La cloaca

Contratos truchos, dobles contratos, malas inscripciones, cuadernos de cargo con hojas arrancadas o simplemente enmendadas con borrones sin ningún decoro, y todo esto “por culpa de una mala fiscalización” que prácticamente la hacen ellos mismos.

Por CLAUDIO GUDMANI

Para los amantes del fútbol como deporte y espectáculo, que no necesariamente somos fanáticos de un equipo en particular, ni tampoco tenemos intereses económicos en este deporte negocio, ni somos (lamentablemente ahora) trabajadores del fútbol, hay cosas que nos parecen impresentables. 

Desde mi trinchera de escritor opinólogo, con estudios de entrenador, recibido con distinción máxima en la primera generación del INAF, ahora retirado por desuso y obsoleto, y porque, a pesar de tener los conocimientos,  tengo escasas oportunidades de entrar al “círculo de hierro” de los dueños, representantes y dirigentes de los clubes y del negocio. Me parece impresentable, que ellos mismos, digan que lo que nos ofrecen y venden (campeonatos, partidos nacionales e internacionales) a los “clientes”, llámese hinchas y público, es una cloaca donde cae, y cabe, lo peor de la sociedad…

Mi amor por el fútbol no me permite entender que quienes tienen entre sus manos el destino de este gran circo, incluyendo además a directores técnicos, jugadores, e incluso algunos periodistas, digan que “algo huele feo en Dinamarca”, que los magos hacen malos trucos, que los malabaristas tienen mal equilibrio, que el lanzador de cuchillos tiene mala puntería y que los payasos son tristes y fomes.

El señor Victorino Cerda ha estado en este “mundo” bastante tiempo y en varios cargos como para escupir al cielo, pero lo hace sin desparpajo, como si los clubes no fueran al mismo tiempo, juez y parte, en la ANFP. Porque de eso se trata todo esto… son un “círculo de hierro” donde solo entran los que están dispuestos a hacer la vista gorda. Me imagino, entonces, que tiene pruebas y las presentará…

El caso del Lautaro de Buin ha venido, como el destapador de alcantarillados, a abrir la tapa de cemento por tantos años clausurada, y remover “las heces de toda esta cloaca”, cosa que se acentuó en el período de Jadue y que aún no se limpia del todo: contratos truchos, dobles contratos, malas inscripciones, cuadernos de cargo con hojas arrancadas o simplemente enmendadas con borrones sin ningún decoro, y todo esto “por culpa de una mala fiscalización” que prácticamente la hacen ellos mismos, porque la Superintendencias de Valores está muy ocupada con “otras cosas” y solo mira por arriba lo que le presentan. 

En este sentido, el caos del DT y empresario Carlos Encinas, que echa andar proyectos y obtiene logros, con distintos clubes, pero que no lo dejan festejar ni jugar, porque no se dieron cuenta a tiempo (más de dos años), de “ciertas irregularidades” que están reñidas con los “estatutos”. Según lo que dicen, parece ser el mayor de los chivos expiatorios de todo “nuestro fútbol”, o sea, en realidad, el “de ellos”, porque nosotros somos solo el público, el hincha, y como dijo un gran entrenador “los de afuera son de palo”. Él representa el “sofá de don Otto”, como en el chiste, que es puesto de patitas en la calle, para mejor ni hablar del adulterio de la esposa. 

Y por ningún motivo hay que dejar afuera a jugadores y entrenadores, porque a ellos se les hacen los contratos que están en tela de juicio, son ellos los que no quieren correr con ciertos gastos o simplemente evaden impuestos, de sueldos desmesurados, muy convenientes y que impiden que buena parte del dinero del fútbol vaya a la siembra del fútbol joven, del cual después tanto se alega que no da buena cosecha.

Las Sociedades Anónimas vinieron a darle estabilidad a los pagos y lo han hecho en buena parte, pero también ha caído en vicios, porque los dueños, inversores y funcionarios, han visto que “sin fiscalización externa” es fácil arreglar los libros para que se vean bonitos. Total todos ganan… win win, como diría un ciútico. Aunque los únicos que pierden, como siempre, son los arribistas que quieren entrar al “círculo” o los pobres que nadie ve. 

¿Alguien del SIFUP se ha preocupado de sus asociados de Lautaro que están “suspendidos”?… ¿Qué pasará cuando queden inhabilitados de su club y no cobren sus sueldos?… ¿Alguien del colegio de técnicos ha levantado alguna voz por los técnicos del fútbol joven que han perdido la pega?… porque, finalmente, el “fútbol grande” no parece chorrear bien para el “fútbol menor”. Y es tanto esto, que parece que nadie pone las manos al fuego por los otros.

Lo terrible es que la cloaca ya está abierta, y el mal olor sale por todas partes… porque resulta que lo hecho por Lautaro en la Segunda División Profesional parece que ya lo han hecho otros en todas las divisiones para arriba, incluyendo dobles contratos o cláusulas no registradas, que todos dan como normal, tanto en Blanco y Negro, como en Azul Azul y otras triangulaciones de representantes… o sea, en realidad parece que todos los colores tienen su matiz de mugre, de manchas difíciles de borrar con el codo, pero lo intentan. “Es que no es lo mismo, pero es igual” dicen por ahí … Llegó la hora de sacar los trapitos al sol, lavarlos bien lavados y si no tienen remedio, habría que pensar en botarlos al tacho, o dejarlos ir por la corriente del alcantarillado, antes que se estanque en una cloaca que rebalse por todos lados.

Espero que los buenos dirigentes, porque creo que los hay, y especialmente confiando en las últimas declaraciones dadas por el presidente de la ANFP, don Pablo Milad, no miren para el lado, y de una vez por todas saquen la voz para denunciar las malas prácticas, limpiando de una vez la casa, los desagües y los alcantarillados, para que nadie diga que el fútbol chileno es una cloaca.

Por lo mismo, partamos por aclarar las cosas, darle movimiento y su lugar a la Federación como corresponde, siendo el máximo regente del fútbol y establecer reglas claras para todos los estamentos, especialmente la ANFP; y empecemos a restructurar el fútbol joven y las selecciones, que son el futuro de Chile, y que solo pueden crecer en una competencia sana y con reglas parejas para todos.