Jorge Almirón y la triple apuesta de Colo Colo

Aprobado este jueves por Blanco y Negro como el reemplazante de Gustavo Quinteros, el técnico argentino llega al Monumental con la misión de ganar títulos, promover valores jóvenes y elevar el nivel competitivo internacional.

Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO

La tarde de este jueves, el directorio de Blanco y Negro, y tras una extensa reunión para definir quién será el nuevo técnico de Colo Colo, se decidió en forma unánime por el argentino Jorge Almirón, el que asumirá en la banca del Cacique, que comenzará su pretemporada el próximo lunes 8, primero en el Monumental y luego en Montevideo.

Almirón, quien tuvo un paso como jugador por el fútbol chileno entre 1994 y 1995 vistiendo los colores de Santiago Wanderers (era un volante creativo y de buen pase, pero no de mucho gol) llegará a ponerse el buzo que dejó Gustavo Quinteros por los próximos dos años, con tres grandes misiones: ganar los títulos nacionales que se disputen en cada temporada, promocionar los valores jóvenes de la cantera no sólo para que jueguen en el primer equipo, también para exportar y, por cierto, elevar el nivel competitivo internacional de Colo Colo, que es una deuda pendiente no sólo de la última administración técnica, sino que de muchas otras para atrás.

Hay una cuarta, pero que no se expone en negociación alguna, porque se subentiende como “obligación” de cualquier DT de Colo Colo: ganar (o al menos, no perder), los clásicos ante Universidad de Chile.

¿Es Almirón el entrenador indicado para cumplir con todos estos objetivos?

Vamos viendo.

En números fríos en su carrera como DT, Jorge Almirón no es un ganador incesante de títulos. Es una lista acotada, menuda. Pero tiene lo suyo. Sus máximos logros fueron con Lanús, equipo al cual dirigió en dos períodos, aunque fue en su primera pasada cuando obtuvo sus mayores alegrías, puesto que en 2016 obtuvo el torneo de Primera División (le ganó en una final a San Lorenzo), la Copa Bicentenario (derrotó a Racing) y la Supercopa argentina (se impuso a River Plate).

Todas sus demás experiencias a cargo de otros clubes (Dorados de Sinaloa, Veracruz, Correcaminos y Tijuana de México; Defensa y Justicia, Godoy Cruz, Independiente y Boca Juniors, de Argentina; Atlético Nacional, de Colombia; Elche, de España; y Al-Shabab, de Arabia Saudita) fueron en general sólo regulares.

De hecho, dirigiendo a Boca en 2023 (entre marzo y noviembre) sus números no son para nada alentadores en el plano local. Ello porque considerando todos los torneos trasandinos del año enfrentó 43 partidos, con 22 triunfos, ocho empates y 13 derrotas (57,36%).

En lo referido a la promoción de valores jóvenes, Jorge Almirón es reconocido como un entrenador que suele darles cancha a futbolistas que él considera tienen proyección.

Lo del lateral izquierdo Valentín Barco en Boca Juniors es una prueba. El jugador de 19 años no sólo fue titular todo el 2023 e hizo una gran campaña en la Copa Libertadores, sino que, con experiencia en selecciones juveniles, ya está en la mira del cuadro nacional absoluto y de equipos europeos.

No es toda la evidencia puesto que ha trascendido que Almirón pidió a Colo Colo la posibilidad de contratar a dos jugadores jóvenes que él dirigió en Boca Juniors y que ve de grandes proyecciones: Jabes Saralegui (volante de 20 años) y Aaron Anselmino (defensa central también de 20 años) quienes ya sumaron minutos en el primer equipo xeneize.

En cuanto a su capacidad para enfrentar el ámbito internacional, Jorge Almirón le saca ventajas a la gran mayoría de los últimos entrenadores de Colo Colo. Ello porque con Lanús logró el subcampeonato de la Copa Sudamericana en 2017 (perdió frente a Gremio) y dirigiendo a Boca Juniors en 2023 fue también subcampeón de la Copa Libertadores (cayó ante Fluminense).

¿Y en los clásicos? Números malos en su último año, porque dirigiendo a Boca cayó las veces que enfrentó a River Plate.

INTENSIDAD, ANTE TODO

En cuanto a su perfil como DT, hay que decir que Jorge Almirón tiene ideas muy marcadas.

Si bien la prensa argentina dice que Pep Guardiola es su “guía espiritual”, lo cierto es que su gran referente cuando se inició como entrenador fue Ricardo Lavolpe, que lo dirigió en México y con el cual ha dicho tener conexión conceptual.

En lo táctico, más que dogmático es pragmático. Si bien le gusta más jugar con la línea de cuatro en la defensa (el esquema que más repitió fue el 4-3-3) es capaz de variar según el rival y las circunstancias. De hecho, jugó 4-4-2, 4-5-1, 4-3-1-2 y durante varios partidos con 5-3-2.

Para entenderlo, hay que escucharlo y leerlo. «Para mí, el parado táctico es importante porque te determina dónde se puede recibir, detrás de la espalda de los volantes, quiénes son los volantes, quiénes son los pasadores, quiénes te habilitan. Hay que tenerlo en cuenta para cualquier planificación (…). Los espacios se van generando. Tenerla bien es para seguir atacando, después los jugadores toman decisiones (..). En la salida desde atrás, los laterales van por dentro. Fui a ver a Manchester City a Inglaterra y los laterales eran como volantes internos (…). Cuando tenemos la pelota, todos juegan. Y cuando no, todo el equipo tiene que recuperarla para volver a empezar«, señaló Almirón en una entrevista en ESPN al asumir como DT de Boca Juniors.

Pero si bien el DT trasandino es flexible en lo táctico y equilibrado en cuanto a propuestas (lo que le generó críticas en Boca porque se le caricaturizó como un DT excesivamente defensivo), hay algo que no negocia: la intensidad de juego, en especial en la recuperación de la pelota.

Si no ve compromiso en ellos de parte de sus jugadores, simplemente quedan en la lista negra.

A tomar nota, muchachos…