Guillo Bastías gana Premio Nacional de Humor 2023

El Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales reconoció el trabajo del dibujante emblema durante los últimos años de dictadura.

Por SEBASTIÁN GÓMEZ MATUS / Foto: ARCHIVO

Guillermo Bastías Moreno, conocido en su rubro como Guillo, fue reconocido con el particular premio que el Instituto de Estudios Humorísticos entrega para los cultores de un área que suele ser tomada a la ligera, sobre todo en un país como Chile, donde el humor es una suerte de remedio popular a tanto castigo histórico, diríase divino. Desde siempre, el humor, ha sido casi lo único que tenemos; por lo demás, en su versión tragicómica.

Es conocida la censura que sufrió el número de la revista Apsi en agosto de 1987, con la icónica portada dibujada por Guillo: un Pinochet con delirios de Luis XVI. El régimen militar mandó a sacar de circulación todos los ejemplares de la revista. Guillo intentó luchar desde la trinchera de la risa, con un humor corrosivo, para de algún modo morigerar el embrutecimiento acumulado durante los últimos años de una década muerta.

Así, Guillo es el nuevo ganador de la decimosexta versión del Premio Nacional de Humor. Gran dibujante y humorista gráfico, parece ser uno de los últimos de su especie, en un contexto donde el dibujo ya parece algo demasiado anticuado (por lento y humano), y el humor gráfico, una fuente de desempleo, en gran medida suplantado por el meme y el video brevísimo. Hoy prolifera el humor, pero también la estupidez es reina de la realidad.

Quizá sean otros tiempos y, aun sin dictadura, la risa obedece a otros humores o estados de ánimo. Tal vez, también, haya poco de qué reírse. El “Reyecito”, su famosa caricatura del dictador, cumplió una función tan importante en su contexto que hoy, con el premio en mano, parece un reconocimiento más que tardío, meramente representacional, como casi todo lo que se hace hoy, particularmente en la angosta y ancha franja de tierra bajo el turno de los biempensantes, mientras los dueños del fundo aguardan con risotada sardónica tras las paredes de lo audible.

Cuando hubo riesgo, cuando dibujar al dictador y ridiculizarlo no sólo era peligroso para Guillo, sino que de plano hacía periclitar la imagen controlada mediáticamente de Pinochet, aunque la gente sabía que era un dictador por donde se lo mirara, el trazo rápido y preciso de una mano era capaz de dar cuenta de la tesitura de un país que era una olla de grillos.

Ese riesgo y esa audacia tuvieron un impacto real en la percepción del régimen y su cabecilla, marcando un hito en la relación mediática del dictador, pero también de la gente, que al menos ya podía burlarse de su opresor.

Esto recuerda una frase de Diógenes de Sinope: “El arte de ser esclavo consiste en gobernar al propio señor”.

Lo mucho que costó retomar la democracia para entregársela a unos pelafustanes así llamados de izquierda, es algo de lo que cuesta mucho reírse. Al menos, en ese contexto, fue un alivio y una alegría, provisoria, como escribió el poeta Alfonso Alcalde y, más que provisoria, una alegría utópica, sin lugar, porque en Chile la alegría nunca llegó. Mucho menos ahora.

Por eso mismo, el humor es interesante, pues es sucedáneo de una alegría espontánea; es la intelectualización de algo que no tenemos. En ese sentido, Guillo es insuperable.

En fin, Guillermo Bastías Moreno nació en Santiago en 1950. Mientras estudiaba arquitectura en la PUC ocurrió el golpe militar. Se fue a Alemania, profundizó su amor por el dibujo. De regreso en Chile, trabajó en las revistas Apsi, Clan, Ya, de El Mercurio, y Rocinante, entre otras. Ha publicado en medios extranjeros tan prestigiosos como el Boston Globe, Le Monde, Frankfurter Rundschau y El Mundo. Entre los varios reconocimientos que ha recibido por su labor, destaca el Premio Julieta 1990, que otorgaba la Agrupación de Mujeres Feministas de Chile. Como se ve, algo impensable en esta época de enemistad absoluta y de hostilidad programática. Habría que dibujar Chile de nuevo.

El premio fue dirimido por el siguiente jurado: Cristián Castro, doctor en Historia y director de la Escuela de Historia de la UDP; José “Pepe” Pelayo, ingeniero humorista, guionista y escritor cubano-chileno, director del sitio Humor Sapiens; Paloma Salas, comediante y guionista chilena que es parte fundamental del podcast “Expertas en nada”, y Rafael Gumucio, escritor, director del Instituto de Estudios Humorísticos de la UDP.