o atrasos por la huelga, aunque sí se aguardan para el lunes 20 marzo, cuando se cancelarán un 30% de los vuelos en el aeropuerto parisino de Orly y un 20% en el de Marsella.

En energía, al menos cuatro importantes refinarías estarán cerradas (sin que se conozca aún el posible impacto en el abastecimiento de combustible), y cuatro terminales de transporte de gas siguen bajo los piquetes (que permiten, no obstante, importar gas licuado), así como 11 depósitos de gas de Storengy.