La gesta de Mandela para unir a Sudáfrica a través del deporte

Preso durante 27 años por su lucha contra el “apartheid”, Nelson Mandela fue luego Presidente de su país y desde allí siguió luchando por el fin de la segregación. Pensó que el rugby, deporte nacional, contribuiría a lograrlo y en cierta medida lo consiguió cuando los Springboks se consagraron campeones del mundo.

Por CARLOS FERNANDEZ

“Soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma…”.

Es parte del poema Invictus, del escritor inglés William Ernest Henley, que sirvió para la supervivencia psicológica y anímica a Nelson Mandela durante el tiempo que estuvo preso, 18 de esos años en la cárcel de Robben Island, en Ciudad del Cabo. 

Tuve la oportunidad de conocer la celda de cuatro metros cuadrados donde Madiba, nombre con que su clan llamaba cariñosamente a Mandela, y cuesta imaginarse cómo logró superar tantos años de encierro y opresión. Y, por sobre todo, durante esos años cultivar el perdón y no el rencor. 

Más aún: desde esa celda Mándela comenzó a gestar la unión de su país y cómo derrotar el “apartheid”.

Apartheid significa segregación en lengua afrikaans, utilizada por los asentamientos originalmente holandeses en Sudáfrica. 

El rugby en Sudáfrica era un deporte inicialmente de blancos. Sudáfrica estaba separado de las competencias mundiales, suspendido por la segregación racial que ya había costado miles de muertos y vulnerados. 

Unir a un país, y a negros y blancos en torno a un propósito en común era el objetivo de Mandela. Para ello se propuso realizar un mundial de rugby en esa nación. 

Mandela identificó dos figuras referenciales en la selección sudafricana, los conocidos mundialmente como Springboks. Uno era el capitán, Francois Pienaar, y el otro el mejor jugador de ese país: Chester Williams. Un blanco y un negro unidos, así como toda una nación, para lograr un propósito gigante: ¡organizar la Rugby World Cup en 1995 y además ganarla!

Estos días se cumplen 25 años desde que el Mundial de Rugby de Sudáfrica se transformó en el catalizador del nuevo futuro de una nación que había sido golpeada muchos años por la violencia, la injusticia y la discriminación. 

Mandela envió a los Springboks a recorrer el país para poder unificar a los habitantes y de ese modo ayudar a lograr el objetivo.

En lo deportivo, finalmente los Springboks vencieron en la final al poderoso Nueva Zelanda, liderado por el gigante Jonah Lomu.

Sin diferencias de razas, todos celebraron el triunfo en Sudáfrica y esa gesta fue el registro patente de que la unión de esa nación era posible y permitía conseguir logros como el campeonato mundial. 

Hay protagonistas de esta historia que ya no están… El gran Mandela, Chester (dicen que el mejor de la historia de los Springboks) y el gigante maorí Lomu, histórico de Nueva Zelanda, pero su gesta quedó en la historia como el mejor ejemplo de lo que puede conseguir el deporte. 

”No importa cuán estrecho sea el portal,cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino:

soy el capitán de mi alma…”.

(“Invictus”, de William Henley)