¿Ha pensado Blanco y Negro que los 30 años de la Copa se conmemorarían en los potreros?

La colosal paradoja no es para nada descabellada, considerando lo que juega el equipo y la comprometida posición que hoy ocupa. Pero la regencia de la Concesionaria al parecer no se agita, y trae jugadores (excluido Falcón) que sólo son apuestas a futuro. La situación alba es tan dramática que hasta el regreso del “Mago” Valdivia, pedido a gritos por los hinchas, para nada se antoja una idea delirante.

Por EDUARDO BRUNA

Cuando una casa se incendia, o un pariente cercano sufre una enfermedad grave, hasta el tipo más miserable y desprovisto de recursos lo intentará todo por reconstruirse o ir en ayuda pronta y urgente de ese ser querido. En circunstancias límite, como esa, nadie va a estar sacando cuentas de lo que pueda significarle a su escuálido bolsillo, y si tiene que acudir a un banco para que éste lo salve es lo de menos que luego, en el cobro del crédito, te esquilmen, como ocurre siempre. 

Tienen claro ustedes, muchachos, que los bancos están para eso, no para hacer filantropía…

Pero Blanco y Negro, la Concesionaria que desde hace quince años usurpa a Colo Colo, al parecer no lo piensa así. Con el equipo en el último lugar de la tabla de posiciones del Campeonato Nacional, y con todas las trazas de irse por primera vez a la Primera B, los regentes albos al parecer todavía no entienden que en momentos desesperados hasta adoptar medidas desesperadas va a ser siempre menos malo que una inacción muy parecida a la indolencia.

El actual Colo Colo es tan mal equipo que, desde antes de la reanudación del torneo, tras la pandemia, se venía diciendo que era urgente e imprescindible echar mano a la ventana de tres nuevas incorporaciones que ofrecen las bases con miras a la segunda rueda. Pero he aquí que, jugadas tres fechas ya de esa segunda etapa del campeonato, y con un “Cacique” que producto de su absoluta incapacidad se consolida en la posición de absoluto colista, los señores de Blanco y Negro, aparte de sumar jugadores que son una simple apuesta, y por lo mismo toda una incógnita, declaran muy campantes que “no llegará nadie más para lo que resta del campeonato”.

Tal cual. Como si lo que está en juego fuera un chiste o una simple anécdota. Despierten, manga de zopencos: que Colo Colo se vaya a la B por primera vez en sus 95 años de rica historia puede provocar imprevisibles consecuencias. Nada menos que un nuevo estallido social, porque esos que sienten la alba desde niños son los mismos que en octubre del año pasado perdieron la paciencia y se levantaron contra treinta años de abusos, sinvergüenzuras, frescura e ineptitud de la despreciable casta política que tiene podrido a Chile.

Son los mismos que, aburridos de que durante tres décadas les vendieran espejitos y cuentas de colores, perdieron el miedo y salieron a la calle, aunque tuvieran que vérselas contra la guardia pretoriana que siempre proteje a los poderosos. Son los mismos que, hartos de este sistema de Sociedades Anónimas Deportivas que encarna Blanco y Negro, nefasto y corrupto además de bueno para nada, ya se están dando cita en las afueras del Monumental para gritarles a voz en cuello a estos señores que lo mejor que podrían hacer es reconocer su rotundo fracaso y el profundo fiasco que han significado para Colo Colo y para todo el fútbol chileno. Que, si les queda algo de decencia y de criterio, lo mejor que podrían hacer es cerrar la puerta por fuera y marcharse, devolviéndoles a sus socios y a sus hinchas sus clubes mañosamente usurpados.

Las cosas están tomando un muy feo cariz, que puede ser peor en la medida que Colo Colo se siga hundiendo en la tabla y sus más cercanos competidores en esta pesadilla se vayan poco a poco acostumbrando a ganar, como ha ido quedando de manifiesto.

Ya tras la bochornosa derrota frente a Curicó Unido, el pasado miércoles, en los alrededores del Monumental se produjeron graves incidentes, que entre otras cosas les impidieron a los señores de Blanco y Negro abandonar el recinto hasta bien entrada la noche. Y como el asunto va a ir lógicamente escalando, en la medida que Colo Colo siga provocando indignación y pena, por lo menos hay uno de estos señores que frente al oscuro panorama ya anunció que vende sus acciones, porque ahora “está en otra”. Se trata de Leonidas Vial, uno de los tantos delincuentes de cuello y corbata de este país a los que nunca les pasa nada, porque el obsceno dinero que poseen a costa de los giles los salva de todo. 

¿Qué hace este señor en Colo Colo, si hasta antes que inventaran este esperpento de administración deportiva ni siquiera tenía la más remota idea de dónde quedaba el Monumental?
¿Sabía quien era David Arellano? ¿Podía recitar al menos una estrofa de su himno?

Pero ojalá se vaya, como debiera irse en aras de la decencia Gabriel Ruiz Tagle, otro colocolino de la hora nona y pájaro de cuentas que no está preso sólo porque en este país únicamente van presos los atorrantes. Por lo demás, ancestralmente se sabe que, cuando viene el naufragio, las ratas son las primeras en abandonar el barco.

Hasta ahora, el colista Colo Colo sólo ha sumado un jugador de cierto nivel. Porque Maximiliano Falcón no será Elías, pero hasta aquí ha demostrado no ser menos que los demás troncos que el “Cacique” puede exhibir mayoritariamente como defensores. Aparte, es uruguayo, y ese sólo dato ya es garantía de que nunca le tiritarán las piernas en una cancha.

El muchacho Pablo Solari, con apenas 19 años y proveniente de Talleres de Córdoba no es, en boca del propio Gustavo Quinteros, un “refuerzo”. En otras palabras, mientras el barco se hunde los tontorrones de Blanco y Negro estarían más preocupados de fortalecer sus series menores. Se podría entender como reconocimiento de su propio fracaso con el trabajo de los chicos, pero no en esta hora en que Colo Colo necesita en forma urgente de jugadores hombres y de nivel que contribuyan a salvarlo.

Queda todavía Ignacio Jara como testimonio de los “esfuerzos” que ha hecho Blanco y Negro para evitar que Colo Colo descienda. Pero el muchacho, más allá de una interesante trayectoria realizada en Cobreloa, y que le significó un breve paso por el Goiás brasileño, es también toda una apuesta, en ningún caso el jugador “calado” del que el Cacique carece en el mediocampo, donde conviven tipos acabados (Matías Fernández), otros con problemas judiciales que nublan el seso (Leonardo Valencia), y juveniles que nadie entiende bien y por qué están en Colo Colo (Branco Provoste y William Alarcón).

Nadie puede entender que Blanco y Negro no haya captado esa clara falencia alba. Mucho menos que Quinteros no se haya dado cuenta y golpeara la mesa para que le trajeran por lo menos un jugador de real jerarquía que jugara e hiciera jugar a los demás. ¿Es que en Colo Colo no está como director deportivo Marcelo Espina, uno que dominó como pocos esa posición y resultó determinante en ese equipo de puros cabros con que debió afrontar el “Cacique” el campeonato de 2002, cuando le inventaron una quiebra tan fraudulenta como ilegal? ¡Por favor, Espina…! Nadie te puede prohibir que te refieras a Maradona y su triste fallecimiento, pero en el momento de las prioridades debiste referirte de uno u otro modo a ese déficit dramático que tiene el equipo, con delanteros malos que son peores si no hay alguien capaz de ponerles un pase decente.

No son pocos los hinchas albos que, por twitter, están pidiendo a gritos el retorno del “Mago” Valdivia, por estos días en el país y liberado de su compromiso con el Mazatlán mexicano. A primera vista se antoja una petición absurda, y no tanto por el abismo que separa al volante de los regentes más connotados de Blanco y Negro, con los cuales se agarró sin escatimar los golpes bajos que llegaron de lado y lado. Es, más bien, por el lado de su opaco momento, sumado al hecho cierto de que el “Mago” se lesiona seguido y con él en cancha su equipo está en permanente riesgo de quedar con uno menos.

Pero si no hay nadie de ese nivel dispuesto a venir, si Blanco y Negro está tan pobre que es incapaz de realizar un último esfuerzo económico para conseguir ese jugador en otro lado, ¿por qué no probar con este último manotazo de ahogado?

De algo estamos seguros: viejo, cojo y hasta curado, el “Mago” metería tres o cuatro pases de gol por partido, algo que no se puede decir de los jugadores con los que hasta aquí cuenta Gustavo Quinteros.

¿Qué es un riesgo? Por cierto que sí, pero no mayor a no hacer nada. Arreglen sus diferencias, díganse las cosas a la cara e intenten un acuerdo que deje conformes a las partes. Propónganle al “Mago” un sueldo por partido jugado de aquí hasta final de año, con la promesa de un eventual contrato en otros términos para el 2021 en el caso de que Colo Colo se salve. Si con Esteban Paredes se ha tenido todo tipo de consideraciones, entre otras cosas porque se las ganó, ¿por qué no con Valdivia, que a lo mejor hasta resucitaría como el gran jugador que siempre fue en su papel de “jovencito de la película” y “salvador” de un equipo sin brújula y que fecha a fecha se cae a pedazos?

También puede ser que, por edad y estilo, a Quinteros el “Mago” no le guste. Está en su pleno derecho. Pero en ese caso yo le preguntaría al técnico albo si le gusta lo que partido a partido le muestra su equipo en una zona donde abundan el atolondramiento, la falta de ideas y de claridad, ¿Qué de trascendente puede haber si la pelota sólo se le pasa acertadamente -y hasta por ahí nomás-, al compañero ubicado al lado y a pocos metros? Nómbrame uno de tus jugadores, Quinteros, que te pueda hacer lo que te ofrece un “Mago” Valdivia puesto físicamente y aventando los pajaritos que suelen nublarle la cabeza.

Por profundas que sean las diferencias, en estas horas dramáticas que vive Colo Colo todos debieran entender que la institución está primero. Que hay que echar mano a todo con tal de intentar el golpe de timón y salir de esta pesadilla.

¿Han pensado, señores de Blanco y Negro, que si Colo Colo se va a la Primera B la permanencia de ustedes en el club se haría insostenible? ¿Han pensado, ustedes que prometían hacer de Colo Colo el Manchester United de Sudamérica y sus alrededores, que el año próximo se puede dar la colosal paradoja de un Cacique conmemorando los 30 años de la Copa Libertadores en los potreros?