Hallan barco de la Segunda Guerra Mundial hundido con más de mil prisioneros

Un equipo de exploradores encontró al Montevideo Maru, que transportaba a soldados aliados frente a la costa de Filipinas, en 1942.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: AUSTRALIAN WAR MEMORIAL

Un equipo de exploradores encontró hundido frente a la costa de Filipinas al barco japonés Montevideo Maru, que en 1942 transportaba a más de mil prisioneros de guerra aliados cuando fue torpedeado por estadounidenses, en la que resultó la mayor pérdida marítima para Australia en tiempos de guerra.

Los restos fueron localizados por un vehículo submarino autónomo tras 12 días de búsqueda a más de cuatro mil metros de profundidad frente a la isla de Luzón, en el Mar de China Meridional.

La fundación sin fines de lucro Silentworld, con sede en Sydney, dedicada a la arqueología y la historia marítimas, declaró en un comunicado que no se retirarán objetos ni restos humanos por respeto a las familias de los fallecidos. Participó en la misión junto con la empresa holandesa Fugro, especializada en prospecciones en aguas profundas, y el Ministerio de Defensa australiano.

“Las familias esperaron durante años noticias de sus seres queridos desaparecidos antes de conocer el trágico desenlace del naufragio. Algunas nunca llegaron a aceptar del todo que sus seres queridos se encontraban entre las víctimas. Hoy, al encontrar el buque, esperamos poner fin a la tragedia de muchas familias devastadas por este terrible desastre”, declaró John Mullen, director de Silentworld.

El Montevideo Maru transportaba prisioneros y civiles capturados tras la caída de Rabaul, en Papúa Nueva Guinea. El barco no estaba marcado como transportando prisioneros de guerra, y el 1 de julio de 1942, el submarino americano Sturgeon, tras acechar al barco durante la noche, disparó cuatro torpedos, que encontraron su objetivo, hundiendo el barco en menos de 10 minutos.

Entre los fallecidos había 1.080 personas de 14 países, entre ellos 979 australianos.

“El extraordinario esfuerzo que ha supuesto este descubrimiento pone de manifiesto la verdad perdurable de la solemne promesa nacional de Australia de recordar y honrar siempre a quienes sirvieron a nuestro país”, declaró el primer ministro australiano, Anthony Norman Albanese.