La Nueva Canción Chilena en 92 minutos de imágenes, sonidos y hallazgos

Este sábado se estrena el documental “En septiembre canta el gallo”, que pasa revista a este movimiento musical desde sus albores con Violeta Parra y Cuncumén hasta la inconclusa interrelación entre folclor, rock y música docta por culpa del Golpe de Estado.

Por JORGE CASTILLO PIZARRO / Fotos: ARCHIVO

“No hay revolución sin canciones” luce un lienzo detrás de Víctor Jara, que en el Teatro Caupolicán canta en tono acusatorio “Preguntas por Puerto Montt”, culpando al entonces ministro del Interior Edmundo Pérez Zujovic de la matanza de Pampa Irigoin, en marzo de 1969.

El video del cantautor actuando en abril de 1970 en la campaña presidencial de Salvador Allende es uno de los varios valiosos hallazgos que el realizador audiovisual Luis Emilio Briceño y el cantautor Nano Stern incluyeron en su documental “En septiembre canta el gallo: música chilena en tiempos de revolución”.

El nombre del filme alude al título de una canción de Isabel Parra incluido en el EP “Venceremos”, publicado antes de la elección presidencial que llevó al gobierno a la Unidad Popular.

Aunque tuvo un preestreno en septiembre pasado, formalmente el documental competirá en la XIX versión del Festival Internacional de Cine y Documental Musical In-Edit Chile, que se desarrollará entre este jueves y el próximo domingo en Santiago. Su exhibición ocurrirá este sábado 9, a las 16:00 horas, en el Teatro Nescafé de las Artes.

Luis Briceño (de lentes) y Nano Stern.

Briceño es un realizador audiovisual con larga presencia en la música social por medio, por ejemplo, del programa radial “Perspectivas a través de la Nueva Canción Chilena” (septiembre 2013-marzo 2015) y del libro-disco “Perspectivas: una parte de la memoria musical del exilio chileno” (junio 2017). Stern es uno de los nuevos trovadores más cercano a esa línea histórica de la música chilena.

Ambos lograron consolidar un largometraje de 92 minutos con un doble mérito. Primero, estructurar con 20 entrevistas una secuencia histórica de la Nueva Canción Chilena (NCCh), comenzando con la impronta señera de Violeta Parra (hay imágenes inéditas de ella bordando sus arpilleras en el Jardín de las Tullerías, en París) y terminando con el Golpe de Estado.

Intercalando testimonios e imágenes sociales y políticas de la época construyeron una valiosa historia fílmica de este movimiento inserto en la realidad en la cual nació y por la cual existió. Segundo, supieron extraer testimonios de hechos que eran desconocidos y que enriquecen lo sabido hasta ahora sobre la NCCh.

Mariela Ferreira (Cuncumén), Isabel y Ángel Parra, Eduardo Carrasco (Quilapayún), Julio Numhauser (Quilapayún, Amerindios y Somos), Patricio Castillo (Quilapayún, Amerindios y trabajos creativos con Víctor Jara, Isabel Parra y Los Jaivas, entre otros, además de compositor de sus propias creaciones), Horacio Salinas y José Seves (Inti Illimani Histórico), Jorge Coulón (Inti Illimani), Pedro Yáñez (Inti Illimani, poeta y cantor popular), Osvaldo “Gitano” Rodríguez, Marta Contreras, Charo Cofré, Roberto Márquez (Illapu), todos vinculados a la NCCh; Claudio Parra (Los Jaivas), Sergio “Tilo” González (Congreso) y Eduardo Gatti (Los Blops), precursores del rock de raíz folclórica y que interactuaron con la NCCh; Antonio Larrea (cocreador del diseño gráfico que caracterizó al sello Dicap), el productor Alfredo Saint-Jean y el locutor y periodista Miguel Davagnino, son los entrevistados que dan forma al relato.

El afiche del documental.

A continuación, algunos relatos reveladores del documental:

VÍCTOR JARA Y EL ORIGEN DE LA NUEVA CANCIÓN

Durante una presentación televisiva en Perú, en julio de 1973, Víctor Jara explica la génesis de la Nueva Canción Chilena:

“En Chile, más o menos por ahí por el año 67, a comienzos, apareció un disco de Violeta Parra, con canciones donde ella hablaba de la verdad, de lo auténtico, de lo verídico, de lo real de Chile. Y nosotros sentimos, un grupo de compositores, que ese era el camino que la canción debería tomar en nuestro país. Y comenzamos a hacer este tipo de canción. Y justo en el momento cuando los trabajadores en mi país empiezan a unirse. Así es que fue una canción que surgió de la necesidad total del movimiento social en Chile. No fue una canción aparte. Violeta marcó el camino y por ahí seguimos”.

HORACIO SALINAS Y LA IMPRONTA DE VIOLETA PARRA

El director de Inti Illimani Histórico cuenta lo significativo que fue la irrupción de la cantautora: “El folklor hasta esas alturas era esta mirada desde la ventana del latifundio, donde, digamos, suceden pocas cosas, salvo mirar a la china que se lava en el río, en fin. Pero todas cosas como verdaderamente intrascendentes. Y fue la Violeta la que introduce en la temática de las canciones, en la poesía de las canciones, toda su intensa vida, sus desgarros”.

ISABEL PARRA Y LA MUERTE DE SU MADRE

Aunque cueste creerlo, la hija de Violeta no supo de inmediato el suicidio de su madre: “El día que mi mamá…ese domingo (5 de febrero de 1967), (yo) estaba de vacaciones, ese domingo, en la casa de unos amigos, me acuerdo que no almorcé, estaban almorzando, y me empiezo a sentir mal, y llega la noche, y yo le pido al Tito (Rojas, su marido de entonces) que nos vamos. Y voy a buscar, el lunes, la leche que nos vendía la señora, y llego donde la señora Carmen y tenía una cara que ni te cuento. ‘Vengo a buscar la leche, señora Carmen’. Y me dice: ‘¿usted no sabe lo que pasó con su mamá?’”.

CUANDO VÍCTOR JARA SE CONVENCIÓ DE SU VALÍA

Otra revelación es el momento en que Víctor Jara se da cuenta de su potencial como solista. Mariela Ferreira relata que ello ocurrió en la gira del conjunto Cuncumén a Europa, en 1961.

Jara no era el solista, pues ese rol lo cumplía Silvia Urbina.

“En Moscú, el teatro enorme, lleno, para el recital nuestro. Estábamos cambiándonos ropa y la Silvia (Urbina) dice: ‘Rolando (Alarcón) no voy a poder cantar’. Casi se murió (Rolando). ‘¿Por qué?’ ‘Es que tengo la garganta apretada y he tratado, pero no puedo’. Entonces, llama a Víctor y Víctor no quería. ‘Pero canta una de estas tonadas que tú has recopilado’. ‘Ah, ya, dice (Víctor): la rosa’. Y canta la rosa: ‘Aquí te traigo una rosa, del campo la recogí…’, que después la grabamos con el Cuncumén. Y sale… y aplausos estruendosos. Él creía que tenía una voz así corriente, que cantaba en grupo y punto. Y ahí él se da cuenta del ángel que tenía, porque una cosa es tener bonita voz y otra es expresar eso, y él lo expresaba. Un campesino con los pantalones, nunca me olvido, con los pantalones arremangados, con ojotas, sentado en una sillita de mimbre, con chupalla, y cantando tan lindo. Ese es el comienzo de Víctor solista”.

EL TRASFONDO POLÍTICO DE LA “PLEGARIA PARA UN LABRADOR”

La canción de Víctor Jara fue interpretada en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena. Jara se hizo acompañar por Quilapayún, que, como tal, había sido rechazado por la Universidad Católica, organizadora del certamen, por el potente contenido político de su repertorio.

Eso es cosa sabida. Lo revelador del documental es que explica, en la voz de Patricio Castillo, quien hizo los arreglos, que esa canción, emblemática en el cancionero de Jara, trasunta en su estribillo la pugna entre el Partido Comunista y el MIR en cuanto a sus estrategias distintas para alcanzar al poder: la vía legal y la vía armada.

«Plegaria de un labrador» es una canción significativa en la obra de Víctor Jara.

“El Víctor llegó un día en la mañana con la canción a mi casa. El texto era ligeramente distinto. Entonces ahí hubo una corrección que hizo Víctor sobre la marcha, para ajustarse a lo que yo le estaba proponiendo en la música, y ahí se generó la parte contrastante con la anterior. Salimos de ahí felices los dos, lo más entusiasmados con la canción, que no te podís imaginar”.

Yendo al trasfondo político subyacente en la canción, la parte central del estribillo dice:

“Sopla como el viento la flor de la quebrada; sopla como el fuego el cañón de mi fusil…”.

Y explica Patricio Castillo:

“…el cañón de mi fusil…y esa cuestión, eh, eh, eh. ¿Qué es eso? Porque estamos hablando en un momento de la historia de Chile donde está el MIR, está el Che Guevara, y está la lucha armada, está toda esa cuestión como proyecto político, declaradamente. Y al mismo tiempo la política del PC, que era como súper así, como ‘nooo…’, así como el proceso electoral y la cacha e’ la espada. Y entonces, claro, en la canción eso está reflejado. Está reflejado de esa manera. Y yo creo que al Víctor le gustó al final de cuentas esta historia de hablar de un fusil ahí adentro. ¿Y por qué no? Si ya habíamos visto que el Pato Manns había hablado de su papá bandido que lo matan a balazos arriba en la cordillera”.

LA CANTATA RECHAZADA EN FESTIVAL DE LA NUEVA CANCIÓN

Puede sonar increíble, pero Víctor Jara y Ángel Parra se opusieron a la inclusión de la “Cantata Santa María”, interpretada por Quilapayún, en el Segundo Festival de la Nueva Canción Chilena.

Los motivos los explicaron en el documental Patricio Castillo y Horacio Salinas.

Comienza Castillo: “…Como esta obra estaba destinada a ser presentada en el Segundo Festival de la Nueva Canción Chilena, provocó la falta de comprensión por parte de nuestros queridos camaradas, colegas del canto”.

Complementa Salinas: “Víctor y Ángel dijeron ‘huumm, esto por qué, si hay chelos y contrabajos que no tienen nada que ver con la tradición popular, es una estructura distinta, una canción… no es justo que compitan, en fin’. Y se armó una discusión muy dolorosa, que produjo un desgarro ahí en las relaciones interpersonales entre los artistas’”.

Y remata Castillo: “Finalmente, se arregló todo porque presentamos la Cantata fuera de competición”.

FOLCLOR Y ROCK UNIDOS…

Finalmente, otra arista interesante del documental es la indagación en la frustrante interrupción que el Golpe provocó en la incipiente y auspiciosa relación colaborativa entre la NCCh y el rock nacional.

Un proceso potenciado en gran medida por la nacionalización del sello discográfico RCA, renombrado como IRT y dejado a cargo del músico Julio Numhauser. Incursor ya en el rock junto a Mario Salazar en Los Amerindios, Numhauser abrió las puertas del sello al rock nacional, especialmente al que autónomamente ya exploraba con los sonidos de charangos, quenas y trutrucas.

Claudio Parra.

Cuenta Claudio Parra, de Los Jaivas: “Y ahí nombran a Julio Numhauser como director musical de un label (etiqueta) que se llamaba Machitún. Y entonces la función de Machitún era como que ahí se juntara todo lo nuevo que estaba apareciendo en ese momento en Chile”.

El disco “El derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara, aunó en sus pistas el summum con el que muchos soñaron para la NCCh: folclor, rock y música docta a través de la participación del propio Jara, Inti Illimani, Patricio Castillo, Los Blops y Celso Garrido-Lecca.

Eduardo Gatti relata la colaboración de Los Blops en el disco, especialmente en el tema que lo titula: “Víctor tenía su posición política súper clara, era del Partido Comunista, pero lo sentimos siempre como una persona tremendamente abierta y siempre dispuesto a escuchar. No nos dio instrucciones musicales tampoco, de ningún tipo. Nos dejó así, chipe libre. Y aplicamos mucha influencia rock”. Y añade: “También ellos veían en nosotros como una especie de renovación, que ya no éramos el grupito que tocaba en la ramada en Isla Negra, que tocaba covers de los Doors, que sé yo, sino que aquí había algo que yo creo que a ellos les pareció muy interesante”.

Claudio Parra cuenta la experiencia de Los Jaivas: “Cuando grabamos ‘Todos Juntos’ lo hacemos con el ritmo de huayno, entonces, como tenía este ritmo de huayno, era obvio meter un charango. Pero nosotros no teníamos. Entonces ahí invitamos a Pato Castillo, que se transformó en el charanguista del grupo, pero charanguista en las grabaciones”.

Sergio “Tilo” González, concluye: “Estábamos en ese momento preciso donde poetas, pintores, músicos doctos, músicos rockeros, músicos folclóricos, estábamos llegando a un lugar común de cómo se podía hacer, comillas, una música chilena, o de este lado del sur, y claro, después de eso (el Golpe), hasta ahí llegamos”.