La Roja, atrapada y sin salida

Presa de sus propios errores y ansiedad, el equipo chileno resignó otros dos puntos como local camino a Rusia 2018 y, con un rendimiento deprimente, se aleja de los primeros lugares de la clasificación.

El comienzo fue tan fácil y auspicioso, que pocos podían imaginar que ese comienzo vertiginoso iba a terminar en pesadilla. A los 26 segundos, entre Vargas y Fuenzalida crearon el primer mano a mano con el portero Lampe y, como sucedería en todo el tiempo restante, el eventual puntero chileno fallaría en el disparo y el portero boliviano salvaría su arco.

Fue una suerte de dicotomía constante en el partido. La ineficacia y atolondramiento rojo ante la tranquilidad y efectividad verde. Una bifurcación que resultó insalvable y que vuelve a poner la sombra de la desesperanza sobre el equipo de Juan Antonio Pizzi.

Esos nubarrones que produjeron en Asunción una tempestad ante la peor selección paraguaya de los últimos tiempos y que esta vez, en el Monumental, dejaron más que un sabor amargo, una incertidumbre tremenda sobre la capacidad real de este equipo que ha demostrado en los últimos años estar un peldaño por encima del resto.

Ahora, sin embargo, con una cosecha tan magra en estos dos partidos, marcha tan lejos de la tabla clasificatoria para Rusia que parece que se hubiese metido en un túnel del que no ve la salida.

Nublados en la cancha los llamados a hacer la diferencia (Sánchez, Vidal, Aránguiz), el equipo ante Bolivia -una selección ordenada pero discreta- no encontró luces y ni siquiera destellos de ese cuadro que, por ejemplo, deslumbró ante México en la Copa Centenario.

Y no se trata de ser idealistamente exitista o pragmáticamente exigente. Sólo es la constatación simple de que hay problemas que deben solucionarse a la brevedad. No es ni será una novedad que Chile encontrará defensas cerradas. Y la búsqueda de un poco de magia (y no hablamos de Jorge Valdivia) no parece un medio descabellado. Hay que buscar un jugador capaz de meter un pase entre líneas, como lo hizo Matías Fernández en los 10 minutos que alcanzó a jugar, porque los hay pero no se les llama o no se les ocupa.

Y también, en este tipo de partidos hay que tener un plan B, que incluya uno o dos jugadores que puedan encarar, que busquen siempre ir hacia adelante y no necesariamente devolver el balón en pared o al espacio. Un poco de atrevimiento, un soplo de sorpresa.

Iban apenas 26 segundos y todo pudo simplificarse. Y se terminó con esa amargura de lo que pudo ser y no fue, agravado por un rendimiento que no invita precisamente a soñar.

PORMENORES

Estadio: Monumental David Arellano.
Público: 36 mil espectadores, aproximadamente.
Árbitro: Ricardo Marques (Brasil).

Chile (0): Cristopher Toselli; Mauricio Isla, Francisco Silva, Enzo Roco y Eugenio Mena; José Pedro Fuenzalida (70’ Mauricio Pinilla), Rodrigo Millar (54’ Matías Fernández; 64’ Felipe Gutiérrez), Charles Aránguiz, Arturo Vidal; Alexis Sánchez y Eduardo Vargas. DT: Juan Antonio Pizzi.

Bolivia (0): Carlos Lampe; Edemir Rodríguez, Ronald Raldes, Edward Zenteno y Marvin Bejarano; Pedro Azogue, Martin Smedberg (81’ Erwin Saavedra), Walter Flores, Juan Arce (76’ Nelson Cabrera), Marcelo Moreno Martins y Yasmani Duk (67’ Jorge Flores). DT: Ángel Guillermo Hoyos.

Tarjetas amarillas: Silva y Vidal (CH); W. Flores (B).