La batalla del “Comandante”

Terminado el primer tiempo del último Superclásico del fútbol chileno, el Estadio Monumental se vino abajo pifiando el accionar de ColoColo. El 1 a 0 en contra de la primera fracción dejó muy disconforme a la parcialidad alba, la que no podía creer la superioridad que había mostrado la hoy complicada Universidad de Chile en los primeros 45 minutos.

Tras el descanso, Mario Salas fue el primero en volver a la cancha desde camarines. El DT salió solo desde el túnel y sufrió con los insultos y cánticos que le dedicó la hinchada. Claramente, no fue un momento agradable para el entrenador, quien en estos diez meses a cargo de ColoColo ha ido perdiendo crédito.

Es cierto que en la segunda etapa todo terminó en fiesta y que el ingreso de Jaime Valdés, determinado por Salas, le sirvió de revulsivo al “Cacique”, que dio vuelta el partido y ganó como le gusta a la gente: de manera agónica y manteniendo la paternidad sobre el cásico rival, sin embargo, más allá del resultado final y de los aplausos que cayeron desde la tribuna tras el término del cotejo, las pifias e insultos que se comió el técnico en el entre tiempo deben de servirle de aviso al DT.

El “Comandante” caminó por la cornisa durante el duelo con la U. Una derrota complicaba sobre manera al entrenador, quien hubiera pasado a la historia como el responsable del fin de la larga paternidad colocolina en Macul. El 3-2 final fue un alivio, pero la gente ha ido perdiendo la fe en Salas y el técnico debe tener consciencia de aquello.

¿Qué es lo que pasa con el DT? Simple: las expectativas que despertó su arribo a la banca alba no se condicen con lo que ha sido el rendimiento del equipo esta temporada. El sonoro fracaso en la Copa Sudamericana y la enorme diferencia con Universidad Católica en la lucha por el título no son el principal problema; a veces los resultados simplemente no se dan, así es el fútbol. Pero en el caso del entrenador las dificultades van más allá, son de fondo futbolístico, porque el equipo no tiene la intensidad que su DT pregona, genera poco en ofensiva y es muy endeble en faceta defensiva.

Claramente, Salas no ha podido sacarle rendimiento a su plantel y la gente se da cuenta, se manifiesta y se lo hace saber.

¿Peligra la continuidad del entrenador? No creo, las autoridades del club han sido reiterativas en afirmar que el campeón con la UC y Sporting Cristal encabeza un proyecto de al menos dos años en Macul. Tanto el presidente, Aníbal Mosa, como el gerente deportivo, Marcelo Espina, han asegurado que la continuidad de Salas no está en entredicho, incluso si fracasa en el gran objetivo que le queda este año: ser segundo para entrar directo a la fase de grupos de la Copa Libertadores, un botín que, a esta altura, es una obligación para el DT. 

Mario Salas es un buen técnico; trabajador, disciplinado, que intenta ser siempre protagonista y con coherencia en su idea futbolística. Así lo veo yo al menos. El tema es que en ColoColo no ha logrado cautivar y ahí está su gran desafío: convencer con fútbol al siempre exigente pueblo albo.

Hoy, la prioridad es el Chile 2. A fin de año habrá que observar el manejo que tendrá el entrenador a la hora de depurar y rejuvenecer al plantel, su mano en la contratación de refuerzos y la respuesta que tendrá en la cancha el equipo en una segunda temporada con el técnico en la banca del Monumental. Ahí debe poner la mira Mario Salas, sin gastar energías en sus permanentes batallas dialécticas con el medio o en reacciones poco inteligentes como la del “corte de manga” del Superclásico.

Enfocado, convencido y lúcido, Salas tendría que marcar diferencias en un medio chato e irregular como el nuestro. Ahí debe estar el desafío del “Comandante”, esa debe ser su batalla.