Fútbol femenino: todo comenzó con las obreras de Lancashire

Quisimos rastrear los orígenes de un deporte que, cada año, congrega más equipos y más hinchas a lo largo del mundo. Una disciplina que se instaló hace rato en el profesionalismo y disputa hasta campeonatos mundiales. Que ya tiene una nutrida iconografía, donde asoma la chilena Christiane Endler. Tomamos como base un excelente reportaje de la revista española Panenka.

Por EL ÁGORA
Fotos Getty

«El primer partido de fútbol femenino del que se tiene constancia fue un derbi londinense disputado el 23 de marzo de 1895. En el Crouch End Athletic Ground un equipo formado por jugadoras del norte de la ciudad derrotó por 7-1 a un combinado de los barrios del sur. Miss Nettie Honeyball, fundadora de las British Ladies Football Club, organizó la cita publicando un anuncio en el Daily Graphic en el que buscaba a jugadoras para demostrar que este deporte de hombres también puede ser practicado por mujeres…», se lee en Panenka (edición de octubre de 2014).

Queda claro que para conocer los inicios del fútbol femenino debemos remontarnos a Inglaterra. Fines del siglo XIX, una época de transformaciones sociales, económicas y culturales profundas. Las personas reivindican su individualidad, sus derechos, su rechazo a las estructuras y a la moral burguesas. A la cosificación de las masas. Al concepto de masa. Del socialismo utópico se pasa a los movimientos obreros en los países más industrializados. En el arte irrumpe el expresionismo y ya, larvariamente, asoman el cubismo y el dadaísmo. Europa se mueve bajo fuerzas telúricas cada vez más perceptibles.

Las mujeres también golpean la mesa. Gail J. Newsham, autora de In A League Of Their Own! The Dick, Kerr’s Ladies Football Club, escribe: «Actualmente es muy fácil decir que su irrupción fue enormemente importante, pero deberíamos recordar que durante aquella época se vivieron episodios como el arresto en 1908 de Emily Pankhurst (activista política británica y líder del movimiento sufragista) en el Palacio de Buckingham o el de Emily Davison arrojándose bajo el caballo del rey Jorge V en el derbi de Epsom de 1913». 

Newsham toma como referencia al club más emblemático en una época en que el fútbol femenino era apenas incipiente: las Dick, Kerr´s Ladies, un equipo formado por trabajadoras de una fábrica de municiones de Lancashire y que marcó un antes y un después en la bitácora de este deporte.

Fueron ellas quienes instalaron el fútbol femenino en el debate público, pero también las que disputaron el primer encuentro internacional (ante Francia, el 30 de abril de 1920, en el ya mítico estadio Deepdale del club Preston North End, con triunfo para las inglesas por 1-0), las que congregaban multitudes de 50 mil hinchas y las que realizaron una gira por Estados Unidos… «Las Dick, Kerr´s Ladies no sólo viajaban por todo el país, sino que la gente pagaba por verlas jugar al fútbol», agrega Newsham.

Las jugadores del Dick, Kerr’s destacaron por su técnica con el balón y por su envergadura física, algo que fue evidente en sus amistosos frente a las menuditas francesas.

De aquel partido de 1895, con el que abrimos esta crónica, apenas quedan recuerdos. Y aunque el espectáculo fue un éxito, hubo muchas críticas por el nivel de las jugadoras y por sus olvidos constantes del reglamento. «No creo que el fútbol femenino atraiga a las masas cuando deje se ser una novedad», escribió «Lady Correspondent», la autora de una nota periodística publicada en el Manchester Guardian. 

Pero sí atrajo a multitudes, aunque años después, cuando la Primera Guerra Mundial cambió a todo el Viejo Continente.

AYUDA A LAS VÍCTIMAS

La revista Panenka consigna: «Originalmente localizada en Escocia, para posteriormente trasladarse a Preston, Dick, Kerr and Co Ltd era la empresa más importante del sector ferroviario británico. En 1917, sin embargo, las necesidades del país primaban el suministro de armas al frente y la Dick, Kerr, como muchas otras fábricas, pasó a ser controlada por el gobierno, y sus líneas de montaje, ahora bajo el control de mujeres, a fabricar municiones. Con el fin de que esta nueva mano de obra se centrara en su cometido, se tenía la certeza de que las mujeres debían liberar su tensión practicando deportes. Así, se hicieron muy populares los partidos de fútbol en los patios de las empresas: dos partes de 15 minutos aprovechando la hora de la comida».

La idea prendió de inmediato y rápidamente se formaron clubes de obreras en diferentes fábricas del país. Pronto, esos cotejos también ayudaron a recaudar fondos para las víctimas de la guerra. «Este fue el fin que impulsó a Grace Sibbert, empleada de la Dick, Kerr, cuyo marido había sido hecho prisionero, a organizar uno de esos partidos. Alfred Frankland, administrador de la empresa, y sumándose a la iniciativa de Sibbert, impulsó un segundo enfrentamiento, cuya recaudación iría destinada al hospital de Moor Park de Preston», agrega Panenka.

«Frankland desembolsó 20 libras (lo que hoy equivaldría a unos 5 mil euros) para que el partido se disputara en el estadio de Deepdale. ‘Cuando lo piensas, parece una decisión estúpida’, concede su nieto Tony Frankland. ‘Es como si en la actualidad quisiéramos organizar un acto benéfico en Old Trafford’. La decisión de Alfred Frankland era sumamente ambiciosa porque trasladaba el fútbol femenino del patio de las fábricas al hogar de uno de los clubes más iconográficos del balompié masculino, pero la apuesta no pudo salirle mejor: 10 mil personas pagaron su entrada para ver a las Dick, Kerr’s vencer por 4-0 al Arundel Coulthard Foundry».

El éxito de la jornada animó a Frankland a organizar más partidos como ése y convertir a las Dick, Kerr’s en un equipo respetado. Contaba con la centrodelantera Florrie Redford, de remate suave, pero muy oportunista en el área rival; Jennie Harris, interior izquierda, que no medía más de un metro y medio, pero cuya habilidad sorprendía a medio mundo; Lily Parr, lateral izquierda, de potente disparo (muchos medios decían que pateaba tan fuerte como un jugador de Primera División), y Alice Woods, ex campeona inglesa de los 800 metros planos y muy talentosa con el balón.

Barbara Jacobs, autora del libro The Dick, Kerr´s Ladies, escribió: «Tenían una excelente plantilla. Además, Frankland se desenvolvía de una manera no muy diferente a los representantes de hoy. Si jugaban contra un equipo que tenía un futbolista interesante, no dudaba en tentarla con algún incentivo». Éstos iban desde estímulos económicos a puestos de trabajo mejor remunerados.

APENAS VENCIDAS 

Tras la guerra, Frankland pensó que las rivales inglesas le quedaban chicas a las Dick, Kerr’s. Y estableció contactos para jugar partidos internacionales. Así, el 27 de abril de 1920, se dio inicio a una serie de amistosos frente a un combinado femenino francés. En Deepdale, ante 25 mil personas, ganaron 2-0. Luego, en Stockport, repitieron la victoria, esa vez por 5-2. En Manchester, las visitantes por fin rescataron un punto al igualar 1-1. 

La gira terminó en Londres. Barbara Jacobs recuerda: «Las Dick, Kerr’s eran, sin duda, el mejor equipo femenino de Inglaterra, pero jugar en Stamford Bridge (estadio del Chelsea) era otra cosa. Aquel fue El partido. El momento en el que, pese al resultado, se convirtieron en auténticas estrellas».

Sorpresivamente, el duelo terminó con el triunfo visitante por 2-1. «Teniendo en cuenta que las Dick, Kerr’s habían perdido muy pocos partidos, y de eso ya hacía mucho tiempo, sucumbir ante las francesas fue algo que nadie esperaba», explica Gail Newsham. «A lo largo de la historia del club, de 1917 a 1965, tan sólo perdieron 24 encuentros, lo que equivale a una derrota cada dos años».

Pese al traspié, el equipo creció en popularidad: 53 mil personas las vieron en Goodison Park (cancha del Everton), 35 mil en Old Trafford (del Manchester United) y otras 25 mil en un duelo frente a la selección de Gran Bretaña (9-1, en favor de las Dick, Kerr’s).

EL BOICOT

El 5 de diciembre de 1921, la Football Association (FA) prohibió a todos los clubes asociados que cedieran sus estadios para la realización de partidos de fútbol femenino. ¿Las razones?  Principalmente, dos: «expertos en medicina» aseguraron que el fútbol era una actividad nociva para las mujeres. También, por rumores (o acusaciones) que objetaban el verdadero destino de los fondos recaudados. 

Sobre esto último, Jacobs es categórica: «Las chicas eran auténticas estrellas, aunque seguían siendo obreras de fábrica y entregaban a la beneficencia el dinero que ganaban».

El motivo último tenía que ver con que el fútbol femenino comenzó a amenazar al masculino en popularidad. «Fue una situación vergonzosa», asegura Jacobs. Y, pese al esfuerzo de las Dick, Kerr’s, que terminaron programando sus encuentros en canchas de rugby, el boicot de la FA debilitó a sus rivales.

Un año más tarde, asumieron un nuevo desafío: se embarcaron para una gira por América del Norte. Pero nada sería simple. Los tentáculos de la FA llegaron a Canadá, cuya federación suspendió los partidos ante las inglesas. Y en Estados Unidos el programa incluía sólo duelos frente a elencos masculinos.

Con todo, las Dick, Kerr’s sacaron adelante la tarea y de los nueve cotejos pactados, sólo cayeron en tres. Uno de ellos frente al Paterson (club de Nueva Jersey, que llegó a ser campeón de la American Soccer League). «Claro, éramos los campeones, pero nos costó mucho doblegarlas», señaló en su oportunidad Pate Renzulli, arquero del Paterson.

Luego de volver a Inglaterra, las jugadoras se encontraron con una nueva realidad: la Dick, Kerr and Co Ltd se convirtió en English Electric y sus lazos con el equipo femenino se debilitaron, sobre todo tras el despido de Alfred Frankland. En 1926, el vínculo desapareció por completo.

Frankland intentó estirar la vida del club y lo refundó con el nombre de Preston Ladies, y contó con la presencia, entre otras, de la veterana Lily Parr, quien jugó hasta 1951, convirtiendo 900 goles en su carrera. Frankland murió en 1957 y la institución sobrevivió hasta 1965, año de su desaparición.

En los 90, Gail Newsham rescata la historia de las Dick, Kerr’s y mantiene sus premisas: «Creían que las mujeres no podían jugar al fútbol (…) La prohibición de la FA arrinconó su historia y se convirtió en el secreto mejor guardado del fútbol».

Chile figura en el fútbol femenino gracias a jugadoras que han defendido al país en torneos internacionales, alcanzando el máximo logro en la Copa Libertadores ganada por Colo Colo. Christiane Endler, por ejemplo, está entre las porteras más destacadas en la actualidad y es la mejor chilena de la historia.