La construcción deportiva que el IND “botó” en Arica

Estaba la plata, estaba el lugar. Sin embargo, el director del servicio, Juan Carlos Cabezas, decidió anular el proyecto y devolver el terreno al Serviu. Así se explica que la Dipres (Dirección de Presupuesto del Gobierno), le haya quitado al organismo casi 19 mil millones de pesos destinados a infraestructura para pasárselos al MOP (Ministerio de Obras Públicas). La ministra del Deporte y el director del IND siguen, sin embargo, incólumes en sus cargos.

El lunes 23, en el Centro de Entrenamiento Olímpico (CEO), con motivo del lanzamiento de la II versión de la Copa Libertadores Femenina de Futsal, el reportero Eduardo Figueroa, de Radio Bío Bío, se acercó a la ministra, Natalia Riffo, con el fin de preguntarle acerca del destino de los 30 Centros Deportivos Integrales prometidos por la Presidenta Bachelet en su programa de gobierno.

La pregunta no era en absoluto impertinente. 10 de esos centros debieron estar construidos a fines del año pasado, sólo que hasta el momento, salvo unos movimientos de tierra que se realizan en la isla Quiriquina, la ciudadanía no ha visto la concreción de ninguno, a pesar de que en el presupuesto de la Nación para el 2015 existían más de 23 mil millones de pesos para tal efecto.

La ministra, quien además de su desidia e ineptitud se caracteriza por hacer declaraciones que complican tanto a los funcionaros de su cartera como a los del Instituto Nacional de Deportes, organismo dependiente y encargado, entre otras cosas, de las tareas de infraestructura, esta vez optó por el silencio. Visiblemente incómoda y desencajada, eludió la interrogante periodística con un “perdóneme, perdóneme, pero ahora no tengo tiempo para responder a sus preguntas…”, optando por un escape muy poco digno e impropio de su alta investidura.

Natalia Riffo, funcionaria pública que obtiene un “reguleque” sueldo de casi 9 millones de pesos al mes, al que todos los chilenos contribuimos con el pago de nuestros impuestos, no tuvo nada que decir frente a un tema que constituye una flagrante muestra de lo mal que andan tanto su cartera como el IND. Para decirlo pronto: ninguno ha hecho la pega. En otras palabras, se han metido olímpicamente al bolsillo el programa y los compromisos que asumió su jefa durante su segunda campaña a La Moneda.

La desidia ha sido tanta, tanta la ineptitud, que las altas autoridades del deporte nacional a nivel gubernamental debieron concurrir dos veces a dar explicaciones al Congreso Nacional. La primera el miércoles 17 de agosto, ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. La segunda, el jueves 18, ante la Comisión de Deportes.

Y el martes 30 están citados de nuevo…

La instancia no pudo haber sido grata para la ministra Riffo, para la subsecretaria de la cartera, Nicole Sáez, ni para el director del IND, Juan Carlos Cabezas.

A este último, incluso, lo hicieron retornar apresuradamente desde Río de Janeiro, a donde con muy poca autocrítica había viajado para estar presente en el último tramo de los Juegos Olímpicos. Con platas fiscales, por cierto. Recién se instalaba en el hotel y se probaba la guayabera para recorrer Ipanema o Leblon cuando recibió el llamado que lo obligó a hacer apresuradamente las maletas para retornar a Chile.

El resultado no ha podido ser peor. La Dipres (Dirección de Presupuesto), en una medida tan justificada como insólita, decidió en marzo quitarle al IND más de 3 mil millones de pesos de la partida destinada a la construcción de los Centros Deportivos Integrales para pasárselos al MOP, Ministerio de Obras Públicas. A pesar del papelón del año pasado, ni en el ministerio ni en el IND parecían haberse puesto ni siquiera rosados por el hecho de que ninguno de los centros hubiera puesto siquiera la “primera piedra”.

El recorte no quedó allí: a comienzos de este mes, y viendo que la situación se mantenía exactamente igual, la Dipres le quitó ahora al servicio otros 15 mil millones de pesos. En otras palabras, se estimó que mantenerlos allí donde indicó el Presupuesto de la Nación para 2016 era un riesgo que el ejecutivo, atenaceado por una mala evaluación pública, no se podía dar.

Los miles de millones de pesos fueron nuevamente a parar al MOP.

Pero está visto que en este país parece un deporte tropezar una y otra vez con la misma piedra.

Para este año 2016, se anunció un presupuesto total para el deporte ascendente a $ 141.891 millones de pesos, lo que según la Presidenta Bachelet significaba un incremento del 14.8% respecto del presupuesto del año anterior. De esa cifra, $ 27.658 millones -una vez más- estaban destinados a la construcción de dichos centros, hasta ahora simples estructuras fantasmas.

Adicionalmente, otros $ 20.662 millones iban a ser invertidos en los estadios de fútbol de Ovalle, La Calera, Los Angeles, Curicó y San Antonio, más la reconstrucción del Estadio de Copiapó. Los regentes de las Sociedades Anónimas Deportivas, de plácemes: el Estado sigue ayudando generosamente a financiar un negocio de privados que se ha caracterizado durante estos diez últimos años por el engaño, la trampa y la corrupción.

Pero se dice que, esta vez, la Comisión de Deportes de la cámara de diputados no se anduvo con remilgos durante esa sesión del 18 de agosto a la hora de pedir cuentas frente a la absoluta inacción del ministerio y del IND respecto de las obras prometidas y aún lejos de llegar a ser ejecutadas. Jaime Pilowski, diputado DC, que en anteriores citaciones había actuado con guante blanco frente a la incapacidad de las autoridades gubernamentales del deporte, acaso porque la subsecretaria de la cartera, Nicole Sáez, es de su partido, esta vez perdió la paciencia por tener que volver a escuchar las mismas excusas utilizadas en situaciones anteriores similares.

“Lo que queremos escuchar son explicaciones satisfactorias de por qué no se ha cumplido con el programa de gobierno. Ya no queremos más excusas. Lo que queremos saber es por qué, habiendo estado el dinero para hacer realidad estos centros, a menos de dos años del término de este período presidencial aún no tengamos nada”, le señaló tajante Pilowski a Nicole Sáez, que pretendió ensayar una nueva disculpa.

Cualquiera podría pensar que los tres altos funcionarios gubernamentales retornaron a Santiago preocupados o cariacontecidos. Nada de eso. Fuentes de El Agora al interior del IND señalan que el director, Juan Carlos Cabezas, poco menos que felicitó a sus funcionarios encargados de infraestructura, señalando que “ahora que nos quitaron el presupuesto, ya no vamos a tener que lidiar con eso. Que sea el Ministerio de Obras Públicas que se haga cargo ahora de ese fierro caliente”.

Tal cual.

Todo parece indicar que el señor Cabezas, cuyo curriculum en la página web del servicio es tan impresionante como lo es su incompetencia, al parecer responde plenamente al perfil del funcionario público que piensa que su partido o sus padrinos políticos -haga lo que haga- lo librarán de cualquier mal. Que el haber ganado un dudoso y poco creíble concurso de Alta Dirección Pública para hacerse del cargo le da patente para cobrar puntualmente cada fin de mes sin tener que rendirle cuentas a nadie, aunque su desempeño sea a todas luces deplorable.

Porque este señor no sólo no ha movido un dedo para intentar cumplir con el programa de gobierno de su jefa, la Presidenta Bachelet, sino que, provocando la indignación de la comunidad ariqueña, y el estupor de los funcionarios del IND, que ven que no van a ninguna parte, botó el proyecto que existía para dotar a la fronteriza ciudad de uno de estos dichosos centros deportivo Integrales.

Estaban los terrenos, 9.662 metros cuadrados emplazados en el sector Parque Punta Norte, de Arica. Estaban los recursos, con fondos del Desarrollo Regional, del Gobierno Regional, dineros municipales y aquellos provenientes del IND, para financiar los aproximadamente 2 mil millones de pesos que iba a costar la construcción del Centro Deportivo Integral. Sin embargo, en una decisión insólita, el director del IND, Juan Carlos Cabezas, decidió anular el proyecto y devolvió el terreno al Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanismo).

Nadie, hasta ahora, ha podido conocer las razones que tuvo Cabezas para descartar el proyecto. Los ariqueños -por cierto indignados- no han tenido ninguna explicación del funcionario. Tampoco de parte de personeros menores del servicio porque, como cualquier reyecito que se precie, el director IND sigue sin señalar los motivos que tuvo en cuenta para adoptar tan aberrante decisión.

Un funcionario del IND de la Región de Arica y Parinacota, que pidió reserva de su nombre, le señaló a El Agora que “esa es una de las razones del por qué la clase política de este país está cada vez más desprestigiada. Durante su campaña, el señor Sebastián Piñera estuvo en Arica para prometer, entre otras cosas, la construcción de dos centros deportivos que para la ciudad iban a ser todo un lujo, considerando la pobre infraestructura deportiva que tenemos.

Terminó su gobierno y nunca vimos nada. Y ahora, que estaba todo dado para contar con este Centro Deportivo, para la concreción del cual pusimos nuestros mejores esfuerzos, todo se diluye por una decisión tan injusta como incomprensible y arbitraria”.

Por el correo institucional del ministerio y del IND ha circulado profusamente, en los últimos días, un mail con un documento adjunto que ha sido muy leído y comentado entre los funcionarios, quienes ven con angustia y desesperación que su trabajo es cada día más cuestionado y criticado, en circunstancias que la gran mayoría de ellos pone sus mejores esfuerzos porque las cosas efectivamente funcionen.

Se trata de una nota periodística fechada el 6 de mayo de 2014, es decir, a menos de dos meses que la Presidenta Bachelet asumiera su segundo período. En el Gimnasio Olímpico de San Miguel, la mandataria le recordaba a la audiencia y al país entero su compromiso de campaña en el sentido de que su apoyo al deporte nacional iba a contemplar la construcción de 30 Centros Deportivos Integrales.

Decía la mandataria en la oportunidad: “Aspiramos a que en todo el país, niños y niñas, se sumen y desarrollen sus talentos y habilidades. Queremos que el deporte no sea un lujo, sino un placer al que todos accedamos”.

La nota, acompañada por una fotografía de considerables proporciones, muestra a la Presidenta, rodeada de niños ataviados con tenida deportiva, acompañada de la ministra del Deporte, Natalia Riffo, quien saluda muerta de la risa al público presente. En el extremo, aparece el diputado Jaime Pilowski, también sonriente y seguramente complacido del anuncio presidencial.

Pilowski, se sabe, a estas alturas ya perdió la sonrisa. La presidenta seguramente también. Las encuestas últimas no le han sido favorables, quizás si porque -entre otras cosas- la gente dejó ya de creer en sus promesas.

La que sigue con la cara llena de risa es la ministra, que no responde por sus actos pero que, sin embargo, no titubeó en ofrecer sus sesudas recetas para salir del pozo deportivo en que nos encontramos cada vez que le preguntaron por la pobre actuación chilena en los Juegos Olímpicos.

Eso también, y cómo no, provocó al interior del ministerio y del IND una profunda molestia.

Como nos confidenció un dirigente de la Anfuchid (Asociación de Funcionarios de Chiledeportes), “la ministra sigue dando la nota alta cada vez que hace declaraciones. Hace un mes más o menos, un diario vespertino le hizo una entrevista que la dejó como una boba, pero ella pareciera no darse cuenta. Ahora, que debió deslindar la responsabilidad de su cartera y del IND en la pobre actuación chilena en Río de Janeiro, señalando que el gobierno entregó todos los recursos que se le solicitaron para la preparación del equipo, y que quien debía responder era Neven Ilic, el presidente del Comité Olímpico de Chile, optó por justificar el papel de nuestros atletas y opinar acerca de lo que debiera hacerse con vistas a citas futuras.

No sólo eso: dijo con todas sus letras que para Tokio 2020 íbamos a asistir con el doble de deportistas que fueron esta vez a Río de Janeiro. En número, estaríamos hablando de una delegación superior a 80 competidores, en circunstancias que aquí lo que vale es la calidad, no la cantidad. Se trata de competir, no de ir a pasear. ¿Ninguno de los muchos asesores que trajo al servicio, todos amigos suyos y muy bien pagados, es capaz de señalarle que mejor no hable tonteras?”.

El mismo dirigente agregó: “Que a nadie le extrañe si en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba (Ecuador) cumple un mejor papel que nosotros, ni menos que, en los Panamericanos de Lima, Perú nos arrase en cuanto a medallas. La verdad es que ya estamos mal, pero siempre se puede estar peor. Con mayor razón si en el IND se han mantenido inexplicablemente personeros que llegaron con Gabriel Ruiz Tagle y que siguen actuando como si el servicio les perteneciera a ellos”.

Consultado por casos específicos, agrega:

“Son muchos, pero el caso más paradigmático es el de un señor Marcelo Uval, que como Secretario Ejecutivo del Plan Olímpico lo primero que hizo fue echar al jefe del equipo de metodólogos, el cubano Jorge Brancacho. A partir de ese momento se encargó él de ese equipo que se preocupaba de supervisar y analizar los entrenamientos de nuestros atletas del Alto Rendimiento y de ir estudiando paso a paso las curvas de rendimiento. Eso, sin duda, los metodólogos lo siguen haciendo, sólo que ahora no existe la información porque el señor Uval no le rinde cuentas a nadie. Es más: tenemos datos de primera mano que la curva máxima de rendimiento los deportistas las obtuvieron en los procesos clasificatorios, en circunstancias que eso debe alcanzarse en el momento de la competición, es decir, en los Juegos Olímpicos.

Así se explica que varios de los atletas mostraran rendimientos incluso inferiores a los que habían exhibido en la etapa preparatoria. A Brancacho lo sacó por razones políticas, sólo por ser cubano. Jorge se fue a trabajar a la Federación de Tiro con Arco y ahí están los resultados: el chico Ricardo Soto, que con apenas 16 años estuvo a punto de meterse entre los ocho mejores. Con esto quiero decir que al señor Uval debieran sacarlo, no porque lo haya traído Ruiz Tagle, sino por incompetente y por pensar que el equipo de metodólogos es un juguete que le pertenece”.