Kobe Bryant: el adiós a un grande

El extraordinario jugador de los Lakers, de Los Angeles, está sin duda entre las figuras más refulgentes de la NBA a través de toda su historia.

Crecí viendo, jugando y viviendo básquetbol . Era de los que esperaban que llegara algún amigo de un viaje a Estados Unidos con el último beta o VHS con partidos de la NBA. Así conocí a Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird y tantas otras estrellas que entre los 80 y 90 hicieron de esto un espectáculo inigualable.

Por eso, cuando esas figuras empezaron a retirarse, con el cable ya emitiendo algunos juegos, el vacío fue grande… hasta que apareció un negro flaco, de 1,98 (la misma estatura de Jordan), de buen lanzamiento y movimientos ágiles. El show estaba de vuelta en la mejor liga del planeta: Kobe Bryant comenzaba a robarse las miradas del mundo y la admiración de quienes creemos que no hay mejor deporte que éste.

Las comparaciones comenzaron muy pronto, tal vez demasiado para un joven que hizo su carrera a la sombra del más grande de todos los tiempos. Tal vez ahí está la importancia de “Mamba” (así le decían a Kobe) en la historia del baloncesto. No era fácil llenar el lugar dejado por su majestad y convertirse en ídolo del equipo más ganador en la historia de la NBA. Haciendo una dupla soñada con otro grande, Shaquille O’Neal, consiguió tres anillos de campeón entre 2000 y 2002. Fueron años en que prefirió sacrificar su brillantez en pos del equipo (qué grande hay que ser para hacer algo así).

Cuando Shaq se fue, sus números personales mejoraron, pero los títulos escaseaban. El 2008 fue el Jugador Más Valioso (MVP por sus siglas en inglés), pero los Lakers fueron segundos. Volvió a celebrar en 2009 y 2010, siendo el MVP de ambas finales.
Kobe Bryant, el admirado deportista, era una persona normal. Salía y saludaba a quien se lo pidiera, le encantaba el fútbol (en Italia se hizo hincha del Milan) y hablaba español porque estaba casado con una mexicana. Por eso en Los Ángeles, su ciudad natal, lo idolatran al máximo nivel. Por eso, y porque fue bicampeón olímpico (2008 y 2012) con su selección, en años en que los mejores prefieren descansar en lugar de defender a su selección.

Hasta el viernes fue el tercer mejor anotador en la historia de la NBA. Ese día fue superado por LeBron James, hoy jugador de sus queridos Lakers y a quien felicitó de inmediato.
Donde jugó dio espectáculo, ganó mucho y fue el encargado del tiro decisivo, ese que separa la gloria del abismo. Para “Mamba” casi siempre fue gloria, por eso lo recordaremos quienes amamos este deporte y sentimos una pena temenda por la partida de uno de los mejores de todos los tiempos.