Israel vuelve a confiar en Benjamin Netanyahu

Asume por sexta vez como primer ministro, y los expertos auguran que será el gobierno más derechista de la historia del país.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: ARCHIVO

El nuevo gobierno de Benjamin Netanyahu dará prioridad a la expansión de Cisjordania, y los analistas aseguran que será el régimen más derechista en la historia de Israel.

Netanyahu, de la línea más dura, afirmó de inmediato que la expansión de los asentamientos en Cisjordania está en primer lugar en su lista de prioridades, por lo que prometió legalizar decenas de puestos de avanzada construidos ilegalmente y anexionarse el territorio ocupado como parte de su acuerdo de coalición con aliados ultranacionalistas.

Los acuerdos de coalición, hechos públicos un día antes de la toma de posesión del gobierno, también incluían un texto que respaldaba la discriminación de las personas Lgbtq por motivos religiosos, polémicas reformas judiciales, así como generosos estipendios para los hombres ultraortodoxos que prefieren estudiar en lugar de trabajar.

El paquete sentó las bases de lo que se espera sea un comienzo tormentoso para el gobierno más religioso y derechista de la historia del país, que podría ponerlo en desacuerdo con gran parte de la opinión pública israelí, irritar a los aliados más cercanos del país (léase Estados Unidos) y aumentar las tensiones con los palestinos.

“Lo que más me preocupa es que estos acuerdos cambian la estructura democrática de lo que conocemos como el Estado de Israel. Un día todos nos despertaremos y Netanyahu no será primer ministro, pero algunos de estos cambios serán irreversibles”, dijo Tomer Naor, director jurídico del Movimiento por un Gobierno de Calidad en Israel, un grupo de vigilancia.

Las directrices estaban encabezadas por el compromiso de “avanzar y desarrollar los asentamientos en todas las partes de la tierra de Israel”, incluidas Judea y Samaria, los nombres bíblicos de Cisjordania.

Israel capturó Cisjordania en 1967, junto con la Franja de Gaza y Jerusalén Este, territorio que los palestinos buscan para un futuro Estado. Israel ha construido decenas de asentamientos judíos en los que viven unos 500 mil israelíes, junto a unos 2,5 millones de palestinos.

La mayor parte de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos israelíes en Cisjordania y un obstáculo para la paz con los palestinos. Estados Unidos ya ha advertido al gobierno entrante de que no tome medidas que puedan socavar aún más las esperanzas de un Estado palestino independiente.

Los dirigentes palestinos subrayaron que el conflicto palestino-israelí solamente puede resolverse mediante la creación de un Estado palestino con Jerusalén Este como capital.

Sin una solución negociada de dos Estados, “no habrá paz, seguridad ni estabilidad en la región”, declaró Nabil Abu Rdeneh, portavoz del presidente palestino, Mahmoud Abbas.

Netanyahu, que fue primer ministro durante 12 años, regresa al poder tras ser destituido el año pasado. Su nuevo gobierno está formado por partidos ultraortodoxos, una facción religiosa ultranacionalista de extrema derecha afiliada al movimiento de colonos de Cisjordania y su partido, el Likud.

Entre los demás cambios introducidos está el nombramiento de Bezalel Smotrich, líder de los colonos que preside el partido Sionismo Religioso, para un puesto ministerial de nueva creación que supervisará la política de asentamientos en Cisjordania.

En un artículo de opinión publicado en el Wall Street Journal, Smotrich afirmó que “no se cambiará el estatus político o jurídico” de Cisjordania, lo que indica que la anexión no se producirá de inmediato.

Pero criticó al “gobierno militar irresponsable” que controla aspectos clave de la vida de los asentamientos israelíes, como la construcción, la expansión y los proyectos de infraestructura. Se espera que Smotrich, que también será ministro de Finanzas, presione para ampliar la construcción y la financiación de los asentamientos, al tiempo que “ahoga” el desarrollo palestino en el territorio.

Netanyahu y sus aliados también acordaron impulsar cambios destinados a revisar el sistema jurídico del país, en concreto, un proyecto de ley que permitiría al Parlamento anular las decisiones del Tribunal Supremo con una mayoría simple de 61 legisladores.

Los críticos afirman que la ley socavará los controles y equilibrios del gobierno y erosionará una institución democrática fundamental. También dicen que Netanyahu tiene un conflicto de intereses al impulsar la revisión legal, ya que actualmente está siendo juzgado por cargos de corrupción.

En una entrevista con CNN, el rey de Jordania, Abdullah II, advirtió que su país respondería si Israel cruzaba las líneas rojas e intentaba cambiar el estatus del lugar sagrado de Jerusalén, sobre el que Jordania tiene la custodia: “Si alguien quiere entrar en conflicto con nosotros, estamos preparados”, advirtió.