Insólito: Cristián Varela y Nibaldo Jaque representan al fútbol chileno ante la FIFA

Esta es una de las situaciones que el actual directorio de la ANFP todavía mantiene vigente, pese a que su discurso apunta a la transparencia y la probidad. Tampoco investiga la presunta ilegitimidad del contrato entre el CDF y ChileFilms. Aun peor: Arturo Salah miente al ser consultado sobre el real conocimiento que tiene acerca de las irregularidades sucedidas en la administración de Sergio Jadue.

Tan típico resulta que la distancia temporal diluye los hechos del pasado y lo que ayer fue noticia, portada, combustible para controversias y sesudas reflexiones, hoy apenas es un jirón difuso en la memoria, que sólo algunos se acuerdan y a menos les importa.

El fútbol chileno -sacudido, primero, por la impudicia de Jadue y de sus cómplices (activos y pasivos) y, luego, por la brillante obtención del bicampeonato en la Copa América- entró ahora en un remanso de olvido y de mediocridad interna (su estado natural).

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El Torneo de Apertura se arrastra entre partidos que entusiasman esporádicamente, ciertos enfoques un tanto delirantes de la prensa partidista (la de Colo Colo en estos tiempos, con la “revolución de Guede”), los cuestionamientos, ya más serios, al espurio trabajo de Beccacece y los vaivenes normales de los clubes criollos en competencias internacionales.

Nada nuevo.

Tampoco resulta extraño que la grandilocuencia directiva respecto de la transparencia, limpieza y honradez que puede y debe adquirir la actividad tras el paso de esa tormenta (casi) perfecta que representó la administración Jadue, mutase a una posición más bucólica y contemplativa, cercana a la total pasividad.

En lo personal, no esperaba más del equipo que encabeza Arturo Salah, compuesto -en su mayoría- por personeros que lejos de cuestionar a Jadue y a su pandilla, fueron socios activos de su gestión (como la gente de San Luis) o actores pasivos (incluyo a Salah), por lo que no tienen estatura moral o mucha convicción para cuestionar o investigar nada.

Cito ejemplos:

– Hace poco días, el equipo periodístico de Bío Bío Deportes constató que en cuatro comisiones de la FIFA aún permanecen, como representantes nuestro balompié, dos nombres que suenan espeluznantes: Cristian Varela (Comisión Disciplinaria) y Nibaldo Jaque (Comisión de Medios Informativos); un tercero, Alfredo Asfura, integra la Comisión Organizadora de la Copa Mundial Sub 20, y una cuarta, Alexandra Benado, a la de Fútbol Femenino.

– El contrato del Canal del Fútbol con la empresa ChileFilms, de propiedad del propio Varela. No deseo profundizar cómo él y su familia se convirtieron en controladores de una compañía que, en algún momento, tuvo una fuerte participación estatal, para luego ser privatizada durante los estertores de la dictadura de Pinochet (específicamente, en 1989). Lo que sí pretendo enfatizar es que el contrato entre el CDF y ChileFilms se firmó y consolidó cuando Varela era director de la ANFP, es decir, un flagrante conflicto de interés, que nadie, aún, quiere hacerse cargo.

– Caso San Luis. Uno de los hombres fuertes del actual directorio es Gaspar Goycoolea, quien también pertenece al grupo de accionistas del club quillotano. Esta institución, con el mismo Goycoolea en su presidencia, respaldó a Jadue a través de otro de sus directores: Jaime Baeza, quien intercedió hasta en la compra de una propiedad para el calerano en la localidad de La Cruz (según certifica el libro “Juego Sucio”, de los periodistas Fernando Tapia y Francisco Sagredo).

Pero hay otra arista en lo de San Luis: contrató a Pablo Tallarico como asesor del área Fútbol Joven. Tallarico es uno de los responsables, según la propia ANFP (o sea, según Goycoolea), de la crisis financiera de Deportes Concepción y que terminó con los penquistas convertidos en parias, fuera de los torneos oficiales. Hoy, dado que no existe mayor transparencia frente al tema, hay voces que afirman que el contrato con Tallarico terminó en junio; otras, que sigue vigente… Como sea, San Luis debe hacerse cargo de un hecho que no sólo resulta paradojal, sino también impresentable.

Los tres casos descritos no apuntan a situaciones residuales o periféricas, sino a cuestiones potentes y en el caso del contrato con ChileFilms, derechamente estructurales.

Sobre lo de las comisiones de la FIFA, Bío Bío Deportes conversó con Juan Carlos Silva, director de la ANFP. Sus respuestas denotaron sorpresa y hasta ignorancia frente al cuestionario periodístico. Creo que, genuinamente, Silva no tenía idea del estatus de Varela, Jaque, Asfura y Benado. Y la explicación no es tan rebuscada: sencillamente, para ellos no es tema.

Tampoco es tema, el conflicto de interés evidente que subyace en el nexo contractual CDF-ChileFilms.

¿Cómo, se preguntará usted, puede pasar inadvertido un hecho que incluso es sancionado por la Fiscalía Nacional Económica? La respuesta está en el perfil de estos personajes. Piénsese, verbigracia, en un ex Ministro del Deporte, quien al momento de su nombramiento tenía un importante paquete accionario en Colo Colo. Recuerdo que no fue fácil explicarle a Gabriel Ruiz-Tagle la incompatibilidad de ser Secretario de Estado de esa cartera específica, con su condición de accionista de un club de fútbol. Y esa falta de entendimiento no tenía que ver con una potencial incapacidad intelectual, sino más bien con su incapacidad en el campo ético/moral, como lo demostró meses más tarde cuando fue sorprendido en un mediático escándalo de colusión empresarial, hecho que le costó, entre otras cosas, una eventual postulación a la alcaldía de Providencia. En otras palabras, al otrora “Zar del papel higiénico” le tiraron la cadena…

Si el actual directorio de la ANFP tuviese real voluntad para revertir la corrupción del período anterior, investigando (con otras reparticiones, como Impuestos Internos, la Superintendencia de Valores y el Ministerio de Justicia) y sancionando a todos los involucrados, tendría, primero, que transparentar y asumir su responsabilidad en la administración de Sergio Jadue. Pero eso conllevaría la renuncia de varios integrantes de la mesa. Sería una especie de autogol y, como sabemos, nadie en su sano juicio atenta contra sí mismo.

Por lo mismo, Arturo Salah optó por la mentira: en una entrevista al diario El Mercurio afirmó que desconocía totalmente las irregularidades de su antecesor. El dirigente “olvida” que antes de la reelección del calerano, fue contactado personalmente por Ricardo Abumohor para hacerle saber los turbios enguajes que sucedían en la ANFP (entre otras, el enriquecimiento súbito de quien presidía esa entidad) y que la respuesta del entonces mandamás de Blanco y Negro fue: “Sólo me interesa lo que pasa en Colo Colo…”. Habrá que preguntarle a Salah cuánto dinero recibió la concesionaria de parte de Jadue y si esos dineros pagaron la respectiva tributación en el SII.

¿Se atreve a debatir este tema públicamente la máxima autoridad del fútbol chileno?

¿A admitir que ha mentido sistemáticamente acerca de su verdadero conocimiento sobre las irregularidades anteriores? ¿A reconocer que su historia sobre ese período es una falacia? ¿A aceptar las resonancias que ello acarrea, que no son otras que su salida de la ANFP y de la Confederación Sudamericana?

Por supuesto que no. En tal sentido hay que admitir que Salah ha demostrado más habilidades como dirigente, que las que tuvo como jugador de fútbol…