Fútbol sin hinchas ni pausas: cómo La Calera y Unión Española pueden cambiar el destino cruzado del torneo

Aunque se extraña el ritmo y la intensidad de juego de los equipos, no se añora la escenografía de las barras bravas en los estadios. Y entre la mediocridad de Colo Colo y la U, aparecen dos equipos que podrían dificultar un nuevo título de Católica.

El fútbol chileno recién empieza a ajustarse a su nueva realidad, pero la tendencia natural de sus niveles técnicos y físicos se mantiene con la hegemonía natural de Universidad Católica y la irrupción de Unión Calera como el equipo que, quizás, podría incomodar la marcha de los cruzados hacia otro título.

Así avanza en ese contexto de silencio en los estadios, programación intensa y horarios inusuales acorde a una “normalidad” razonable y lógica, que no  merece tanto lamento plañidero de algunos periodistas complacientes que se quejan porque los equipos deban “jugar mucho” y estresan sus esfuerzos después de cinco meses de vacaciones forzadas por la pandemia.

La pobreza del reciente Superclásico resuelto con un empate conformista de la U y Colo Colo sólo expresa la transición de una puesta a punto que requerirá más tiempo y continuidad, así como un cambio de actitud de los técnicos y protagonistas. Ya se escuchan las quejas de los entrenadores por el calendario y las críticas disimuladas de otros por la inactividad que produjo el coronavirus, como si el fútbol escapara a la realidad de un país que se vio congelado en ese mismo lapso en el plano laboral y social.

La octava fecha nos reencontró con la vigencia de cracks cuarenteañeros –cuarentones es despectivo-, que a falta de figuras emergenctes simplemente ratifican lo que saben gracias a su trayectoria y experiencia. No es casual la capacidad goleadora casi eterna de Esteban Paredes ni la jerarquía técnica de Pajarito Valdés, aunque a otros coetáneos el receso los retrasó demasiado en sus estábdares físicos.

El choque de la U y Colo Colo simplemente refrendó la mediocridad de ambos equipos, bien dotados individualmente pero mal estructurados por falencias desde el banco. Sin embargo, lo más interesante del retorno es la permanencia de Unión la Calera y Unión Española como dos cuadros de mayores aspiraciones y posibilidades, según lo que muestran como expresión futbolística cohesionadas y estéticamente atractivas.

Incluso, el sólido y mecanizado cuadro cementero fue puntero del torneo por algunas horas del sábado pese a su sorpresivo empate con Cobresal (2-2), aunque más tarde Católica aprovechó de aplastar a un Coquimbo Unido sin juego ni corazón, cuya campaña forzó la llegada de un nuevo entrenador como el Coto Ribera.

Este martes comienza la 10ª fecha y el fin se semana se juega otra, ajustando un fixture que seguramente volverá a interrupirse en Fiestas Patrias y en la jornada del Plebiscito Constitucional. En rigor, aunque se extraña mayor intensidad y despliegue físico, el campeonato mantiene sus tonalidades de interés y ni siquiera la “parodia” del tablón virtual nos hace añorar a las barras bravas y aquellos hinchas que el último tiempo habían convertido la fiesta masiva en su peligrosa diversión propia.