Golpe en el Vaticano: el Opus Dei deja de depender del Papa y su titular no podrá ser obispo

  • En el documento “Ad charisma tuendum”, Francisco establece una nueva posición para la institución eclesiástica, que ya no será considerada una diócesis. Experto chileno señala que ésta “ya que no va a estar involucrada en ciertas tomas de decisiones que hoy le competían”.

Después de cuarenta años, desde que el papa Juan Pablo II, en la Constitución “Ut sit” estableciera la Prelatura del Opus Dei, esta institución eclesiástica estaba regida por un prelado con su propia jurisdicción, como una diócesis, pero sin un territorio determinado, a partir de este jueves 4 todo será distinto.

Y ello, porque el papa Francisco, en un documento denominado “Ad charisma tuendum” (“Para proteger el carisma”), determinó que el Opus Dei ya no esté bajo su tutela, que el prelado -actualmente Fernando Ocáriz- no podrá ser obispo, ni podrá usar los ropajes ni el anillo episcopal.

La decisión del Pontífice obliga a la organización a pasar a depender de la Congregación para el Clero, que supervisará todas sus actividades y cada año deberá presentar un informe sobre el estado de la Prelatura y su labor apostólica.
Para los observadores, esto debería impedir algunos de los abusos que se han denunciado contra el Opus Dei, en varias partes del mundo, su política de segregación y su secretismo en el manejo de las casas y colegios que son de su propiedad.

En el documento, lo que se denomina Motu Proprio -escrito del Papa-, Francisco establece nuevas normas para adaptar el Opus Dei a la nueva Constitución de la Curia vaticana, «Praedicate Evangelium», vigente desde el 5 de junio pasado.

En el escrito, el papa Francisco señala: “El objetivo de este Motu Proprio es confirmar a la Prelatura del Opus Dei en el ámbito auténticamente carismático de la Iglesia, especificando su organización en sintonía con el testimonio del Fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer, y con las enseñanzas de la eclesiología conciliar sobre las prelaturas personales”.

Y justifica las nuevas normas expresando su decisión de “tutelar el carisma del Opus Dei y promover la acción evangelizadora que sus miembros llevan a cabo en el mundo, y teniendo que adaptar al mismo tiempo las disposiciones relativas a la Prelatura a la nueva organización de la Curia Romana”.

De este modo, la única prelatura personal existente hasta ahora ya no dependerá de la Congregación de Obispos, no formará parte de la estructura jerárquica de la Iglesia como una diócesis, sino que estará directamente controlada por el Ministerio del Clero, como otras organizaciones.

El actual prelado del Opus Dei, Fernando Ocáriz, señaló en un comunicado que «la ordenación episcopal del prelado no era ni es necesaria para la guía del Opus Dei» y que los cambios determinados por Francisco representan que la voluntad de éste es “subrayar ahora la dimensión carismática de la Obra».

Para Marcial Sánchez, doctor en Historia, escritor e historiador chileno, “desde que el papa Francisco asumió como Sumo Pontífice comenzó a generar cambios dentro de la estructura vaticana, cambios que responden a la realidad que hoy vive la iglesia católica, una realidad que ha sido cruzada no sólo por el mundo postmoderno que hoy vivimos, sino también, por el conocimiento de los abusos de poder de conciencia y de carácter sexual que han cometido algunos de sus miembros, lo que ha llevado a generar investigaciones en diferentes países las que han arrojado numerosos casos en esta índole”.

Y agrega que “dentro de este ámbito uno de los elementos centrales que el Papa ha querido imponer es la transparencia y la búsqueda de la verdad, dos conceptos que lo han acompañado durante todo su pontificado, como también ir generando una iglesia más cercana del ‘pueblo de Dios’ y no tan centrada en el poder y alejada de la realidad cotidiana del mundo”.

Sobre la nueva dependencia del Opus Dei, ahora bajo el Dicasterio del Clero y no el de los obispos, Marcial Sanchez aclara que “el Dicasterio de los Obispos es el encargado de seleccionar a los nuevos obispos y de las visitas que hacen estos cada 5 años a Roma, la llamada, visita ‘ad limina apostolorum’, en donde informan al Papa del estado de las respectivas diócesis que gobiernan. A su vez, el Dicasterio para el Clero es el responsable de supervisar los asuntos relacionados con los diáconos y sacerdotes que no pertenecen a una orden o congregación religiosa”.

“De esta forma el Opus Dei deja de ser una prelatura personal del Papa, nombramiento que había sido dado por Juan Pablo II el 28 de noviembre de 1982”.

En lo personal considera que son tres las implicancias a destacar:

“Con este Motu Proprio el Papa sigue ordenando la estructura vaticana buscando una forma de gobierno que esté más centrada en la persona humana y en enfocarse en la realidad, qué en la búsqueda de poder que ha llevado a la Iglesia a perder en muchas ocasiones el rumbo trazado”.

Por ello, dice que el “Opus Dei tiene una gran oportunidad, ya que no va a tener que seguir cumpliendo las funciones establecidas desde hace más de 40 años, sino dedicarse para lo que fue fundada y como el propio Papa lo dice, “salvaguardar el carisma del Opus Dei y promover la acción evangelizadora”.

Finalmente, y en términos generales, para Marcial Sánchez “se podría observar que el Opus Dei pierde poder, lo que en si es una realidad, ya que no va a estar involucrado en ciertas tomas de decisiones que hoy le competían, y además va a tener que enviar anualmente los informes correspondientes a toda institución que está bajo el alejo del Dicasterio del Clero, como una más dentro de la Iglesia católica.