Jean Paul Sartre, el fútbol y su representación social

Bajo los ojos de otro escritor futbolizado: “Sartre decía que el fútbol era un evento deportivo en el que el hincha no era solo espectador, sino parte del todo, del club y del espectáculo, provocando una situación colectiva”.

Por CLAUDIO GUDMANI

Uno de los intelectuales que ha tomado al fútbol como referencia en sus ideas es el escritor y filósofo francés Jean Paul Sartre, nacido en 1905 en la ciudad luz, fiel exponente de lo que se denominó la corriente “existencialista” de la literatura y el pensamiento. Sus escritos hablaban de que el ser solo existe determinado por su esencia, que lo lleva a la angustia permanente y muchas veces al fracaso, en contraposición con las circunstancias que lo rodean, con una visión bastante vacía, sin trascendencia espiritual. Claramente en una postura alejada de la religión y de la idea de Dios. Es conocido por su ensayo filosófico que encarna todo esto: “El ser y la nada”. Y de novelas tan importantes como “La Nausea” o los cuentos largos publicados en el libro “El Muro”.

Podría decirse que en el fútbol actual chileno hay harto de esto, muchas veces simplemente “existe”, pero sin ningún horizonte, sin ninguna directriz deportiva… y las directivas se las pasan poniendo “muros” entre los distintos estamentos, lo que me da un poco de “nauseas”.

Pero volvamos a la relación de Sartre y el fútbol… hincha del Paris Saint Germain, club que lo acercó al fenómeno futbolístico y al apasionamiento por este deporte espectáculo, buscando siempre en él una representación de la sociedad.

Primero, Sartre decía que el fútbol era un evento deportivo en el que el hincha no era solo espectador, sino parte del todo, del club y del espectáculo, provocando una situación colectiva, lo que llamó “nosotros”. Qué bueno sería que los dueños del fútbol y de los clubes se dieran cuenta de la importancia de esto. 

Del mismo modo, decía que “el fútbol es una metáfora de la vida” en que los jugadores, tal cual como en la vida misma el resto de nosotros, se debaten entre ser “colectivos” o vivir su “individualidad” y lo ejemplifica en su definición del buen guardameta, como “el que salva a su equipo por sus acciones individuales, una vez que todos los ordenamientos colectivos de defensa han fracasado”. Y yo agregaría que también dentro de la base colectiva de los equipos de fútbol, debe haber héroes que no solo lo salven como el portero, sino que lideren al grupo a los logros… esos jugadores especiales son los “creadores” de jugadas y espacios, los denominados “magos”, y por cierto, aquellos que los culminan en el arco: “los goleadores”.

Para terminar con sus frases futbolísticas, Sartre dice una cosa obvia, pero que por obvia, a veces se olvida: “en el fútbol todo se complica por la presencia del equipo contrario”. Cosa que en sus obras se reflejaba en la relación y contraposición del ser con el otro, el enfrentamiento y relación que, por ejemplo, también se da en el amor, en el trabajo o profesión, entre hermanos, entre padres e hijos, entre distintos pueblos, entre distintas convicciones políticas, religiosas, culturales o sociales, siempre hay un “otro” que ve o plantea las cosas de “otra forma”.

Yo me pregunto… sabrán estas cosas tan obvias, los DT de nuestros equipos. A mi me parece que no, siempre ven las cosas de un lado y no son autocríticos, ni reconocen lo que los “otros” hicieron mejor que “nosotros”… “jugamos bien, pero ellos se defendieron sin proponer nada”… “no nos llegaron casi nunca, pero nos ganaron”… y todas esas frases hechas que parecen olvidar que este es un deporte de proposición y oposición.

Como diría el mismo Sartre: “en la vida (como en el fútbol, agrego yo) no queda otra cosa que renovarse o morir”. Hay que saber adaptarse, tener altura de miras y dejar de pensar que somos el centro del universo, porque estamos inmersos en un mundo que compartimos con otros. En ese sentido, el existencialismo de Sartre, muy común en la sociedad actual, es más bien egoísta y vacío, carente de una concepción espiritual o trascendencia, lo que nos hace ser seres bastante contradictorios… y de eso no escapa nuestro fútbol que solo busca inmediatez y ni siquiera toma en cuenta lo que puede estar sintiendo la hinchada, el público fiel, esa parte del “nosotros” que queda afuera, ante un sinnúmero de acciones mal pensadas y sin una directriz clara. 

Y ojalá esta misma lección de cultura sea comprendida por otros estamentos de nuestra sociedad… pensemos un poco en “nosotros” y también en “los otros” … solo así se recompone lo que está mal.