Fútbol formativo: se necesitan especialistas

Se precisa una especialización más amplia de los entrenadores para evitar que el proceso de formación sea utilizado únicamente para el crecimiento y ambición de los que usan el trabajo en las series menores como trampolín para posicionarse en la alta competencia.

Por GERARDO SILVA / Foto: ARCHIVO

En una serie de conversaciones con personas importantes del fútbol -aquellas que toman decisiones-, a menudo debatimos profundamente respecto de la formación de nuestros futuros futbolistas. Luego de variados análisis, hemos podido concluir en conciencia que, lastimosamente, los cambios sustantivos que ha tenido la actividad no nos permiten siquiera comparar este nuevo modelo de formación con el antiguo, ese que nos permitió disfrutar de una cantidad importante de canteranos en el fútbol profesional y que, incluso, terminaron siendo referentes de las diferentes instituciones.

Eran otros tiempos, por cierto. Tiempos en donde nuestra Selección se tenía que armar casi exclusivamente con futbolistas que jugaban en la competencia local, pues eran muy pocos los que provenían de ligas extranjeras. México era quizá el mercado más interesado en ofrecerles puestos de trabajo a los futbolistas chilenos como fueron Carlos Reinoso, Osvaldo “Pata Bendita” Castro, Miguel Ángel Gamboa y Alberto Quintano, por nombrar a algunos. En verdad, se podían contar con los dedos de una mano, por lo que los futbolistas formados por nuestros clubes tenían ese mercado como la gran vitrina y a la selección nacional como el pedestal más alto al que podían aspirar.

Europa en esos tiempos era un objetivo lejano, casi impensado.

Toda esta referencia aflora a raíz de un cuestionamiento que nos hacíamos respecto de si los jugadores de antes eran mejor formados que los actuales. La conclusión es clara: bajo ningún punto de vista puede sostenerse esa idea.

En tiempos pasados, había menos recursos, la implementación era precaria y la competencia muy limitada. No estaban las condiciones para un trabajo que asegurara gran competividad.

Por lo mismo, nos vimos obligados a intercambiar ideas y opiniones respecto de las metodologías usadas en el actual fútbol joven de nuestro país. Aquí hice ver mi punto de vista: hoy los entrenadores prefieren enseñarles a sus dirigidos a ganar. ¿Es malo eso? Por cierto que no. No obstante, primero hay que enseñarles a los jóvenes a jugar al fútbol y a conocer las bondades del juego.

Hoy se le dedica demasiado tiempo a los aspectos físicos, técnicos y tácticos porque la idea es fabricar un futbolista rentable lo antes posible para exportarlo y para que se termine de formar en otro lugar. Pero con ello se deja de lado el desarrollo de otras capacidades como el conocimiento del deporte, la fortaleza mental y el vínculo socio-afectivo que, desde mi punto de vista es dónde se debe poner mayor énfasis.

Es lo que llamamos la «formación integral», lo que está faltando en el trabajo de base y que es lo que retarda la maduración del futbolista chileno.

Hay que enseñar a entender el juego, pues eso ayudaría al proceso de una maduración más temprana.

No puede ser que nuestros futbolistas jueguen a la pelota hasta los 25 años y recién ahí aprendan a jugar al fútbol.

En definitiva, este tipo de charlas y debates nos han permitido sacar varias conclusiones.

Una de ellas es que la metodología definitivamente tiene que ser integral pues el fútbol tiene un gran contenido emocional. Sólo desde la fortaleza mental los equipos superan la presión y los futbolistas encuentran metros en lugares del campo de juego donde es imposible encontrar centímetros.

Sin embargo, la mayor conclusión a la que hemos llegado tiene que ver con la necesaria especialización de los entrenadores para evitar que el proceso de formación sea utilizado únicamente para el crecimiento y ambición de los que usan el trabajo en las series menores como trampolín para posicionarse en la alta competencia.

Hay que ser claros: el fin nunca justificará los medios.

Por esta razón, el Instituto Nacional del Fútbol (INAF) debe considerar la vocación antes que todo y luego trabajar la especialidad «expertos en la dirección técnica del fútbol joven». En la medicina existe el cirujano, el oncólogo, el geriatra, el médico general, entre otros, pero también existe el pediatra. En la educación están los profesores de nivel superior, el de enseñanza media y también el de enseñanza básica y, por supuesto, las y los educadores de párvulos.

Cuando observamos con detención los clubes profesionales de nuestro fútbol en su dirección en menores ellos tienen profesionales trabajando con los pequeños, pero queriendo dirigir a los grandes. No generalizo, porque también existen los que tienen la vocación para trabajar en la formación integral. Pero no existe la especialización que esté debidamente estructurada.

Si queremos mejoras sustantivas, necesitamos educadores de párvulos y pediatras del fútbol.