La derrota de la U igual dejó la llave abierta

Melgar de Arequipa se impuso por la cuenta mínima en un discreto partido. El cuadro universitario, que se mostró al debe, pudo perfectamente regresar con un resultado mejor de haber aprovechado las pocas ocasiones de gol que tuvo, entre ellas nada menos que un lanzamiento penal desperdiciado por Matías Rodríguez.

La derrota por la cuenta mínima de Universidad de Chile frente al Melgar de Arequipa, por la segunda fase de la Copa Libertadores, da para ver tanto el vaso medio lleno como medio vacío.

Los que elijan la primera opción considerarán que, aunque nunca es bueno perder, el resultado es lo suficientemente estrecho como para revertirlo en la revancha en Santiago. Los que opten por la segunda, en cambio, puede que apelen a las frustradas expectativas que les dejó el debut oficial del cuadro de Kudelka.

Y es que, más allá de las oportunidades desperdiciadas, entre ellas incluso un lanzamiento penal, la U no fue el equipo que, con los refuerzos solicitados por el técnico, los hinchas esperaban de entrada para abrigar ilusionesy dejar atrás definitivamente un 2018 de poco brillo y bastante mediocridad.

El cuadro de Kudelka, seamos claros, estuvo lejos de ser un desastre, pero por ahora sigue sin aparecer la fuerza futbolística que se suponía con la llegada de todos y cada uno de esos jugadores que el entrenador le solicitó al directorio de Azul-Azul.

Es, por lo demás, enteramente normal. Cuando un cuadro como la U renueva buena parte de su plantel, no es sensato esperar resultados de la noche a la mañana. Mucho menos cuando algunos de ellos, como el panameño Torres, se sumaron al equipo recién hace unas pocas horas.

Como sea, queda la impresión de que si Kudelka no logra imponer pronto su idea de juego, es decir, que el colectivo se imponga por sobre las individualidades, puede pasarla mal. Por lo pronto, ofensivamente la U parece tener hoy más cantidad que calidad. Para decirlo pronto, ya no cuenta con el peso específico que significaba en el área la presencia de Pinilla, y mucho menos el atrevimiento personal de un Yeferson Soteldo que, irregular y todo, un poco “cucarro” para decirlo popularmente, era capaz de provocar desaguisados en el fondo rival por habilidad y, sobre todo, velocidad.

Tampoco cuenta, hasta ahora, con el aporte que en el primer semestre del año pasado significó Araos. El antofagastino se fue al Corinthians, pero ocurre que entre los diez jugadores solicitados por Kudelka no hay ninguno con parecidas características. Es cierto que Araos destacó en la U cuando la cabina técnica aún la ocupaba Hoyos, pero como hombre informado del fútbol de esta parte del continente el técnico actual tendría que haberse enterado de lo importante que fue su aporte en el juego del equipo.

Y si decíamos que la U estuvo lejos de ser un desastre, para ser un equipo de respeto y confiable le falta todavía demasiado. No se advierte ese jugador que maneje los hilos, que “maneje los tiempos” como dicen los comentaristas. En suma, la U no muestra ese jugador capaz de echarse el equipo al hombro y le muestre al resto el camino.

Tal parece que al técnico argentino ese jugador no le gusta. Algo parecido a lo que en su momento hizo popular Juvenal Olmos, cuando primero en Universidad Católica, y luego en la Selección Chilena, proclamó a los cuatro vientos que en el fútbol moderno el “10” armador estaba completamente pasado de moda.

Sólo el tiempo dirá si lo que quiere Kudelka es capaz de lograrlo. Por el momento, la U ofrece sólo chispazos, pero ni un equipo con pretensiones puede funcionar de esa forma.

El partido en el Monumental de la UNSA, de Arequipa, fue bastante discretito, para tratarse de un partido copero. Algo se subió el nivel en el segundo tiempo, pero sin alcanzar nunca el rótulo de partido bueno y vibrante.

Y mejoró porque, luego de unos primeros 45 minutos de juego muy contenido, Melgar se atrevió un poco más. Coordinó mejor y sus hombres de ataque comenzaron a encontrarse seguido. No como en el primer tiempo, en que el cuadro peruano sólo exhibió pocas ganas y mucho menos precisión.

En el minuto 52 la U tuvo el primer aviso, luego que un potente remate de Pósito fuera repelido con problemas por Herrera y, con el arquero azul en el suelo, Sánchez desvió el cabezazo. Un minuto después, sin embargo, llegó el gol que definiría el partido. Los delanteros del Melgar tocaron con excesiva libertad en las cercanías del área y fue Arias quien culminó la jugada con un remate potente y esquinado frente al cual el meta azul nada pudo hacer, excepto mirar cómo el balón se introducía en su arco.

El cuadro peruano todavía saboreaba la apertura de la cuenta cuando, una jugada sin mayor destino, se transformó para la U en oportunidad preciosa no sólo de igual la cuenta, sino que anotar de visitante. Parra intentó jugarla y su envío dio en el brazo de Mifflin. El pito brasileño no dudó para marcar el tiro desde los doce pasos.

Puesto en la instancia, Matías Rodríguez pareció olvidar que se jugaba a poco más de 2.200 metros de altura. Le entró muy abajo al balón, con la idea de “reventarle” el arco a Caceda, y su violento disparo se fue por sobre el travesaño.

La increíble salvada pareció frenar el ímpetu que hasta ahí había exhibido el Melgar durante la segunda parte. No dejó de atacar, pero ya sin la ambición demostrada hasta la apertura de la cuenta. El equipo de Pautasso debe haber pensado, con toda razón, que en estos partidos coperos de ida y vuelta es mucho mejor ganar 1-0 que 2-1.

Más allá del penal perdido, la U se pegó una pequeña farra, porque tuvo igual dos o tres oportunidades claras de anotar. Dos las dejó ir increíblemente el panameño Torres. La primera, mandándola por sobre el travesaño tras enfrentar libre el arquero tras un balonazo largo. La segunda, pegándole horrible cerca del vértice del área chica cuando el ángulo permitía de más el remate ganador.

La otra corrió por cuenta de Benegas, que desde buena posición le pegó recto y mordido, dejándola en las manos del arquero.

Como sea, la llave quedó absolutamente abierta para la revancha.

Tendría que pasar algo muy extraño como para que la U no deba enfrentar, en la fase siguiente, al ganador del duelo que están protagonizando el Delfín de Ecuador y el Caracas venezolano.

Queda la impresión, sin embargo, que superados los obstáculos igual la U no tiene juego ni plantel como para competir con éxito en la fase de grupos.

Pero se sabe que a los regentes de nuestro fútbol les interesan mucho más los ingresos que entrega esa instancia que la posibilidad de avanzar en una competición que vemos cada vez más lejana.

PORMENORES

Partido por la segunda fase de Copa Libertadores.

Estadio: UNSA, de Arequipa.

Público: 15 mil espectadores, aproximadamente.

Arbitro: Anderson Daronco, de Brasil.

MELGAR: Caceda; Neyra, Narváez, Villalba, Mifflin; Freitas, Vidales (70’ Arakaki), Arias (76’ Leudo), Pósito (83’ Ibérico); Sánchez, Cuesta.

U. DE CHILE: Herrera; Rodríguez, Aveldaño, Vittor, Beausejour; Martínez, Caroca, Barrios (67’ Echeverría); Ubilla, Henríquez (64’ Torres) y Parra (82’ Benegas).

GOL: Arias, a los 53 minutos.

Tarjetas amarillas: En la U, Beausejor y Barrios.

Incidencia: Matías Rodríguez desperdició un penal para la U en el minuto 57.