La grata sorpresa nipona y la decepción Puma

El Mundial de Rugby en Japón ha mostrado de todo, y lo mejor es que la segunda fase promete aún alternativas más interesantes.

Hace un par de semanas, cuando comenzaba el Mundial de Japón, los invitaba a ponerle atención al equipo local y a la evolución superlativa que ha tenido su juego. La improvisación no existe en este equipo, los odiados por muchos “procesos” han sido la clave en lo mostrado por los japoneses en esta Rugby World Cup.

Ya avisaban en el Mundial pasado de Inglaterra, cuando derrotaron al poderoso Sudáfrica. Luego vinieron los cuatro años de tránsito entre copas que no fueron desaprovechados por este país, que inscribió la franquicia SunWolf en el Suoer Rugby, donde juegan los mejores clubes del mundo.

Ahí, los Sun Wolf, base de la selección japonesa, lograron el roce necesario para enfrentar este reto máximo en su propia tierra. Han mostrado un juego que dan muchas ganas de ver. Cada vez que Japón va al ataque queda la sensación de que están cerca de marcar.

Su juego a la mano me hace recordar, al siempre alegre y vistoso “rugby champagne”, que nos regalaba Francia en la década de los ‘80.

Merecidísima clasificación de los del “sol naciente”porque, más allá de lo que pase en las próximas fases, han demostrado que sólo con trabajo se consiguen logros.No hay otra forma, y menos en este deporte.

En el rugby el respeto es fundamental y supremo. Te dicen desde niño que la mejor forma de respetar a tu rival es someterlo, que si le puedes hacer 100 puntos debes hacerlo. Es tu obligación y la mejor manera de mostrarle respeto a tu adversario.

Es justo ese verbo -someter-, el que ha estado ausente en este torneo. Salvo equipos como el propio Japón, Sudáfrica, Inglaterra, y en cierta medida Gales, la mayoría no ha mostrado ese respeto del que hablamos.

Hay varios factores: se ha utilizado en exceso el “kick” ofensivo, se han cuidado mucho en los tackles, debido a que la nueva reglamentación protege -como debe ser por lo demás-, la integridad de los jugadores. Es el mundial con más expulsados hasta el momento. Se han cuidado particularmente de lesiones y una serie de cambios en los encuentros así lo demuestran. En resumen, se ha visto equipos que antes sometían, midiéndose y calculando. 

Los Pumas, que llegaban a la corita en Asia, como candidatos a estar en semifinales, quedaron muy al debe. Después que los Jaguares, franquicia argentina en el Suoer Rugby, llegara a la final de ese torneo, estar dentro de los cuatro mejores parecía posible. No pudieron. Pecaron de una inconstancia grave durante los 80 minutos… tiempos muy buenos y tiempos muy malos.

Punto aparte para Nicolás Sánchez. El apertura de los transandinos no fue ni el conductor ni el líder que los Pumas necesitaban. La contracara fue Uruguay. Los Teros estuvieron a la altura y, a pesar de que tampoco clasificaron, jugaron un gran Mundial. 

¿Qué viene ahora? Las llaves de segunda fase enfrentan a equipos que se conocen mucho. Llegó el momento donde no pueden existir errores, y eso Nueva Zelanda, Sudáfrica e Inglaterra saben hacerlo mejor que nadie. Un dato estadístico que no hay que soslayar es que, de los ocho mundiales que se han jugado, cuatro equipos se han repartido la copa: los AllBlacks, los Springboks, los Wallabies y los de la Rosa.

¿Cuál podría ser una atractiva final?Sudáfrica e Inglaterra no sería un mal partido definitorio, porque “los de negro” siempre tienen algo que decir en estas definiciones. 

¿Vale la pena seguir viendo este Mundial de Rugby? ¡Siempre vale la pena…! 

¡Sayonara!