¿La ANFP Sociedad Anónima? La maquinaria para conseguirlo al parecer ya se puso en marcha

Se habían acabado prácticamente los expositores de la jornada temática sobre “Creación de Ligas Profesionales Deportivas en Chile”, organizado por la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados este lunes 20 de marzo, en los salones del histórico Congreso Nacional de la capital, cuando uno de los asistentes levantó resueltamente su mano para hacer una pregunta que no podía disimular su molestia con lo que hasta ahí había escuchado.

Fue algo extemporáneo. El programa entregado al ingreso señalaba expresamente que las consultas de los concurrentes sólo iban a poder hacerse al final de la jornada, tipo 14.00 horas, es decir, cuando por compromisos o urgencias naturales -como alimentarse- ya no quedara nadie.

“Señores –dijo quien posteriormente se identificaría como un dirigente de Federación-, veo que acá se ha hablado única y exclusivamente de fútbol, y ocurre que aquí nos encontramos presentes varios representantes de otras disciplinas deportivas que acudimos por el interés que provocaba en nosotros el tema a tratar, pensando que se iba a hablar del deporte chileno en general y no sólo del fútbol. Como simple moción de orden, rogaría a ustedes que se abordara la jornada como aparecía diseñada en el programa que se nos envió”.

Su intervención encontró un evidente apoyo de otros participantes de la jornada, personeros de otras disciplinas deportivas, pero ningún eco en la organización. A esas alturas, sólo restaba la intervención de Alvaro Parra, profesor de Derecho Comercial de la Universidad de Chile, y este, naturalmente, no podía improvisar acerca de un tema que estaba desde un comienzo acotado: el tópico central de la jornada era, claramente, el fútbol.

El diputado Alberto Robles, que había actuado como presentador, se quedó sin respuesta. A través de los parlantes del centenario salón sólo se escucharon un par de frases apenas audibles y mucho menos coherentes con lo que había sido el planteamiento del inquieto personero.

Fernando Monsálvez, presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo, no estaba al parecer tan descaminado cuando, en conversación con El Agora, sobre esta cita en el Congreso señaló que “esa jornada es sólo un pretexto para pavimentar el camino a que la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), se transforme también en Sociedad Anónima, como ya lo son la inmensa mayoría de los clubes del fútbol profesional de nuestro país. En otras palabras, en lugar de eliminar un sistema que ha resultado nefasto, y autor de cuanta tropelía existe, se pretende profundizarlo y perfeccionarlo. Que lo sepan desde ya: el club Colo Colo se va a oponer con todas sus fuerzas a la concreción de tal atentado, y para comenzar a expresar nuestra protesta es que estamos convocando a una multitudinaria marcha, el 28 de mayo, para decir no más a las Sociedades Anónimas Deportivas».

La tarea alba no va a ser fácil. La misma maquinaria que hace diez años se echó a andar para cambiar radicalmente la organización del fútbol chileno, dejando atrás el sistema de Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro para transformar a los clubes en Sociedades Anónimas Deportivas, parece estar aceitando sus anquilosados engranajes. Y, al igual que ayer, para presentarnos el panorama idílico que nos espera con la profundización de este esperpento, concurren en forma entusiasta políticos de todos los colores, funcionarios del Estado y, por cierto, la prensa del duopolio, siempre dispuesta a dorarnos la píldora y disfrazar el cuchillo convirtiéndolo en barra de chocolate.

Porque, ¿será pura coincidencia que el cuerpo de Reportajes del diario La Tercera haya traído, este domingo recién pasado, una fantasiosa nota que en lo medular nos dice que, fruto de este sistema, en diez años más el fútbol chileno se va a pegar un despegue fenomenal en lo económico y en lo deportivo?

¿No fue más o menos eso lo que se nos dijo cuando el sistema recién se implantó, luego que los políticos, la prensa del duopolio y los codiciosos de siempre se adueñaron de la única actividad de este país que, moviendo dinero, aún no había caído en sus voraces fauces?

¿No iban a transformar estos iluminados a Colo Colo en el Manchester United de Sudamérica en unos pocos años, por ejemplo?

La realidad ha sido bien diferente. Nuestros clubes dan pena a nivel internacional y están lejos, lejísimos, de producir los jugadores “cracks” que salían antes. Para qué hablar de la “fortaleza institucional” de la gran mayoría de las entidades de la ANFP: han esperado sentados que el Estado –es decir, todos nosotros- les construya los estadios que ellos necesitan para su negocio, se han dedicado con un entusiasmo digno de mejor causa a timar y a estafar a ese mismo Estado y exhiben cero gestión, a no ser que quieran llamarle gestión al trámite de ir cada mes a la ANFP a retirar el cheque de los dineros que entrega el Canal del Fútbol.

Pero no importa: si la alegría no llegó antes (¿les suena conocido?), va a llegar a raudales en la próxima década, por supuesto siempre con la conducción de estos pillos de siete suelas.

Por lo demás, es una treta vieja. Es la misma que pretende utilizar la candidatura a Presidente de la Nación de un señor que, tras meternos el dedo en la boca a todos con un “fideicomiso ciego” que no alcanzaba ni para tuerto, porque veía y sabía todo, nos dice que ahora sí que sí, con tal de terciarse de nuevo la banda. ¡Qué importa que haya tenido la mayor parte de su fortuna en un paraíso fiscal para no pagar impuestos! Qué importa que haya invertido en una empresa peruana habiendo un conflicto pendiente con ese país en los tribunales internacionales. Y qué importa que, como guinda de la torta, en la década de los 90 se dedicara a comprar como loco empresas denominadas “zombies” (absolutamente quebradas) con el único objetivo de luego declarar pérdidas y no pagar los millones y millones de pesos que debía tributar al Fisco de ese mismo país que él pretende de nuevo conducir…

Los avispados del fútbol –después de todo, alumnos aventajados de cuanto pillastre existe- van por las mismas. Desembarcaron en la actividad sabiéndoselas todas y fueron eximios profesores de esos pocos dirigentes tontorrones que todavía “no cachaban” como hacer trampa y librar siempre de polvo y paja.

Hernán Domínguez Placencia, profesor de Derecho Deportivo de la Universidad de Chile, dejó en claro, con su intervención en la jornada temática de los diputados, para dónde va la cosa.

Con autoridad y personalidad, señaló, sin que se le moviera un músculo de la cara, que “si ustedes ven, las dos grandes crisis que ha experimentado el fútbol en los últimos años, se dieron en el marco de Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro. Porque los clubes que quebraron lo eran y la ANFP lo es. ¿Y por qué ocurrió eso?”, se preguntó el profesor, mientras apoyaba su intervención con un “power point”. Se respondió a sí mismo y a la escasa audiencia: “Porque se carecía de una administración profesionalizada; porque había un deficiente control y fiscalización tanto interno como externo; por una gestión dirigencial irresponsable; por un estado de insolvencia, por el no pago de las obligaciones laborales y previsionales y por la violencia en los espectáculos deportivos”.

¿Qué tal?

El profesor Domínguez parece olvidar, o no está muy bien informado, de que la panacea prometida tampoco ha aportado con administraciones profesionalizadas, como no sea para sacar ventajas económicas; que las Sociedades Anónimas Deportivas tampoco han tenido control ni fiscalización de ninguna especie; que –salvo una que otra excepción- no hemos tenido dirigencias de clubes dignas de ponerlas en un marco; que la insolvencia sigue campeando, más allá de que ahora utilice mejores disfraces; que sigue habiendo planteles impagos y que las obligaciones previsiones simplemente se chutean para adelante; y que, finalmente, la violencia en los espectáculos deportivos sigue campeando.

¿O lo que vimos alguna vez en Talca, en Quillota, en el Sausalito y en Valparaíso fue sólo un holograma? Si así fue, estaba muy bien hecho. Porque el lumpen se dio con todo a vista y paciencia de millones de espectadores. A lo mejor los casos no se consideraron serios porque, como siempre ocurre, ningún flaite cayó preso, a pesar de que la prensa, por las suyas, había identificado a varios hasta con nombre y apellido. ¡Algunos hasta fueron entrevistados glamorosamente por los canales de televisión!

¿Olvida, además, el profesor Domínguez, que varias de estas Sociedades Anónimas Deportivas recibieron millones y millones en préstamos de parte de la administración Jadue y que incluso un club fue desafiliado simplemente porque la plata se la robaron en sacos los aventureros que lo dirigían? ¿Dónde estuvo el control ahí, profesor? ¿O usted no está enterado de que Deportes Concepción era propiedad de una de esas Sociedades Anónimas que usted tanto alaba?

Siempre según el profesor Domínguez, “las quiebras de Colo Colo y Universidad de Chile sólo pudieron soslayarse porque las autoridades, conscientes de lo que significa el fútbol para el país y la sociedad, “salvaron a ambos clubes de su desaparición”.

El profesor Domínguez nos quiere convencer, a través de su exposición, que los hinchas albos y azules debieran estar profundamente agradecidos de que, siendo ambas Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro, en lugar de desaparecer por insolventes, como establecía la ley, fueran salvadas por generosos caballeros que eran todos unos filántropos.

Una conducta que, desde luego, y sabiendo todo lo ya sabido, nos hace recordar la canción “Buenos tiempos”, del maestro Joan Manuel Serrat, que señala que “Corren buenos tiempos, buenos tiempos para esos caballeros, locos por salvarnos la vida, a costa de cortarnos el cuello”. 

La realidad, profesor, es bien distinta. Y usted como académico debiera saberla. Y si no la conoce, no hable de oídas: a Colo Colo y Universidad de Chile los hicieron quebrar simplemente porque había que deshacerse de sus respectivos presidentes –Peter Dragicevic y el doctor René Orozco- que se opusieron siempre a ceder los “derechos de imagen” de ambas instituciones, lo cual hacía absolutamente inviable la creación del Canal del Fútbol.

¿Se imagina usted, profesor, un campeonato vendido a través del cable que no considerara a los dos clubes con más popularidad y arraigo nacional? Creo que ni usted, fervoroso partidario del sistema, compraría el servicio.

Sólo gracias a esos derechos usurpados, con el apoyo y la complicidad del aparato estatal, el Canal del Fútbol vale hoy más de mil millones de dólares. Un jugoso botín por el que van ahora, insaciables, esos pro hombres cuyo buen olfato les advirtió que algo se podía obtener de ese fútbol que antes despreciaban absolutamente, porque lo de ellos era el golf, las velas y, para los más sedentarios, el bridge.

Algo se obtiene siempre, en todo caso, de este tipo de “jornadas”, “seminarios”, “club de amigos” o como se les llame a estas solemnes reuniones.

Por ejemplo, pudimos enterarnos de que en la promulgación de la Ley N° 20.737, el 25 de marzo de 2014, acerca de las Federaciones Deportivas Nacionales, dictada para realizar modificaciones a la Ley N° 19.712 (del Deporte), el fútbol, curiosamente, quedó fuera.

¿Qué implica eso? Que la ANFP y la Federación, por no estar inscritas en el Registro de Organizaciones Deportivas que considera la Ley del Deporte, quedaron fuera del ámbito de intervención del Instituto Nacional del Deporte. Dicho claramente, pueden hacer y deshacer sin que les salga ni por curados.

¿Qué cosa más conveniente, no les parece a ustedes?

Pero, como hemos dicho en más de una oportunidad, usted se pasaría de ingenuo si creyera que algo así fue una simple coincidencia. La gente del fútbol, al parecer fervorosa admiradora de Chespirito, decidió hacer suya la frase del Chapulín Colorado: “Todos mis movimientos están fríamente calculados”.

Como tampoco puede ser coincidencia que la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados haya organizado para esta fecha esta jornada que, por lo visto, se transformó en todo un panegírico –a veces encubierto, a ratos desembozado- de este Sistema de Sociedades Anónimas Deportivas chanta y corrupto, que un día nos vendieron como la gran solución para que el fútbol chileno dejara atrás sus pellejerías (que sin duda las mostraba), para transformarse en pocos años en una potencia económica y deportiva que provocara la envidia de ingleses, españoles, italianos y alemanes.

Hoy, cuando todo el mundo está con los cinco sentidos puestos en el Argentina-Chile, por las clasificatorias, calculando cuánta falta nos hará Vidal y si Alexis y el Gary alcanzarán a llegar para el duelo en el Monumental de River, los diputados nos quieren decir que la maravilla que vivimos futbolísticamente hoy, sería más maravillosa todavía si la ANFP pasara también a ser una Sociedad Anónima.

¿Quién va a estar disponible para informarse del objetivo de esta “jornada”, de los temas allí tratados y del oscuro objetivo que se persigue? ¿Quién para salir al paso de las frases sesgadas, de las verdades a medias y de aquellas verdades que derechamente se ocultaron u omitieron?

Atentos, muchachos, que al parecer la maquinaria para terminar la nefasta obra comenzada hace ya diez años nuevamente se puso en marcha.