La ANFP, a punto de concretar una nueva sinvergüenzura

En el Consejo de Presidentes de este martes se piensa otorgarle a la Segunda División sólo medio cupo para ascender a la Primera B en 2022. Una prueba más de que los clubes afiliados a ese organismo están dispuestos a defender con uñas y dientes los dineros que mes a mes reciben del Canal del Fútbol, hoy TNT Sports. Pese a los reiterados abusos y frescuras, sin embargo, las autoridades del país siguen mirando para el techo.

Por EDUARDO BRUNA

Manejada como un enclave que tiene sus propias leyes, desde que está conformada casi exclusivamente por clubes Sociedades Anónimas Deportivas, la ANFP se ha manejado a su antojo, llevando a cabo todo tipo de abusos y sinvergüenzuras. La guinda de la torta: en el Consejo de Presidentes fijado para este martes se pretende concretar la última frescura, cual es la de limitar aún más la posibilidad de que un club de Segunda División llegue al profesionalismo y, de esa forma, pueda acceder a la repartija de la torta que significan los dineros que entrega mes a mes el ex Canal del Fútbol, hoy TNT Sports.

No conformes con poner todo tipo de trabas a los clubes integrantes de la tercera serie del fútbol nacional para formar parte de la ANFP, que tienen deberes, pero ningún derecho, nada o muy poco ha cambiado desde el delincuencial período de Sergio Jadue hasta ahora, con Pablo Milad ocupando la testera, y pasando por los opacos períodos de Arturo Salah y Sebastián Moreno. 

La última sinvergüenzura, el postrer abuso: darle a la Segunda División del fútbol nacional, sólo medio cupo para tener la posibilidad de ascender a la Primera B, antesala del campeonato mayor, en el año 2022. 

¿Qué significa ese medio cupo? Que el campeón de la Segunda División no podrá ascender a la serie superior en forma directa, sino que tendrá que jugar un partido de definición frente a aquel club que ocupe el último lugar una vez terminado el Campeonato Nacional de la Primera B.

Un encuentro en el que, naturalmente, llevará todas las de ganar el club de la Primera B, porque, por muy mala que haya sido su campaña, se va a encontrar como sea en mejor pie frente a una institución que, para aspirar a ese partido, ha debido superar todo tipo de obstáculos y pellejerías. 

Ni económica ni deportivamente los protagonistas de ese eventual duelo van a llegar en igualdad de condiciones.

De partida, el club campeón de la Segunda División ha tenido que financiar su modesta planilla de jugadores y cuerpo técnico sin ningún tipo de ayuda, de la que sí ha disfrutado -y generosamente- el peor equipo de la Primera B. Mientras este cuenta -además- con una planilla de jugadores sin cortapisas de ningún tipo en lo que respecta a edad y nacionalidad, los cuadros de la Segunda División sólo pueden utilizar jugadores criollos menores de 23 años.

¿Qué igualdad de condiciones puede haber en ese hipotético partido?

Ninguna, y así lo han entendido no sólo los clubes integrantes de la Segunda División, sino que también el Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup), encabezado por Gamadiel García. El organismo, a través de un comunicado, señala que «reiteramos nuestra indicación en orden a no modificar el sistema de ascenso, puesto que otorgarle medio cupo a la categoría atenta directamente contra la ética, la deportividad y la sana competencia».

Tras hacer presente el Sindicato la distinta realidad de ambas instituciones puestas en esa instancia, expresa que “ciertamente, esta arbitraria medida surge y tiene una sola causa: proteger los intereses de quienes integran el Consejo», agrega el comunicado.

Dicho con toda claridad: defender los dineros del Canal del Fútbol con uñas y dientes.

Asimismo, desde el Sifup apuntaron que «también planteamos la necesidad de que los clubes reciban una subvención solidaria mensual para ayudar a financiar sus plantillas y que se liberen los requisitos de edad de participación, ya que de una vez por todas la categoría debe ser tratada como profesional».

En paralelo con esta abusiva decisión de la ANFP, que está a horas de concretarse, el Sindicato de Futbolistas Profesionales suma otra preocupación, que consiste en la postura preliminar adoptada por las instituciones de la Segunda División en orden a no participar del campeonato en el caso de que no se revierta la decisión de otorgarle a la serie sólo medio cupo para aspirar llegar a la serie superior.

A este respecto, dijo el Sifup que «como Sindicato tampoco estamos dispuestos a tolerar una situación así, de alta cesantía, toda vez que hemos ofrecido durante todos estos años trabajar en conjunto con las comisiones y autoridades pertinentes, sin éxito».

Termina diciendo el organismo que agrupa a los futbolistas profesionales que «hace casi tres semanas presentamos a la ANFP un sistema de campeonatos que hiciera frente a las exigencias del difícil calendario de esta temporada, donde prevalecía la permanencia de los torneos largos, la unificación del inicio de las tres divisiones, entre otras propuestas para mejorar la actividad. La idea era generar debate, retroalimentación y proteger la salud y estabilidad laboral de nuestros afiliados. Sin embargo, en la discusión final de las bases, las decisiones se siguieron tomando entre cuatro paredes».

Como se ve, nada nuevo bajo el sol. En los tiempos del delincuente Jadue, para limitar el ingreso de los clubes de Segunda División a la Primera B se les impuso a estos, el año 2011, el pago de un “derecho de llaves” verdaderamente leonino. Es decir, el campeón de Segunda sólo podría acceder al club de los privilegiados pagando una cuota de incorporación de UF 50.000, equivalente aquel año a US$ 2.250.000.

Tal abuso no desapareció bajo la presidencia de Arturo Salah. Sólo se modificó luego que instituciones como Deportes Barnechea no sólo se negaran a pagar tal estratosférica cantidad como “derecho de llaves”, porque en los hechos significaba literalmente ponerse la soga al cuello, sino que acudieron a los tribunales. Y es que, en otras palabras, aparte de que ingresaban técnicamente quebradas a la ANFP, debían solventar, además, una planilla mucho más cara, pero acorde con la mayor competitividad que la serie exige.

En 2017, como gran cosa, la ANFP accedió a rebajar el pago de esa cuota de incorporación a UF 24.000, equivalente a US$ 1.080.000 de la época. Para que no quedaran dudas de su buen ánimo, y filantrópica generosidad, el directorio encabezado por Salah determinó que el campeón de Segunda, y flamante nuevo integrante del Consejo de Presidentes de la ANFP, podía pagar esa suma la mitad al contado y el resto en mensualidades de UF 1.000 cada una.

Como decíamos al comienzo, el medio cupo para la Segunda es un abuso más de la ANFP, que se maneja con leyes propias y saltándose toda la normativa legal del país, algo que por lo demás han hecho por décadas pelafustanes de distinta ralea en otros ámbitos de la vida nacional, que creen que el país es sólo de ellos y no de todos.

¿Cómo, si no, explicarse que el 19 de octubre de 2019 un pueblo harto de políticos caraduras, empresarios frescolines y jueces veniales dijera basta a tanta arbitrariedad y a tanto abuso?

El problema es que, si para los temas puestos en la palestra por el pueblo todavía no hay soluciones, ¿por qué podría haberlas en el fútbol?

Ni el Ministerio del Deporte ni el Servicio de Impuestos Internos han querido nunca meterse en este lío, por más que los enjuagues, irregularidades y evasión grosera de impuestos hayan quedado una y otra vez en evidencia. Sólo la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados ha hecho la faramalla de hacernos creer que está preocupada de poner en su lugar a la ANFP, partiendo por modificar la Ley 20.019 que les abrió la puerta a las Sociedades Anónimas Deportivas y a su reguero de surtidas sinvergüenzuras.

Sin embargo, han pasado los años y tanto la ANFP como los clubes siguen haciendo lo que se les viene en gana.

El otro organismo que simuló preocupación fue en su momento la Fiscalía Nacional Económica. Con fecha 16 de junio de 2017, el organismo dictó la Resolución 0233, caratulada como Investigación Reservada Rol 2389-16, que basándose en el artículo 39 letra H del Decreto Ley N° 211, pretendió supuestamente, agarrando la hebra del comportamiento económico y administrativo de San Antonio Unido, empezar a analizar acuciosamente al resto de los clubes del fútbol chileno.

San Antonio Unido es sólo uno de los clubes SAD que no sólo obtuvo con variadas triquiñuelas millonarios aportes de algunos municipios de la zona, sino que hasta obtuvo sustanciosos dineros de parte de la Fundación Siglo XXI, dependiente de Codelco, y de la Empresa Portuaria San Antonio que, aunque definida como autónoma, es 100% estatal. ¿Para quién, supuestamente iban esos dineros? Adivinaron: para el Fútbol Joven, porque bajo ese rótulo se eludían mucho mejor los impuestos.

A esa fecha, sin embargo, eran muchos los clubes SAD que, luego de defraudar al Estado en millones de pesos, consiguiendo que empresas financiaran sus series menores a través del Sistema de Proyectos Deportivos sujetos a franquicias tributarias del IND (Instituto Nacional de Deportes), siguieron más tarde estafando a los municipios una vez que la presión de la prensa independiente denunció esta flagrante sinvergüenzura.

Para impresionarnos a todos, la FNE, a través de su Resolución 0233, señalaba que

“quienes pretendan dificultar, desviar o eludir el ejercicio de las atribuciones de la FNE, ocultando información solicitada o entreguen información falsa, incurrirán en la pena de presidio menor en sus grados mínimo a medio”.

¿Qué fue, sin embargo, lo más llamativo de ese pronunciamiento de la FNE? Que la petición de antecedentes a San Antonio Unido SAD estaba firmada por Juan Correa Serrano, a la fecha jefe de la Unidad Anti-Carteles de la Fiscalía Nacional Económica. En otras palabras, la Fiscalía consideraba que el fútbol se estaba manejando como un Cartel. Y es que, si lo de San Antonio Unido se hubiera considerado sólo un hecho aislado, sin duda la investigación habría quedado a cargo de una unidad de menor relevancia.

A casi cuatro años de aquella bravuconada de la FNE, sin embargo, nunca más se supo algo de la acuciosa investigación, que pudo haber sacado a flote toda la podredumbre que envuelve al fútbol chileno.

Con el gobierno inepto y chanta que tenemos, con un Poder Judicial que deja harto que desear, y con los políticos que salvo acomodarse y arreglarse los bigotes no sirven para nada, no podemos aspirar a que el fútbol se limpie y se opere de los turbios personajes que pululan en su entorno.

Si hasta aquí siguen sin solucionar los temas trascendentes y que afectan a la mayor parte de los habitantes de este país, ¿con qué lógica vamos a esperar que se preocupen de aquello que en su momento fue definido como lo más importante de entre aquellas cosas que tienen menos importancia?