La aventura chilena en Uruguay 1930 (II)

Se le abrió el apetito a Chile después de ganar a México en el debut y aumentaron las ilusiones con la merecida victoria sobre Francia. Bastaba empatar con Argentina para pasar a semifinales, pero los trasandinos impusieron su calidad.

Superada la primera valla en la primera Copa del Mundo (3-0 sobre México en el debut), el 19 de julio de 1930 la selección ganó su segundo partido mundialista en Uruguay. Lo hizo ante un reputado cuadro francés, al que venció por la cuenta mínima con gol de Guillermo Subiabre.

La selección gala (descritapor la revista Los Sportscomo “un cuadro lento y pesado, con jugadores algo bruscos y faltos de técnica”) se plantó como un equipo físico, que buscaba la opción de sumar aún hipotéticos cuatro puntos que pudieran alcanzarles para avanzar.

En su partido previo, lograron resistir durante 81 minutos los ataques argentinos, que recién en ese momento quebraron su resistencia, a través de un gol de Luis Monti.

Antes del decisivo encuentro, un locuaz “Chato” Subiabre señalaba a la prensa escrita: “Manden a decir que mañana haré lo posible para que la afición chilena no tenga que esperar mucho rato las buenas noticias que están esperando. Desde luego voy a encargar a mi tocayito Saavedra y a Ojeda, que son tan buenos conmigo, que me larguen la pelota apenas me vean, aunque sea a treinta metros de la valla contraria, porque no erraré cañonazo”. Fe enorme la del osornino, que anotaría el exclusivo tanto del encuentro, aunque de certero cabezazo.

Sobre el partido, se sostiene que Chile mejoró ostensiblemente su nivel, atacando en el primer tiempo y asediando la portería de Alex Thépot, que se convirtió en figura. El reporte de Juan Maluenda,enviado especial de “Los Sports”, señala incluso la incidencia histórica registrada en este match: el primer penal fallado en una Copa del Mundo, “honor” que le cupo a Carlos Vidal, quien se adelantó inesperadamente a Guillermo Subiabre, designado originalmente para ejecutar la pena máxima cobrada por el juez Aníbal Tejeda al sancionar una falta sobre Villalobos, quien fue “sujetado de las piernas por un back francés cuando estaba frente al arco”, según consigna El Llanquihue.

En el segundo tiempo, se mantuvo la tendencia: los europeos sólo atinaron a defenderse “con entusiasmo”, como reseña el enviado a Uruguay. Así, llega el minuto 65, en el que los 40 mil espectadores logran el desahogo y comienzan a soñar con la posible eliminación de Argentina: Carlos Schneeberger roba el balón a Villaplane y toca a Vidal, quien devuelve. El “Gringo” centra, Subiabre anticipa de cabeza a Thépot y anota de cabeza. Tras el gol, persisten los ataques chilenos, que agigantan la figura del meta galo. Llega también una jugada postrera de los europeos, que contiene magistralmente el arquero Roberto Cortés, apoyado por Ernesto Chaparro.

Al finalizar el partido, jugadores y dirigentes levantaron en andas al “Chato” Subiabre, quien fue saludado por damas chilenas presentes en el estadio y ovacionado por la parcialidad uruguaya. Chile lograba imponerse a los galos y a la enorme parcialidad del juez Aníbal Tejada, que perjudicó con bastantes cobros a los nacionales, sobre todo al pequeño Tomás Ojeda, muy castigado por la defensa europea A las loas de los locales se sumaron las delegaciones de Estados Unidos y Yugoslavia, que bajaron al camarín a felicitar a la Selección “y lanzar vivas a Chile”.

Jules Rimet, presidente de la FIFA, se mostró “sorprendido del ataque chileno excepcional”, destacando a “Schneeberger, el mejor alero derecho del campeonato”.

Algunas opiniones de la prensa sobre el desempeño de Chile:

• Francisco Tochetti (Uruguayo): “Los chilenos debieron marcar varios tantos para ganar más holgadamente, pero Villalobos defeccionó y debe eliminársele junto con Casimiro Torres”.

• El Imparcial (Montevideo): “La victoria chilena fue la magnífica coronación de sus esfuerzos; Thépot libró al equipo francés de una derrota más amplia, contribuyendo también a ello la falta de puntería en los remates y la mala suerte de los chilenos”.

• El Plata (Buenos Aires): “(El equipo chileno) Tiene ganas suficientes como para hacer pasar las de Caín a conjuntos más capacitados que intervienen en el Campeonato”.

• La Mañana (Montevideo): “Guillermo Saavedra se destaca como un verdadero monumento dentro del equipo chileno” (Ese apodo acompañaría en su carrera a Saavedra).

• Dosrey (periodista brasileño): “Chile es distinto al de 1920, es más vistoso que luchador y efectivo”.

La lógica se hizo presente ese 19 de julio: Chile y Argentina quedaron con 4 puntos, y debían jugar entre sí en la última fecha. Inesperado por los uruguayos, los argentinos y, por cierto, por los chilenos.

Así, se llegaba al desenlace del grupo. La prueba de fuego, como citaba la –a esas alturas- exaltada prensa nacional. Pero antes de ese historiado partido, hay que detenerse a los múltiples vericuetos que lo rodearon. Lo primero fue la revisión del reglamento que daba la opción de que Rumania y Chile avanzaran a semifinales en desmedro de Uruguay y Argentina. ¿La razón? A igualdad de puntos, el Goal-Average (resultado de la división entre los goles a favor y en contra de cada equipo) beneficiaba a los europeos y los nacionales. Esto fue resistido principalmente por la delegación argentina, que amenazó incluso (y de nuevo) con retirarse del torneo. Sin embargo, se respetó lo planificado previamente, y que estaba consignado en el artículo 6 del reglamento oficial del torneo, y la ventaja deportiva corrió para rumanos y chilenos.

Comenzó así la típica campaña en que se apela a la “fiereza”, la “raza indomable”, y llegan las malas noticias también: Carlos Schneeberger queda fuera de competencia (8 días más o menos) por su lesión a tobillo.

CHILE 1 – FRANCIA 0

19 de julio de 1930
Estadio Centenario, Montevideo.
Árbitro: Aníbal Tejada (Uruguay)
Público: 40.000 personas

CHILE: Roberto Cortés; Ernesto Chaparro, Guillermo Riveros; Arturo Torres, Guillermo Saavedra, Casimiro Torres; Carlos Schneeberger (capitán), Carlos Vidal, Eberardo Villalobos, Guillermo Subiabre y Tomás Ojeda. DT: GyorgyOrth.

FRANCIA: Alexis Thépot, Marcel Capelle, EttieneMattler, Augustine Chantrel, CelestineDelmer, Alexander Villaplane (CAP), ErnestLiberati, EdmondDelfour, Marcel Pinel, Emile Veinante, Marcel Langiller. DT: Jacques Caudron.

GOL: 1-0 Subiabre (65’)

LA GRAN BATALLA

Chile se jugó su última opción de avanzar a semifinales del mundial de Uruguay ante la poderosa escuadra argentina, en un partido legendario de nuestra selección

El partido con Argentina, disputadoel 22 de julio de 1930 y que permitía el avance a las semifinales del torneo,se presentó como un desafío difícil para los argentinos, que no encontraron la típica (feble) resistencia en los chilenos. Sin embargo, a los 12 minutos,Peucelle habilitó a Stábile, quien sorprendió de cabeza a un descuidado Cortés. Tras cartón, nuevamente Stábile encontró a la defensa chilena aún aturdida y señaló el segundo gol.

A los 15 minutos, Subiabre, con un potente tiro, marcó el descuento. Aquí, nuevamente, la historia se cubre con el manto de la duda: varios medios atribuyeron el gol -un potente tiro de media distancia- a Guillermo Arellano. Y eso se enfrenta a otra versión (muy difundida) de que fue un lanzamiento de EberardoVillalobos el que encontró débil reacción en el meta AngelBossio, lo que permitió a Subiabre atropellar y descontar. Incluso, el Diario El Llanquihue reproduce en sus páginas que “un formidable tiro de Arellano señala el descuento chileno”.

Quedaban 75 minutos por jugar, y a Chile le bastaba el empate para avanzar. El descuento generó una reacción positiva en los nacionales, que presionaron la valla de Bossio, creando inseguridad en la zaga rival. Saavedra organizando el juego, y coordinándose con Vidal, Villalobos y Arellano, hizo ver mal a los argentinos.

Hasta que llegó el mítico episodio antes del entretiempo: Luis Monti, el rudo medio argentino derribó al “Chato” Subiabre, quien reaccionó y le devolvió la “gentileza” al argentino. Se generó el conato: golpes, bofetadas, intervención de la policía, pedradas y largos quince minutos de interrupción. ¿Los protagonistas?: Arturo y Casimiro Torres, Saavedra, Vidal y Juan Aguilera por Chile; Manuel Ferreira, Francisco Varallo y Mario Evaristo por Argentina. Una vez reanudado el juego, Monti insistió con otro foul (contra Torres), lo que dio inicio a una nueva gresca, con la correspondiente intervención policial. Se atendió a los heridos en la cancha (principalmente por golpes y puntapiés). Incluso, ingresaron espectadores al campo de juego, claramente en favor de los chilenos.

Para el segundo tiempo; algunos cambios en la posición en la cancha llevaron a los chilenos a aumentar la presión sobre Bossio; sin embargo, el gol de Mario Evaristo, a los 6 minutos, sentenció la suerte chilena. Insistentes y estériles avances no modificaron la suerte de ambos. Al finalizar el encuentro, los jugadores chilenos fueron ovacionados por La multitud (41.459 espectadores).

Subiabre, que terminó con el dedo pulgar derecho fracturado tras golpear a Monti se erigiría como un particular héroe para los dueños de casa, que inmortalizaron después su figura en un estampilla de Correos.

El análisis posterior al juego reveló los enormes avances del equipo chileno frente al poderío de los argentinos. La prensa alzó a Fernando Paternoster como el crack del partido. Por el contrario, condenó a Bossio como un “calienta partidos”. ¿De Chile? Cortés, muy nervioso, aunque tras el segundo gol tuvo buena actuación; Chaparro y Morales estuvieron bien en defensa; Saavedra, destacado como siempre; Arturo Torres, discreto; Casimiro Torres, lamentable; Villalobos, sin valentía ni decisión; Arellano: fuera de su puesto; Vidal: respondió; Aguilera: no logró suplir satisfactoriamentea Schneeberger, debido a su falta de experiencia. El mejor chileno, Guillermo “el Chato” Subiabre, “valiente y líder del ataque chileno”.

Otros antecedentes que mencionar: se registran 27 fouls (10 de Chile y 17 de Argentina) y Jules Rimetmanifiesta: “Argentina no destacó como en Ámsterdam, al contrario de Chile”. Tras el mundial, no habrá torneo de consuelo (entre los segundos del grupo) y nuestra delegación regresó con la esperanza de capitalizar el buen resultado en tierras charrúas.Se habló por esos días de amistosos con Yugoslavia y Argentina. Ninguno se concretóy hubo que esperar hasta 1935 la reaparición del seleccionado, ya con la liga profesional en marcha.

CHILE 1 – ARGENTINA 3

22 de julio de 1930
Estadio Centenario, Montevideo.
Árbitro: John Langenus (Bélgica)
Público: 41.459 personas

CHILE: Roberto Cortés, Ernesto Chaparro, Víctor Morales; Arturo Torres, Guillermo Saavedra (capitán), Casimiro Torres; Juan Aguilera, Carlos Vidal, Eberardo Villalobos, Guillermo Subiabre y Guillermo Arellano. DT: Gyorgy Orth.

ARGENTINA: AngelBossio, JoseDella Torre, Fernando Paternoster, Juan Evaristo, Luis Monti, Rodolfo Orlandini, Carlos Peucelle, Francisco Varallo, Guillermo Strábile, Manuel Ferreira (capitán), Mario Evaristo. DT: Francisco Olazar.

GOLES: 0-1 Stábile (A) 12’; 0-2 Stábile (A) 13’; 1-2 Subiabre (CH) 15’; 1-3 Evaristo (A) 51’.