La “fábula” de Marcelo Bielsa y Matías Fernández

Una nueva lesión dejó a la Roja sin Matías Fernández, que sólo alcanzó a jugar 10 minutos frente a Bolivia. El ex técnico de La Roja ya advertía hace casi siete años esa extraña profecía autocumplida de que “¡siempre pasa algo, Matías!”

“¡Qué pasa ahora, Matías?!”… “¡¡Pero siempre pasa algo, Matías…!!”.

El personaje al que alude la frase no es otro que Matías Fernández, el jugador de la Roja a quien, según el pensamiento y el convencimiento del técnico argentino Marcelo Bielsa, siempre le pasa algo. La nota fue escrita hace poco más de tres meses, cuando una nueva lesión marginó al volante de la selección chilena, que lo necesitaba en la Copa Centenario.

Pero la cita cobra nuevamente vida después de que el “Mati” apenas alcanzara a jugar 10 minutos en el partido del martes ante Bolivia y no corresponde a una simple especulación, sino a la expresión de fastidio del ex seleccionador nacional durante un partido de preparación en el áspero camino a la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

Un video registra ese momento, en que Fernández acusa un dolor en la pierna a causa de una posible contractura, y el “Loco” no puede controlar su enojo, que expresa con una frase lanzada al aire, al borde de la cancha, y que la televisión captó en todo su significado…

Casi seis años después, a Matías le sigue pasando lo mismo. Y por imperio de esos eternos imprevistos o infortunios, el mediocampista que debía ser el 10 de Chile en la Copa Centenario de Estados Unidos, tuvo que regresar al país y ver el torneo por televisión.

Con condiciones técnicas de crack, Fernández saltó de Colo Colo al Villarreal hasta llegar al AC Milan, con pasos intermedios por Sporting de Lisboa y la Fiorentina, y un cartel disciplinario intachable. Incluso, esa faceta menos conocida de su profesionalismo y seriedad fuera de la cancha, llevó al propio Loco Bielsa a confesar que le consideraba su “regalón”, según confidenció a los alumnos en una charla dictada en la Universidad San Sebastián.

Sin embargo, ya con 31 años de trajín en la alta competencia, la condición física de “Mati” no da tregua a sus lesiones cíclicas que durante el último tiempo le alejaron de la Selección cuando más le necesitaba…

El martes en el Monumental, apenas alcanzó a mostrar pinceladas de su talento, con dos pases entre líneas, el primero desde la derecha para Alexis Sánchez que arrancaba por el centro, y el otro, un precioso y preciso revés recostado por la izquierda para el desborde de Eugenio Mena, quien desperdició la opción con un centro demasiado anunciado.

De pronto, acaso constituya apenas un nefasto designio o simplemente responda al desgaste natural de un mediocampista que siempre ha podido brindar el inagotable talento de su juego sin más limitantes que su propio físico. En rigor, Fernández nunca fue amigo de la noche ni se dejó seducir por el escándalo, pero cuando la Roja lo extraña parece inevitable recordar la fábula del Loco y de ese jugador ejemplar al que siempre le pasa algo…