La búsqueda

Aunque el medio periodístico está en plena cacería de nombres y de candidatos que un día están en la terna final y al otro en la lista de los descartados, ya está claro un par de cosas: Milad no tiene idea qué es lo que anda buscando ni qué es lo que finalmente obtendrá.

Por SERGIO GILBERT J.

En las últimas horas, y en forma fría y desprolija como ha sido toda la administración de Pablo Milad en la Federación de Fútbol, el organismo publicó un comunicado dando por finalizado el vínculo con el entrenador Reinaldo Rueda. 

La Roja, entonces, en plena eliminatoria mundialista y solo a dos meses de que ella se reanude, se queda sin entrenador y, por ende, sin planificación ni trabajo.

Claro, el final de la historia en la relación de Rueda con sus jefes actuales era previsible. Basta leer el comunicado de despedida del DT (puesto en las redes sociales como se hace ahora) donde agradece al presidente que lo trajo a encabezar el proyecto Qatar 2022 -Arturo Salah- y donde no menciona ni a Milad ni a su antecesor -Sebastián Moreno- denotando así una distancia con las últimas administraciones que no admite mayor análisis.

El fin del ciclo de Rueda acelera, por cierto, el proceso ya iniciado  hace semanas de búsqueda de su sucesor. Y aunque el medio periodístico está en plena cacería de nombres y de candidatos que un día están en la terna final y al otro en la lista de los descartados, ya está claro un par de cosas: Milad no tiene idea qué es lo que anda buscando ni qué es lo que finalmente obtendrá.

Hay indicios de la confusión. Hace algunos días, el presidente de la Federación, al ser consultado por enésima vez por el famoso “perfil” que debe tener el nuevo seleccionador nacional, señaló que “el entrenador de la selección chilena debe ser un tipo de mucha ambición, de querer ganar en muy poco tiempo. Debe ser un DT de habla hispana, que no deba tener un gran período de adaptación”, añadiendo que “queremos un DT que tenga experiencia internacional, que ojalá haya estado en un Mundial. Debe ser referente, que inspire respeto en los jugadores”.

Es decir, un mar de posibilidades donde caben desde el español Rafa Benítez (quien según Milad era la primera opción, pero con el que no se logró acuerdo económico) hasta Sebastián Beccacece, entrenador que tiene demandada a la Federación…

Pero el amplio perfil no es lo único que llama la atención en esta búsqueda de reemplazante de Reinaldo Rueda. Hay más situaciones que ponen en duda la capacidad de la actual dirigencia para acometer de buena forma una elección vital.

Una de ellas es que no está claro, en este proceso, la importancia que se le está otorgando a Francis Cagigao, nuevo Director Deportivo de las selecciones nacionales. Si bien es cierto que puede pensarse que él fue el de la idea de contratar a Rafa Benítez, llama la atención que otro de sus posibles candidatos -el español Robert Moreno, ex DT de la selección española y del Monaco- haya sido descartado tan rápidamente por la Federación. 

También surgen razonables dudas sobre cómo se está llevando este proceso de elección del nuevo DT, al constatarse que al menos dos de los candidatos que se han mencionado -Beccacece y su compatriota Hernán Crespo- son representados por el mismo personaje: Christian Bragarnik, quien tiene parte de la propiedad de Unión La Calera y del club argentino Defensa y Justicia. ¿No se estaría produciendo por eso una peligrosa relación de dependencia entre la Federación y un representante?

La guinda de la torta y que revela a las claras la poca habilidad de Pablo Milad para acometer la búsqueda del sucesor de Reinaldo Rueda fue su penosa declaración descartando la opción de que elegido sea chileno.

Si bien puede argumentarse que es una prioridad buscar en el mercado internacional porque es ahí donde existen mayores ofertas, es inconcebible que se le cierren las puertas a todos los DT criollos que, en algunos casos, pueden exhibir los mismos atributos que Milad definió como imprescindibles en el famoso “perfil”. Ello, además, abre una peligrosa brecha entre la Federación y el gremio local que podría derivar en un distanciamiento que no favorecería al trabajo de las selecciones nacionales.

Es cierto. La búsqueda del nuevo seleccionador está hoy en manos inexpertas, contradictorias y poco hábiles. Dios nos pille confesados…