Hay que tirar para adelante…

El Consejo de Presidente de la ANFP se reunió a principios de semana de manera virtual (se supone que todos los dirigentes tienen un buen plan de Internet para estar todo un día conectados) y resolvieron que el próximo 31 de julio, si las condiciones sanitarias así lo permiten, se reanude el Torneo Nacional de Primera y Primera B.

No solo eso. También se acordó que los clubes tendrán al menos tres semanas para hacer una intertemporada. Es decir, en rigor, la idea es que las primeras semanas del próximo mes ya se esté trabajando con cierto grado de normalidad.

Los dirigentes, en todo caso, no fueron tan planificados ni precisos para tomar determinaciones para otras divisiones que dependen de la ANFP. La Segunda División Profesional (que fue inventada en la época de Sergio Jadue para que los clubes que descendieran de la B no perdieran los pases de sus jugadores, es decir, su “patrimonio”), el Fútbol Joven y el Fútbol Femenino estuvieron fuera del ámbito de interés dirigencial y solo se mencionó que “más adelante” se verán esos detalles. Por el momento, sus torneos quedaron congelados, con mínimas opciones de volver en el mediano plazo. No son relevantes.

Y es que ahí no está la plata…

Claro porque es evidente que todo el interés que pusieron los directivos en echar andar la máquina no estuvo más que focalizado en una sola cosa: hay que producir porque el cheque del CDF se está atrasando y los auspiciadores están nerviosos.

Es obvio. Como ha pasado en todos los ámbitos de la economía, la industria del fútbol ha sentido los rigores de la paralización que imponen las medidas sanitarias producto de la pandemia del Covid 19. Tal cual acontece con el dueño de una pyme o de un pequeño bazar, los accionistas de las sociedades anónimas deportivas se han debido ajustar el cinturón ante la inactividad y, por tanto, reducir sus niveles de ganancias o, al menos, de ingresos.

A pesar de que la mayoría de ellos -a diferencia del verdulero o del que atiende la botillería de la esquina- ha tenido asistencias por parte del Estado para enfrentar en crítico momento (la Ley de Protección al Empleo, por ejemplo) el conjunto de los dirigentes-empresarios del fútbol sienten que ya está bueno de cuidados excesivos, que la crisis no es tanta y que la prensa es la que le pone mucho color así que hay que hacer bailar luego al monito…Total, los alemanes ya están jugando, los españoles e ingleses están a punto de volver a hacerlo, y los mexicanos y peruanos también están tirando líneas para el retorno.

¿Cuál es el problema, entonces, de volver a jugar el torneo chileno? se preguntaron entonces vía Zoom los dirigentes.

Tal vez uno solo: que estamos en plena crisis sanitaria. Que a pesar de que todos los días veamos sectores donde pareciera que no existiera cuarentena o cientos de autos huyendo a la playa los fines de semana largo, el Covid 19 está matando mucha gente todos los días y que es una soberana tontería hoy estar pensando en que se juegue el torneo de fútbol.

Hay cosas que no se pueden hacer no más. Y pensar en el reinicio pronto de la actividad, con entrenamientos grupales y partidos para ser transmitidos por el CDF es una de ellas.

Es cosas de pensar. Con el cerebro y el corazón. No con la billetera en la mano…