Gabriel Suazo

La fábrica alba

Desde sus inicios, Colo Colo ha tenido jugadores que, incluso convirtiéndose luego en ídolos y leyendas nunca estuvieron en sus inferiores: Arellano, Sorrel, Robledo, Hormazábal, Beiruth, Vasconcelos, Rojas, Barticciotto, Espina y Paredes, por nombrar solo algunos.

Sergio Gilbert J.

Gabriel Suazo inicia una jugada que, tras un pase de Bolados y posterior centro de Mouche, culmina él mismo con un remate seco que significa el empate parcial de Colo Colo ante Peñarol y que alienta a los albos, aunque sea por un ratito, a buscar el triunfo en la Copa Libertadores que finalmente alcanza gracias a un penal convertido por el incombustible Paredes.

Suazo recibe las loas del relator, del comentarista y, por cierto, de los hinchas a través de las redes sociales: “Es que Gabi viene de las inferiores, es sangre colocolina pura y ya estaría bueno que Colo Colo empezara a darle a fuego a los cabros que vienen de las cadetes. Hace años que no sale un chico bueno y el tema es que no les dan oportunidades reales. Prefieren llenarse de viejos. Y eso atenta contra la historia porque Colo Colo siempre se ha nutrido de sus cabros formados en el club para obtener éxitos”, fue el resumen de las sentencias de los observadores imparciales y parciales tras el gol y la actuación de Suazo frente a los uruguayos.

Claro. Puede que algo de razón tengan los que sacaron tales conclusiones. Y también es real que Colo Colo, siendo la vitrina ideal para todos los niños que sueñan con ser futbolistas, carece de un plan serio de detección de talentos en todo Chile. No se invierte lo que debería invertirse en lo que hoy se llama “plan de scouting”. Sí, estamos de acuerdo. Pero de ahí a decir que la fábrica de jugadores del Monumental no produce ni genera nuevos talentos, no es cierto. Como tampoco lo es aquello de que Colo Colo en épocas pasadas sí se nutría de sus propias materias primas en forma abundante. Hay mucho de mito.

Vamos viendo.

Una revisión rápida de equipos de Primera División da como resultado que muchos jugadores formados en Colo Colo hoy son figuras en esas escuadras. En Unión Española, Pavez y Sandoval; en Everton, Zúñiga y Rodríguez; en Iquique, Caroca: e incluso en la UC -equipo que siempre luce con orgullo la promoción de los jugadores formados en casa-. tienen hoy entre sus cracks del primer equipo dos futbolistas que pasaron por el Monumental de cabros chicos: Pinares y Saavedra.

Es decir, no es que Colo Colo no produzca nuevo material. El tema es que muchos de estos jugadores formados por los albos o son dejados de lado en algún momento por alguna razón (técnica, disciplinaria, contractual o simplemente por su físico) o, definitivamente no son capaces de enfrentar las presiones de jugar en el primer equipo de Colo Colo porque su maduración -especialmente sicológica- es tardía y solo se da en otras escuadras que tienen menor tensión competitiva y a edades más avanzadas.

El segundo supuesto que indica que Colo Colo siempre ha triunfado cuando ha dado espacios grandes a los jugadores formados en sus inferiores, es bien relativo.

Desde sus inicios, el club albo ha tenido jugadores que, incluso convirtiéndose luego en ídolos y leyendas nunca estuvieron en sus inferiores: Arellano, Sorrel, Robledo, Hormazábal, Beiruth, Vasconcelos, Rojas, Barticciotto, Espina y Paredes, por nombrar solo algunos, se formaron en tiendas distintas y no por ello son ajenos la identidad colocolina.

Es más. Incluso los equipos históricos a nivel internacional no tuvieron muchos canteranos, salvo el de 1973 (donde había mitad y mitad). Pero en 1991 Colo Colo ganó la Copa Libertadores solo con tres jugadores de sus inferiores en la escuadra titular (Miguel Ramírez, Margas y Pizarro) sumados a un par que jugó algunos partidos de la campaña de la Copa Libertadores (Marcelo Ramírez y Peralta).

En el Colo Colo de 1997, semifinalista de la Copa Libertadores y de la Supercopa, solo las presencias de Marcelo Ramírez, Héctor Tapia y Manuel Neira hacían referencias al trabajo de las series menores.

Que entre 2001 y 2007 hubiese una gran generación de jugadores venidos de la cantera (y que es el ejemplo que se da para justificar los que debería ser el principio permanente) se debió básicamente a la necesidad (quiebra del club) y a una inusual generación que emergió en Pedrero y que no es fácil que se repita en muchos años (Fierro, Leal, Bravo, Vidal, Fernández, Valdivia). 

Cierto. Colo Colo debería mostrar a sus futbolistas formados en su cantera. 

Pero no es cosa de buenos deseos. Hay que tener mucho más.