La Calera también desnudó al paupérrimo Colo Colo de Tapia

El cuadro “cementero” ratificó su rótulo de “cuadro sorpresa” batiendo inapelablemente a un “Cacique” que, tras un primer tiempo bastante decentito, terminó por desplomarse ante la justificada desilusión de sus parciales.

El tener ocho bajas no amilanaba a Héctor Tapia, director técnico de Colo Colo. En la previa decía que de cualquier forma iban a salir a ganar a Unión La Calera, equipo sorpresa del campeonato junto con la Universidad de Concepción. Terminados los 90 minutos de juego en el Monumental, sin embargo, el marcador mostraba que este parchado “Cacique” no había podido con el cuadro “cementero”, que ratificaba todo lo bueno que ha hecho con un 2 a 0 que, más allá de matices y sutilezas, no admite objeciones.

¿Pudo tener este paupérrimo Colo Colo distinta suerte? Claro, si hubiera sabido aprovechar ese primer tiempo en que, a falta de ocho de sus titulares, puso en el campo de juego una dinámica tal vez no tan aceitada y tan trabajada como la que muestra partido a partido su rival, pero que en todo caso le permitía jugar con la misma intensidad y ritmo con que lo hace el cuadro calerano.

En ese lapso, en un encuentro que era de ida y vuelta, Colo Colo pudo torcer su destino. Porque estrelló dos tiros en los palos (primero Rivero y luego Pinares), el meta González salvó con el pie un remate de Rivero que lo había enfrentado en solitario y un remate de zurda del “Pajarito”, que era gol tras dos enganches sucesivos, fue sacado en la boca del arco por un Navarrete que llegó presto a auxiliar a su arquero, ya superado por el remate del volante albo.

No se crea, sin embargo, que esas ocasiones que dejó ir el “Cacique” mostraban a un cuadro calerano sin respuesta. Todo lo contrario. Su juego acertado y veloz, de trazos largos, lo había puesto a tiro de gol en dos oportunidades que no se concretaron sólo gracias a que Cortés, reemplazante de Orión, se mandó dos atajadas espectaculares.

La primera, tras un tiro libre en que los delanteros de Unión La Calera “se avivaron” y la tocaron rápido para la profunda entrada de Brian Fernández por la izquierda y el centro de este fue empalmado con el alma por Alvarado a la entrada del área. Cortés pudo llegar abajo, pese a lo sorpresivo del remate y a lo poblada que estaba el área. La segunda, tras una pelota profunda que superó a Baeza y el remate de Barbieri fue repelido a medias por Cortés, llegando Campos a rechazarla casi sobre la línea.

Es decir que, pese a lo equiparado del juego, Colo Colo, recurriendo a un lenguaje pugilístico, había “ganado por puntos” esa primera etapa.

El público, mayoritariamente albo, por cierto, esperó con justificado optimismo la segunda etapa. Era cuestión de seguir así para que el arco “cementero” en algún momento, y a pesar de la ausencia de Paredes, pudiera vulnerarse.

La ilusión alba comenzó a derrumbarse cuál castillo de naipes cuando el segundo tiempo recién se iniciaba. Opazo se la dio corta hacia atrás a Baeza y este, improvisado zaguero central ante las ausencias de Zaldivia, Barroso e Insaurralde, quiso salir jugando.

Viendo que Abán venía a marcarlo, quiso cancherear picándole el balón para hacerlo pasar de largo, sólo que la pelota rebotó en el pecho del delantero, quien, buscando la línea de fondo, metió el centro atrás para un Fernández que, despidiéndose del equipo, porque se va al Necaxa mexicano, no perdonó: la empalmó como venía, tornando inútil el cierre que intentó Campos.

Y en desventaja, cuando apenas iban dos minutos de juego, a Colo Colo se le apagó definitivamente la luz. Con el cuadro calerano ya muchos metros más atrás, los jugadores albos ratificaron, una vez más, que en espacios reducidos es mucho más lo que chocan y se enredan que lo que producen.

Carente Colo Colo de desborde por las bandas, sin efectivos rematadores de distancia ni tipos que ganen por arriba, el tener la pelota no le servía de nada. Unión Calera se hacía fuerte en su ordenado repliegue y amenazaba, además, con liquidar el partido en cualquier momento que pudiera aprovechar en forma atinada el generalizado adelantamiento albo.

En esos minutos de tan poco fútbol como exceso de desesperación, Colo Colo se estrelló una y otra vez sin producir nunca una oportunidad clara. Y a la impotencia del equipo se sumaba la de Tapia, que viendo que su cuadro perdía irremediablemente, mostraba nula reacción, cero capacidad de respuesta.

Necesitado de al menos empatar, recién decidió el ingreso de Orellana en el minuto 83 y el de Morales en los descuentos. Estamos claros que ninguno de los dos muchachos es una alternativa confiable y esperanzadora de gol, pero es lo que tenía en banca y debió jugarse mucho antes. Primero, porque frente a la intrascendencia de Carvallo, al “cucarrismo” en que caían tipos como Maturana y Pinares, a la absoluta impotencia de Rivero, no podía esperarse nada peor que lo que a esas alturas se veía. Y segundo, por el que dirán. Porque nadie puede quedar conforme con un técnico de un equipo que pierde y no intenta al menos el golpe de timón para demostrar que la derrota le duele y lo rebela.

Así, con un Colo Colo absolutamente nublado y preso de la telaraña que le tejió en forma brillante Unión La Calera, vino el golpe de gracia. Nuevamente Fernández se vistió de héroe “cementero”. A los 72 minutos recibió por la derecha, se sacó a Opazo con un más que anunciado enganche y midió el remate de zurda al segundo palo al cual no podía llegar Cortés, mucho menos si fue a la pelota “con mano cambiada”.

Asunto liquidado. Los 18 minutos que aún restaban, más descuentos, sólo sirvieron para ratificar las bondades de un equipo muy bien trabajado, que sabe a lo que juega y que al correr y marcar le agrega una claridad y verticalidad capaz de desarmar a cualquiera.

Con mayor razón a este Colo Colo que muestra muy poco. ¿Qué clase de cuadro competitivo puede ser con lo que tiene? ¿Qué equipo que aspira a ser candidato pierde cinco partidos de quince que disputa y apenas puede ganar en siete de esos compromisos?

Un cambio radical en su rendimiento, una arremetida épica en la segunda rueda, no se ve factible. Salvo que Blanco y Negro invierta fuerte en refuerzos que hacen falta, y no contrate tipos baratitos a la espera de que resulten por obra y gracia de un milagro.

¿Estarán dispuesto a hacerlo, cuando el lloriqueo de que no hay recursos es queja permanente? Huuuummmm…

De partida, para hacer caja bien valdría la pena reestudiar esa delirante pre temporada que se prepara para el receso durante diez días en Brasil, solicitada expresamente por Héctor Tapia. ¿A qué país habrán ido a cargar pilas para el torneo la Universidad de Concepción y esta propia Unión La Calera?
Con lo que ha rendido Colo Colo, tal pretemporada más bien se antojan unas vacaciones de invierno gratuitas en tierras cariocas.

PORMENORES
Torneo Nacional. Decimoquinta fecha.
Estadio: Monumental.
Público: 17.236 espectadores.
Arbitro: Francisco Gilabert.
COLO COLO: Cortés; Fierro, Campos, Baeza, Opazo (77’ Véjar); Valdés, Suazo; Maturana, Carvallo (83’ Orellana), Pinares (90+1’ Morales); Rivero.
U. LA CALERA: Giovini; Alvarado, Salinas, Navarrete; Retamal, Rodríguez, Césped (78’ Saavedra) Piñones; Aban, Fernández y Baribieri.
GOLES: para Unión La Calera, Fernández a los 47’ y 72’.
Tarjetas amarillas: en Colo Colo, Fierro y Suazo; en Unión La Calera, Alvarado y Césped.