Homenaje a los 34 ex alumnos del Instituto Nacional mártires de la dictadura

Los institutanos recordaron, en el marco de la conmemoración de los 50 años del Golpe, a quienes murieron como resultado de los 17 años de dictadura.

Por EL ÁGORA / Fotos: GENTILEZA

Ribetes de alta emotividad alcanzó la tradicional ceremonia de homenaje que desde hace 32 años viene efectuando el Instituto Nacional a los 34 exalumnos que murieron a consecuencia del Golpe de Estado de 1973, o en los siguientes 17 años de dictadura civil-militar, entre los cuales destaca el Presidente de la República, Salvador Allende Gossens.

Este año, en el marco de la conmemoración de los 50 años, tanto la dirección del Instituto, con su actual rectora, Carolina Vega Thollander, como el cuerpo docente y un selecto grupo elegido entre los casi cuatro mil alumnos y alumnas, organizaron una doble jornada que marcó un hito por sus emotivos detalles de homenaje, unidos a rescates de la memoria y a intervenciones discursivas de estudiantes, de un ex alumno de 95 años, de profesores, familiares y artistas artesanas.

A primera hora, en el patio central del colegio, alumnos, profesores, familiares y exalumnos invitados rindieron homenaje a los mártires al pie de una placa dorada que contiene los 34 nombres de los mártires: destacan allí Salvador Allende, sus colaboradores directos Orlando Letelier, Enrique Paris, Arsenio Poupín y Eduardo “Coco” Paredes; su médico, Jorge Klein; los periodistas José Carrasco Tapia y Augusto Carmona; el dirigente político doctor Carlos Lorca; el profesor de música Jorge Peña Hen; y combatientes contra la dictadura, como Mauricio Jorquera Encina y Roberto Nordenflycht.

Entre ellos hay fallecidos el mismo 11 de septiembre, fusilados en los días posteriores en el regimiento Tacna, Peldehue u otros sitios; ejecutados en falsos enfrentamientos o simplemente ejecutados, y varios detenidos desaparecidos.

Patricio Jorquera Encina, un ex preso político y exiliado, y que ha sido desde 1991 el gestor de esta secuencia anual de homenajes es hermano de Mauricio, institutano desaparecido desde el 5 de agosto de 1974 (cuando cumplía 19 años). Hizo un relato pormenorizado de la detención y tragedia que vivió su hermano en poder de la DINA, torturado por el agente Osvaldo Romo, y supuestamente lanzado al mar frente a San Antonio.

Recordó que cada 5 de agosto, Lucy Encina, hoy de 94 años, madre de Mauricio y de otros cuatro hijos, zarpa en una lancha mar adentro frente al puerto y arroja una corona donde se supone están en el fondo del océano las osamentas de su cuarto hijo.

“YO SOY…”

Un momento que resaltó por su emotividad en esta primera actividad del homenaje ocurrió cuando alumnos que rodeaban la ceremonia, hombres y mujeres, representaron a cada uno de los mártires y fueron diciendo, a viva voz, uno a uno cada vez, y con un clavel rojo en sus manos enguantadas de blanco: “Yo soy…”, “Yo soy…”, “Yo soy…”, “Yo soy…”, que rompió 34 veces el silencio matinal del bicentenario patio institutano, con el registro de voces juveniles pronunciando los nombres de cada una de las víctimas.

El tañido suave de la vieja y maciza campana de bronce que por más de 100 años sonó en los patios del Instituto, rescatada como reliquia y cuidadosamente llevada hasta los pies del memorial de los 34 mártires, selló esta primera ceremonia breve, solemne, íntima.

Dos horas después el “Día de la Memoria Institutana” continuó en el auditorio del colegio, donde destacaron presentaciones musicales de alumnos que interpretaron temas en guitarra de Víctor Jara, de Charly García y un solo de trompeta que llamó a silencio; más diversas intervenciones.

Particularmente relevante fueron las palabras del alumno de 4to medio Vicente Webster, que puso de relevancia el rescate de la memoria para que las nuevas generaciones conozcan la verdadera historia de Chile.

Reforzó esta recomendación el exalumno en los años ’40, hoy de 95 años, Premio Nacional de Arquitectura, Miguel Lawner Steiman, también colaborador directo de Allende, preso político en isla Dawson y exiliado en Dinamarca, dirigente del Partido Comunista, quien reivindicó los logros del gobierno popular y detalló la tragedia que significó para Chile la dictadura que duró 17 años.

Finalmente, la rectora Carolina Vega hizo un emotivo llamado a los jóvenes a aprender de la historia y a comprometerse con un sincero y definitivo “Nunca Más”.

Finalmente, familiares de los institutanos detenidos desaparecidos y otros que fueron víctimas de la dictadura hicieron entrega a la Rectoría del Instituto Nacional un gran lienzo blanco en el que están bordados con hilos y lanas multicolores, y por talentosas manos artesanas, los nombres de los 34 mártires.

El canto masivo del himno del Instituto Nacional, “primer faro de luz de la nación”, mientras se procedía al retiro del tradicional estandarte, puso fin a este homenaje y rescate de la memoria, el mejor en más de tres décadas…