Jaime Vadell tras “El Conde”: la sátira sobre Pinochet que le guiña al Oscar con su impresionante fotografía

El actor reconoce que el dictador “para mí es un personaje como cualquiera” y que desde “muy joven tengo en mi cabeza la imagen de Béla Lugosi haciendo a Drácula de Bram Stoker”.

Por CAMILO REY / Foto: NETFLIX

La prensa que históricamente sabe desentrañar las claves de la Academia del Cine, sostiene que el nombre de Edward Lachman figura como uno de los favoritos para alcanzar un Premio Oscar por Mejor Cinematografía, en la 96ª edición de la ceremonia que se realizará en el Dolby Theatre de Los Ángeles el próximo 10 de marzo.

Y es que la magnífica fotografía de “El Conde”, del realizador chileno Pablo Larraín, ha recibido elogios de los especialistas de Hollywood, la crítica y de quienes conocieron la película en las salas tradicionales y en la plataforma de Netflix, la compañía de streaming que respalda la postulación de la cinta.

La sátira toma como protagonista al dictador Augusto Pinochet, convertido en un vampiro de 250 años, ya cansado de su siniestra vida, que quiere morir de una vez abrumado por las desgracias que produjo su dictadura y las crisis familiares provocadas por la fortuna que tratan de repartirse su mujer y sus hijos.

A los 87 años, el actor Jaime Vadell logra desarrollar un personaje tan repulsivo como cautivante y multifacético atrapado en la evidente sicopatía del personaje, apoyado por la notable actuación  de Gloria Munchmayer y Alfredo Castro.

UNA TELEVISIÓN VACÍA

“Yo desde muy joven tengo en mi cabeza la imagen de Béla Lugosi haciendo a Drácula de Bram Stoker (1931). Este, en cambio, es un vampiro serio, con conflictos internos, y en general los vampiros no tienen conflictos internos. No todos van a tomarlo así, pero para mí, como actor, es un personaje como cualquier otro”, señaló Vadell al diario The Clinic.

“Eso sí, siempre hablamos de que yo no iba a imitar a Pinochet, eso lo hace mejor el Palta Meléndez”, advierte.

Vadell sigue plenamente activo también en el teatro y consciente de que la “tercera edad” es un eufemismo carente de romanticismo: “Al contrario de todas esas propagandas huevonas que hacen, la vejez no tiene ninguna ventaja. Dicen que ser viejo en Chile es terrible y yo no sé cómo será en otras partes, pero ser viejo debe ser igual de terrible siempre, donde sea. Es una crisis intrínseca”, sostiene.

Así como cuestiona la situación política del país, Jaime Vadel también es crítico de una televisión chilena en decadencia. “Las universidades hicieron una televisión mejor en la que el contenido importaba más que si era comercial o no. En ese sentido, Televisión Nacional también fue mejor, porque había otro Estado, diría que más comprometido en el deber que tiene la televisión para una sociedad. La mejor televisión que se hizo en este país tal vez era más provinciana y en blanco y negro, pero mucho mejor. La TV tuvo la evolución que tuvo el país: se hizo pituca, se puso en colores, con harta tecnología y funciona perfecto, pero por dentro está vacía”, expresó en la misma entrevista, con una lucidez intelectual que le impide envanecerse con la fama renovada por la patética imagen de “El Conde”.