¡Insólito! Municipalidad de Iquique devuelve al Estado dineros destinados para cultura

Como si sobraran los recursos. ¿El municipio no se enteró de las necesidades y la precarización laboral del gremio de las culturas y las artes?

Por CAMILA BARACAT / Foto: ARCHIVO

Durante octubre, Contraloría finalizó una auditoría denominada Informe final N° 432-2022 a la Municipalidad de Iquique, la que tuvo por objetivo realizar una revisión al proceso de control financiero del Municipio. En específico, sobre los fondos transferidos por la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Tarapacá, en el período comprendido entre el 1 de febrero de 2018 y el 31 de diciembre de 2020.

Dicha auditoría reveló la falta de cumplimiento de parte del municipio iquiqueño de dos actividades financiadas por la Seremi: los proyectos de “Bliobús Ike Ike” y la realización de la Segunda Feria Comunal del Libro el año 2018. Solamente la Feria se desarrolló de forma parcial.

El documento establece lo siguiente:

“1. De los recursos transferidos por la Sseremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Tarapacá, a la Municipalidad de Iquique, para la ejecución de los proyectos ‘Bibliobús Ike Ike’, por la suma de $20.000.000, y ‘II Feria Comunal del Libro de Iquique 2018’, por el monto de $35.870.058, se observó que la primera iniciativa no fue concretada, mientras que la segunda, sólo se realizó de forma parcial, incumpliéndose los convenios celebrados entre dichas instituciones”.

“2. Se verificó que el municipio reintegró de manera extemporánea a la Seremi de las

Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región de Tarapacá, las sumas de

$20.000.000 y $29.830.058, correspondientes a los saldos no utilizados en la ejecución de los proyectos ‘Bibliobús Ike Ike’ y ‘II Feria Comunal del Libro de Iquique 2018’, respectivamente”.

Resulta vergonzoso que en un gremio donde los recursos son una problemática constante, una institución tenga la desfachatez de no realizar dos proyectos de gran magnitud en beneficio de la comunidad y devuelva dineros que pudieron haber sido gestionados y utilizados por personas idóneas en sus cargos.

A esto se suma que todo proyecto cultural genera empleabilidad en un rubro que posee la menor tasa de empleabilidad formal, como es el mundo cultural, y la institución se haya farreado la posibilidad de destinar esos recursos a un uso provechoso que generara posibilidades laborales.

¿Qué está pasando con la administración pública? ¿Cuáles son los perfiles de cargo que se están considerando para asumir dichos roles? ¿Por qué no considerar trabajadores de organizaciones e instituciones culturales territoriales con experiencia y conocimiento? La delegación cultural no puede ser más una designación por amiguismo y menos una productora de eventos. Los encargados culturales deben conocer el trabajo de los agentes culturales de sus territorios y humildemente saber tercerizar servicios para los que realmente no están preparados.

Es una vergüenza que una región se pierda la posibilidad de ampliar su oferta programática por inoperancia de sus autoridades. Las artes son un vehículo de dinamización cultural, contribuyen a la transformación social, generan apertura, diálogo y perspectiva crítica, no podemos seguir asociándolas exclusivamente al espectáculo, y menos dejar que se pierdan los fondos, sobre todo en regiones, considerando el nivel de centralismo que tiene Chile.