Gabriel Salazar en la Filcs: “El meollo de la historia de Chile es el proceso constituyente”   

No podía faltar el historiador chileno en esta feria internacional que organizó la Municipalidad de Recoleta. Por supuesto, habló de su concepto más renombrado en el último tiempo: “La soberanía popular”.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

La ponencia se titulaba “La gran Alameda de la soberanía popular”. Desde el título ya estamos en sintonía con Allende y lo que la gente debiera proponerse y alcanzar. La soberanía popular debiera comenzar por una autodeterminación, hoy muy difícil de alcanzar a través de la “screen distraction” señalada por la artista visual y ensayista alemana en “Los condenados de la pantalla”.

La soberanía y lo popular responden a una tradición viva, desdibujada por quienes les interesa establecer un solo relato sobre la realidad. Lo cierto es que, en el Chile actual, no solo se vuelve necesario, sino que urgente, trascendental. Pensadores como el historiador Gabriel Salazar han realizado un trabajo coherente y profundo respecto de nuestra tradición intelectual y el acervo cultural que sostiene, quiéranlo o no, a nuestra gente. Nuestra piedra toral es el lenguaje, nuestra soberanía popular tiene que ver con cómo hablamos las chilenas y los chilenos.

Respecto de su propio momento como intelectual, el Premio Nacional de Historia 2006, señala que “siempre en la perspectiva de la historia desde abajo y desde adentro, comienzo a cerrar el círculo de mi vida”. Esto me hace pensar en algo que dijo, muy dolido y hasta triste, un amigo: “No voy a alcanzar a ver el país que quiero ver”. Fue un comentario tan rotundo, que nos hace leer el trabajo de Salazar y de casi todos los y las intelectuales de Chile como un trabajo gratuito a la vez que genuino. Hay un sinsabor en el aire, y el pensamiento siempre tiene su cuota de amargura, sobre todo porque el goce de pensar se ve aplacada por la anorgasmia capitalista y su producción de deseos absurdos.

La ponencia que presentó en el zócalo de la Municipalidad de Recoleta supone una suerte de testamento y de sello público a un trabajo investigativo de más de 60 años, además del compromiso con el pueblo en los momentos que fueron necesarios su palabra y su posición. A propósito, Salazar sostuvo que “lo que se abrió en octubre de 2019 ha sido excepcional, decisivo y profundo. Calzó con las tendencias que fui encontrando en todos mis trabajos. De verdad, el meollo de la historia de Chile es el proceso constituyente”.

La lectura que podemos hacer de esta relación que establece Salazar es más o menos la siguiente: Chile tiene un proceso pendiente, ese proceso está en la mente de buena parte de la ciudadanía y la clase político-empresarial ha hecho y hará lo que esté a su alcance para impedir el curso de los procesos sociales del país. Hoy, más que nunca, esa herida está abierta en el cielo que nos mira a diario, y que se manifiesta como frustración e injusticia cotidiana. Chile está caro y hay una crisis en el aire. El próximo estallido profundizará la grieta entre las partes encontradas. De momento, leer y vivir resulta imprescindible.