La farra de Colo Colo lo dejó a punto de bajarle la cortina al año

La apuesta de Tapia de prescindir de jugadores clave, como Paredes, Valdivia y Carmona, sumados a los sancionados Zaldivia y Baeza, resultó rotundamente mal. Barrios hizo un partido para el olvido y su caso ya se está pareciendo al del “Chupete” Suazo. El problema es que el “Cacique” queda fuera de la lucha a nivel local e internacionalmente la tiene muy dura frente a Corinthians. Al técnico albo lo único que le está faltando es resignar el invicto de 17 años que ostenta su cuadro frente a la U, en el Monumental.

En un final dramático, Colo Colo cayó por 2 a 1 en Calama frente a Deportes Iquique y quedó a un tris de bajarle la cortina a un año mediocre y para el olvido.
Con dos jugadores sancionados por tarjetas amarillas (Baeza y Zaldivia), el técnico albo Héctor Tapia decidió sumar a esas ausencias las de Paredes, Valdivia y Carmona, al filo de la suspensión por la misma causa, y preservarlos para el Superclásico de la próxima semana, simplemente porque es el partido que ningún hincha albo le perdonaría perder.

Fue una apuesta arriesgada, está claro. Y la perdió tal como, hace un par de años, la perdió el “Coto” Sierra, cuando en el Torneo de Clausura de 2016, marchando Colo Colo puntero e invicto corridas ocho fechas del campeonato, decidió ir a Arica a enfrentar a San Marcos con un cuadro plagado de suplentes, pensando en dosificar fuerzas con miras a un partido de Copa Libertadores en Brasil, frente a Atlético Mineiro.

Resultado: el “Cacique” se quedó aquella vez sin pan ni pedazo, porque perdió por la cuenta mínima frente a la escuadra ariqueña para luego perder inapelablemente frente a su rival brasileño en Belo Horizonte.

Lejos de los puestos de avanzada, con siete derrotas cosechadas en veinte fechas, Colo Colo es poco lo que puede hacer ya en el Torneo Nacional. Y si queda fuera de la Copa en su visita al Corinthians, en Sao Paulo, habrá cerrado futbolísticamente el año, porque en la Copa Chile también quedó tempranamente frente a Ñublense.

Otra apuesta que a Tapia le salió mal. En Chillán puso sin razón alguna un cuadro alternativo y así le fue: perdió por 2 a 0 y en la revancha no le sirvió de nada el triunfo por 2 a 1.

Negro panorama es el que aguarda a la hinchada popular. Porque, por lógica, la escasa cuenta de ahorro con que cuenta para defender su opción frente a Corinthians, y clasificar a cuartos, presagia más bien una eliminación que una clasificación que, de producirse, sería heroica y para lanzar las campanas al vuelo.

En este caso, aún echando mano a sus mejores hombres. Porque en Calama, una vez más, quedó en claro que entre titulares y suplentes hay un mundo de distancia, desmintiendo la monserga de que Colo Colo cuenta con uno de los mejores planteles del fútbol chileno.

A pesar de todas esas consideraciones, el partido no lo ganó Deportes Iquique. Lo perdió Colo Colo, que en el recuento de llegadas y oportunidades claras de anotar fue más, pero mucho más, que el cuadro dirigido técnicamente por Miguel Riffo. Y es que, no estando en la cancha Esteban Paredes, no hay nadie más que sepa llegar al gol en esos momentos en que el mediocre juego del “Cacique” igual alcanza para ser más que un adversario que lucha denodadamente por la pueril ilusión de abandonar la parte baja de la tabla.

De los “alternativos” que ingresaron, sólo Campos y Suazo cumplieron, aunque nunca para hacer olvidar a Zaldivia o a Baeza o Carmona. Pinares es muy poco claro, se enreda demasiado, y cuando por él ingresó Maturana el cuadro albo no ganó en nada. Valdés, que no viene siendo titular, mezcló buenas y malas, pero ciertamente no alcanza la preponderancia de Valdivia.

En cuanto a los juveniles, Berríos cumple en el correteo y en la marca, pero con el balón en los pies no es aporte, al paso que Morales, que para variar entró demasiado tarde, no es un jugador que vaya a solucionar esos problemas con los que no pueden los grandes. Tiene cierta velocidad y mucha fuerza, pero escasa habilidad en la gambeta para sobrepasar defensas decididas y bien paradas.

Frente a un Deportes Iquique carente de goles, y que dificultosamente había empatado sus últimos cuatro compromisos del Torneo Nacional, Colo Colo, aparte de no jugar bien, se pegó una farra de aquellas. Y es que Lucas Barrios, su principal (y se diría única), arma de gol, es una sombra del delantero que, son su entrega, su fuerza y sus goles, se transformó en ídolo indiscutible del elenco popular.

Con él -hasta ahora- adquiere fuerza aquello de que “nunca segundas partes fueron buenas”. Se muestra excesivamente torpe, no es confiable cuando se le busca en pared y, lo peor de todo, parece absolutamente peleado con el arco, asunto inconcebible tratándose de un goleador de su estirpe.

En este partido jugado en Calama, dejó ir cuatro oportunidades de anotar, y de ellas tres fueron clarísimas. A los 27’, pifió ostentosamente una pelota que, tras un rechazo corto de la defensa iquiqueña, lo había dejado solo. A los 56´, Valdés se le cedió viéndolo destapado por la derecha y al tratar de dominarla perdió el segundo justo para el remate cruzado que se antojaba gol. A los 68’ recuperó Suazo un balón en mitad de cancha, emprendió veloz corrida por la izquierda y su centro atrás fue capturado en excelente posición por Barrios, quien elevó el derechazo de manera lamentable. A los 80’, finalmente, en la única jugada de mérito que protagonizó Maturana, la “Pantera” desvió junto a un vertical un cabezazo que nuevamente lo había sorprendido sin marca, estando Naranjo absolutamente batido.

¿Se está repitiendo con Barrios lo sucedido con el “Chupete” Suazo, que retornó desde México como ídolo incombustible de la hinchada popular para transformarse luego en un absoluto fiasco?

A esas oportunidades desperdiciadas por el “Cacique” hay que sumar otra de Pérez, que elevó solo a los 38’ minutos un centro atrás del “Pajarito” que equivalía a decirle: hágalo.

A esas alturas de la increíble farra de Colo Colo y de Barrrios, Deportes Iquique, haciendo bastante poco, ya ganaba el partido. Becerra, ingresado recién 30 segundos antes, capturó en el área chica, sin marca alguna, un centro de Rolón, y hasta tuvo tiempo para girar antes de despachar el tiro que batió a Orión. En realidad, la jugada estaba viciada desde su origen, porque cuando Rolón recibió el balón por la derecha, estaba en clara posición fuera de juego.

Como fue también viciado el gol albo, llegado en el primer minuto de descuento de los 5 que él árbitro había marcado. Porque cuando el “Pajarito”, cargado por la izquierda, expidió el remate a lo que saliera, Insaurralde estaba adelantado. Levemente, pero adelantado. El disparo de Valdés sólo fue repelido a medias por Naranjo, encontrando la presencia del zaguero argentino, que ya había anotado su primer gol por la divisa alba en la fecha anterior.

Se pensó, entonces, que el partido concluiría igualado. Quedaba muy poco tiempo para un Deportes Iquique que había producido muy poco ofensivamente y para un Colo Colo que, haciendo más (en realidad bastante más), se había mostrado tan infortunado a la hora del finiquito.

Pero como para el “Cacique” el empate equivalía a una derrota, se fue con todo en procura de desnivelar. En otras palabras, se descompensó defensivamente. Y en una contra, el cuadro de Miguel Riffo encontró el premio en el último minuto de descuento. Campos trabó un remate de gol, pero el balón le quedó a Fernández, ingresado también pocos minutos antes, para primero controlar y luego con escaso ángulo meter el zurdazo que se coló a las mallas entre el vertical y Orión.

Desazón absoluta en las huestes albas y locura absoluta en el público iquiqueño. ¿Injusto? Para nada. El fútbol se gana con goles y Deportes Iquique los hizo. Los albos a llorar a la iglesia, como dijo una vez el “Coco” Basile luego que Argentina, camino a Sudáfrica, perdiera con Chile por 1 a 0.

Nadie querría, en estos momentos, estar en los zapatos de Héctor Tapia. Su dirección técnica, que ha dejado mucho que desear, tiene a Colo Colo al borde de quedar sin opción alguna tanto a nivel local como internacional. Dicho de forma más clara aún: frente a tres o cuatro meses de espanto.

Si el próximo sábado pierde el Superclásico, pasará a la historia como el entrenador que resignó un invicto de 17 años en el Monumental frente a los azules. Y, aunque suene duro decirlo, en un caso como ese la simple prudencia aconseja dar un paso al costado.

Porque lo otro sería seguir en el cargo, y no salir más a la calle como no sea para hacer de ida y vuelta el viaje al Monumental.

PORMENORES
Torneo Nacional. Fecha vigésima.
Estadio: “Zorros del Desierto”, de Calama.
Público: 6.217 espectadores.
Arbitro: Piero Maza.

D. IQUIQUE: Naranjo; Carvajal, Zenteno, Blázquez, Peñailillo; Sierra, Miño, Bustamante; Rolón (82’ Corral), Pernía (79’ Fernández), Salinas (70’ Becerra).
COLO COLO: Orión; Campos, Barroso, Insaurralde; Opazo (76’ Morales), Berríos (64’ Fierro), Suazo, Pérez; Valdés, Pinares (64’ Maturana); Barrios.
GOLES: Para Deportes Iquique, Becerra a los 70’ y Fernández a los 90+4’; para Colo Colo, Insaurralde a los 90+1’.
Tarjetas amarillas: En Deportes Iquique, Blázquez y Miño; en Colo Colo, Insaurralde, Berríos y Maturana.