La baraja de Caputto

Dejó a los jóvenes mundialeros para jugar una carta azul que tal vez estaba marcada. El entrenador de la U apostó en un juego que está resultando misión imposible.

¿Algún entrenador desecharía la posibilidad de dirigir en un Mundial?

Sí. Al menos uno: Hernán Caputto.

El ex arquero nacido en Argentina y nacionalizado chileno debería estar, mientras usted lee esta nota, en Goiania, preparando el estreno de Chile en el Mundial sub17 contra Francia. Cuatro años antes había estado en Calcuta para el Mundial de la misma categoría. Hoy, como sabemos, no está saboreando su segunda clasificación planetaria. Al contrario, está sufriendo. Y mucho.

Apostar puede llegar a ser un vicio. Le llaman ludopatía. Pero a veces hay que apostar. Y Caputto, a 9 días de haber conseguido en Lima clasificar al Mundial, renunció a la dirección técnica de la sub17. La dejó el 25 de abril. Apostó a una carta que le presentaba la Universidad de Chile. Carta ganadora, le dijeron. Dirigir el fútbol joven del club. Un club con un pasado glorioso en títulos, en honores y en generación de futbolistas. Necesitado, además, de promover figuras en un momento difícil del primer equipo.

Y Caputto se lo jugó todo a esa carta.

Pero el naipe, según se vería poco después, no estaba bien revuelto. O esa carta estaba marcada. Atrás decía: “Y primer equipo”. Porque el 9 de julio asumió la dirección técnica de los mayores en circunstancias dramáticas. Llegaba a resolver el fracaso reciente de dos entrenadores -y varios más, si uno hurga un poco en la historia-, con el barco hundiéndose y el capitán alejado del puente de mando después de haberlo ofrecido todo -hasta un estadio- y no haber conseguido nada.

El riesgo de la apuesta ya lo acercaba a la ludopatía.

Le ha ido, hasta ahora, peor que a su antecesor. Los resultados no se dan y el público ya se aburre de escuchar que todo es mala suerte. El equipo se ve mejor, es cierto, en orden y en ganas. Pero está a la cola del campeonato y la amenaza de descenso es cada vez más cercana.

Hernán Caputto tenía un gran pasar en el fútbol joven (¿o ya sabía que el empresario Fernando Felicevich presentaría un plan para reestructurar el área en la ANFP?), por lo que su desventura actual no parecía previsible. Tal vez su experiencia con jóvenes sea positiva para su presente en Primera. Tal vez le sirvió a Mourinho, que empezó como entrenador de una escuela secundaria, y a Arsene Wenger, que comenzó dirigiendo a los juveniles del Estrasburgo. Y qué decir de Marcelo Bielsa, DT del seleccionado de la Universidad de Buenos Aires y luego, obviamente, de los juveniles de Newell’s, con un impresionante plan de reclutamiento (probar a más de mil jóvenes en todo el territorio).

Distinto fue el caso de Luis Álamos. Distinto porque “el Zorro” fue profesor primario. Y enseñó siempre, desde que se hizo cargo de los cadetes de la “U” en 1956. También en la “U” hizo sus primeras armas con juveniles Ronald Fuentes. Y Mario Salas fue entrenador ayudante en Everton y paralelamente jefe de cadetes.

¿Le servirá a Caputto también? La apuesta es durísima porque llega de salvador, tarea que normalmente recae en entrenadores duchos, aunque ninguno supera a Osvaldo Zubeldía, que en 1965 tomó a Estudiantes para salvarlo del descenso y lo llevó a tres títulos de Copa Libertadores y una Intercontinental.

En fin, los salvadores son pocos y muchos los que descienden. En fin. ¿Qué carta saldrá ahora enla baraja de Hernán Caputto? Lo cierto es que “contra el destino nadie la talla”, según el tango de Carlitos Gardel, cuyo nombre mejor no recordemos. Y Caputto está muy joven para esos tangos.