Irrisoria condena a estudiantes que causaron la muerte de un compañero negro

En medio de pruebas de ingreso a una fraternidad universitaria, el joven de 20 años fue torturado hasta morir. Los 18 involucrados tendrán que realizar trabajos comunitarios…

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO

Un tribunal belga condenó a 18 miembros de una fraternidad universitaria a trabajos comunitarios luego de provocar la muerte de un estudiante negro de 20 años durante un brutal ritual de iniciación llevado a cabo el 4 y 5 de diciembre de 2018.

Sanda Dia, estudiante de Ingeniería belga de padres senegaleses, sufrió hipotermia y un edema cerebral tras ingerir una gran cantidad de alcohol y un cóctel salado para luego desplomarse en un estanque semicongelado.

Todo ocurrió en unas cabañas en mitad del campo a las afueras de Amberes, donde Dia, para entrar en la exclusiva fraternidad flamenca Reuzegom, de la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven), tuvo que cavar un hoyo, llenarlo de agua con hielo y, en pleno invierno, bañarse semidesnudo. Todo esto, mientras le orinaban encima, le hacían comer peces vivos, tostadas de ratón y le obligaban a beber aceite de pescado.

En la jornada anterior, Sanda y otros dos jóvenes que querían convertirse en miembros de la fraternidad, tuvieron que realizar una serie de pruebas, y cada vez que no superaban uno de esos desafíos, tenían que beber alcohol.

Pese a estar cerca de perder el conocimiento, les negaron el acceso al agua para paliar los efectos.

Al día siguiente, Dia desfalleció y los “torturadores” acabaron pidiendo una ambulancia. Cuando el joven llegó al hospital, su temperatura corporal era de 27° y tenía una gran cantidad de sal en la sangre, debido al aceite que le habían hecho beber.

En el curso de la investigación, se supo de algunos “detalles” racistas. Los niños ricos blancos, hijos de connotados abogados, empresarios y políticos, usaron insultos raciales cuando le ordenaron a Dia hacer la limpieza después de una fiesta; también apareció una fotografía que mostraba a un miembro de la fraternidad vistiendo túnicas del Ku Klux Klan; un discurso de la fraternidad hacía referencia a “nuestro buen amigo alemán, Hitler”, y un video los mostraba entonando una canción racista.

Además, mensajes eliminados de WhatsApp y recuperados por la Policía, muestran que los miembros de la fraternidad lucharon por cubrir sus huellas.

También, días después de la muerte de Dia grabaron un video riéndose de un pordiosero negro a quien gritaban “El Congo es nuestro” (la República Democrática del Congo estuvo casi medio siglo bajo control belga, y la mitad de su población fue masacrada).

Durante el juicio, los fiscales pidieron penas de cárcel para los dos estudiantes considerados cabecillas de la organización (hoy disuelta). “Esto no fue un accidente: fue asesinato”, afirmó el hermano de Dia, Seydou De Vel.

El padre de Dia, Ousmane Dia, quien llegó a Bélgica como asilado en 1994, dijo que está “muy enfadado. Con la Universidad Católica de Lovaina, con los jóvenes de aquí, con los padres de los chicos de aquí. Ese 5 de diciembre, mientras yo estaba en el hospital cogiendo la mano de mi hijo para que no se nos fuera, estos padres estaban ocupados con sus abogados belgas muy importantes para que los defendieran”.

Pese a todas las pruebas y testimonios, el tribunal fue sorpresivamente indulgente y sólo impuso penas de trabajos comunitarios por “lesiones graves con resultado de muerte sin intención de matar”. La condena incluyó sanciones de entre 200 y 300 horas de servicios comunitarios, y multas de 400 euros. Algo así como 343 mil pesos por la vida de un negro.