La mejor herencia del “Yemo”

Guillermo Yávar fue crack de verdad en la memorable Unión Española del 73 y en dos mundiales con la Selección, pero ahora disfruta su ciclo de técnico como formador de los niños de las escuelas hispanas y la riquísima experiencia de haber desarrollado el fútbol femenino durante 8 años. Hay que escuchar a un maestro con autoridad para enseñar del fútbol y la vida.

Incluso sin millones de dólares, títulos de copas ni cracks hipermarquetizados orbitando las canchas, el fútbol chileno nos regaló equipos y figuras de antología en las décadas del 60 y 70.  El Ballet Azul, Colo Colo 73 y la Unión Española, entre ellos, como destellos de una época romántica, de cracks que sobreviven a los tiempos haciendo lo que saben o mirando a la distancia un desarrollo con espejismos y economía de mercado.

Guillermo Yávar pertenece a esa era entrañable, de juego más técnico y principios más firmes. Goleador (21) del torneo en que la Unión campeonó de manera brillante en 1973, el “Yemo” hizo su notable carrera entre Magallanes 62 y Aviación 81, haciendo camino en la U, Unión Española (1971-1973), Universidad Católica, O’Higgins, Cobreloa y Audax Italiano, sin descontar dos selecciones mundialistas.

“Me retiré del fútbol jugando por Aviación en 1981 como campeón de Ascenso, con 38 años y varios títulos. Con la Unión fui tercero, subcampeón y campeón. Estuve en la preselección para el 62 y con la Selección jugué en Inglaterra ‘66 y Alemania ‘74”, resume el actual entrenador, que cierra el círculo como corresponde: enseñando a los niños. Durante 8 años desarrolló el fútbol femenino de Unión Española y en este momento encabeza las 27 escuelas infantiles que nuclean a cientos de chicos con la camiseta roja en todo el país.  

“Yo nunca había trabajado con mujeres y venía saliendo de una enfermedad cuando don Jorge Segovia me presentó la oportunidad y me puse a trabajar, porque al final el fútbol es el mismo”, recuerda.

Agrega:

“Las chicas tenían muy buena disposición, participaban en ligas independientes y eran entusiastas, pero en el comienzo empezamos bastante pobres… Teníamos para entrenar el lado sur de la cancha 2, y disponíamos de muy poquitas cosas cuando hacíamos las pruebas. Con el paso de los años cambió del cielo a la tierra, y ahora las chicas andan muy bien uniformadas, viajan en buses de lujos, van a buenos hoteles”.

  • ¿Cuál es el balance de lo que han hecho, “Yemo”?
  • Primero hubo que crear el hábito de competir, de entrenar con disciplina y fue necesario llegar a tener 60 jugadoras, porque se lesionaban con facilidad. Estuvimos peleando títulos y llegamos entre las cuatro primeras del torneo, pero no fue un trabajo fácil, era complicado. Primero, no era un equipo acostumbrado a eso, nos costó, era bastante difícil. Llegué a tener 60 jugadoras para dos equipos, porque se lesionaban con facilidad y había que tener gente para rotar. Las jugadoras venían de ligas, de barrios, y varias de la Universidad Sek, lo que era una ventaja para Unión. Así nos fuimos amoldando a la situación.
  • Siempre se habla del machismo en el fútbol, pero el universo femenino también es muy especial en esta actividad…

-Era un mundo muy especial, sobre todo cuando empezamos. No era muy bien mirado de afuera y hasta ahora hay poca difusión de la prensa. Y lo otro son aspectos lógicos: había que tener cuidado de entrar al camarín sin previo aviso, una cosa que te corta un poco cuando eres hombre, pero que después se maneja bien. No era fácil, para mí, al comienzo, pero hay que entender a las chicas, saber guiarlas y enseñarles. Primero no tenían grandes condiciones, no sabían controlar o conducir el balón. Y en las situaciones extra futbolísticas teníamos que estar atentos y respetar una condición, sabes a que me refiero… Todo se manejó mejor a medida que nos íbamos conociendo, con respeto. Las niñas Sub 17 y las adultas son muy diferentes, son niñitas y adultas, entonces había que hacer separación de edades porque tienen diferentes inquietudes, había que preocuparse del tema y manejarlo. Lo tratamos de hacer de la mejor forma posible y lo logramos.

Las mujeres el camarín…

-Un asunto es la formación y otra las aspiraciones competitivas, supongo.

-Ojalá que todos se manejaran como Colo Colo, aunque es difícil, porque ellos pagan bien a las jugadoras, y Santiago Morning le compite, le hace el nivel a Colo Colo, que tiene a todas las seleccionadas y contrata figuras extrajeras. Nuestro objetivo no era ser campeones, porque siempre está implícita la formación, la entrega de valores. Igual que en las escuelas ahora no le decimos al papá que van a ser cracks o profesionales. Nosotros estamos para entregarles otras herramientas para la formación a través del deporte. Si uno llega arriba, mejor, pero con la escuela de fútbol les garantizamos que el niño va a ser una persona de bien si no es futbolista. No podemos engañar a los papás.

-¿Cómo se da la relación de técnico a jugadora? En el fútbol masculino hay entrenadores que motivan con palabras fuertes, con gritos, en fin. Las mujeres son más de afectos, pero no es simple el tema…

-Se da como de un papá, un tío, de profesor. Pero nada de abrazos, nada, nunca. Sólo nos saludábamos con un beso en la mejilla. Al principio se me complicó un poco: yo tengo titanio en el lado derecho de la cara a causa de una fractura, entonces las saludaba por el lado izquierdo y para ellas era una curiosidad, porque les ponía la cara al revés… Pero con las chicas existe un gran respeto, de ellas y mío, así como también del cuerpo técnico, físico, médico y social. Con los papás se generó una verdadera familia. Ellos llevaban hasta una parrilla y les preparaban almuerzo a las niñas en algunos partidos.

-Algunos entrenadores de trayectoria se muestran reacios a aventurar en el fútbol femenino…

-Yo la valoro como una gran experiencia profesional. Ya llevo 11 años en Unión Española y hasta el 2017 estuve con las chicas. Luego, el club decidió llevar la rama en un acuerdo con la Municipalidad de Cerro Navia, pero he escuchado que volvería a Santa Laura. Sobre todo ahora, que disponemos de una flamante cancha sintética en la 2. Pero el equipo está muy bien, con excelente implementación oficial, un gran utilero, bien tratadas.

-Y pasó de las mujeres a la semilla de los futuros cracks de la Unión, “Yemo”.

-En mi función de Director de Escuelas está visitar todas las filiales, planificar el trabajo, revisar la documentación cuando se crea una nueva escuela, son una serie de requisitos bien estrictos. Además, si veo un chico de provincias con condiciones, lo selecciono y lo traigo a Santa Laura. De repente es un poco sacrificado viajar los fines de semana, porque tengo un asma que me complica, pero esta labor me motiva mucho y disfruto estar con los chiquitos. Es lindo ver a los niños que recién empiezan a jugar al fútbol, en pleno sentido del concepto, y también la forma en que los papás se involucran en este aspecto de su formación.