La Roja busca torcer el rumbo en Quito

El progreso futbolístico de Ecuador y la altura de su capital política han sido barreras infranqueables para Chile desde que comenzó este siglo. La segunda tarea es con Perú, que también viene mejorando. Juan Antonio Pizzi deberá inventar una nueva defensa, por ausencia de los inamovibles.

Con el optimismo rozando el suelo después de la dolorosa derrota ante Paraguay en Asunción y el pálido empate con Bolivia en Santiago, la selección chilena de fútbol está a las puertas de afrontar los dos siguientes desafíos en su búsqueda por un cupo en el próximo Campeonato Mundial. El primer examen será contra Ecuador en Quito el jueves 6 de octubre; el segundo, contra Perú en el Estadio Nacional el martes 11.

La novena y décima fechas de las Clasificatorias sorprenden a la escuadra nacional en el séptimo lugar de la tabla, debajo de la línea de flotación en cuanto a rendimiento y con la puerta todavía cerrada para Rusia 2018.

Como en casi todas las dobles jornadas que establece el calendario premundialista, a Chile se le presenta un rival difícil y otro accesible. En las primeras fechas enfrentó a Brasil en Santiago y a Perú en Lima, y ganó los dos encuentros. En las siguientes, se midió con Colombia en el Estadio Nacional y con Uruguay en el Centenario, y rescató un punto.

Posteriormente, sus rivales fueron Argentina en Ñuñoa y Venezuela en Barinas, con saldo de previsible derrota ante los trasandinos y estimulante goleada sobre los llaneros en Barinas. Finalmente, pasó por Asunción, donde perdió con Paraguay, y dejó ir dos puntos ante Bolivia en Santiago.

Comparación odiosa

El déficit, como se ve, está en el rendimiento casero: salvo el 2-0 sobre Brasil, el resto es penoso: no pudo vencer a Colombia (1-1) ni a Bolivia (0-0), a los que había que ganar, y se quedó sin el punto que buscaba ante los trasandinos (1-2). Pero como visitante está lejos de conseguir el nivel que exhibió y los puntos que obtuvo en los procesos anteriores.

Con Marcelo Bielsa al frente, la Roja cayó ante Brasil en Santiago –al revés de ahora- pero le ganó a Perú en Lima, goleó a Colombia en Santiago, empató con Uruguay en Montevideo, y derrotó a Argentina en Santiago, a Venezuela en Barinas, a Paraguay en Asunción y a Bolivia como local.

Si jugamos a la ficción y repetimos el calendario y los resultados de ese torneo, Chile estaría ahora escapado en el primer lugar de la tabla con cinco victorias, un empate y una derrota; con 18 goles a favor y 6 en contra, y un rendimiento de 76%. Chile clasificó a Sudáfrica 2010 en el segundo lugar, con un punto menos que Brasil.

En el proceso siguiente, con Claudio Borghi primero y Jorge Sampaoli después, el resultado también fue mejor. Con “el Bichi”, la Roja perdió sus dos partidos en casa (con Argentina y Colombia) y ganó otros dos como visitante (a Bolivia y Venezuela). Con “el Pelao”, cayó ante Perú en su debut en Lima y venció a Paraguay allá y a Bolivia acá. Brasil no participó en este torneo.

Siguiendo el mismo ejercicio, Chile tendría 12 puntos, uno más ahora, pero con un partido menos. Al Mundial de Brasil clasificó tercero, superado por Argentina y Colombia. Se puede concluir, por lo tanto, que el equipo nacional está algunos peldaños más abajo que en los procesos anteriores y que tendrá que mejorar bastante para conseguir el objetivo.

Un rival temible

Hasta fines del siglo pasado, Ecuador era el equipo ideal para comenzar los torneos. Cuando se hace el calendario de partidos, lo mejor es que el dueño de casa enfrente en su debut a un cuadro débil. Considerando los campeonatos sudamericanos del siglo pasado y la Copa América más moderna, cuando fue anfitrión, Chile comenzó cuatro veces jugando con Ecuador. Y no se equivocó nunca: 5-0 en 1941, 6-3 en 1945, 7-1 en 1955 y 4-1 el 2001.

Pero ya no es lo mismo. Hoy, en circunstancia así, habría que elegir entre Bolivia y Venezuela, y olvidarse de Ecuador. Las últimas cuatro visitas a Quito terminaron con igual número de derrotas. Peor todavía: sólo en la última confrontación, en 2012, pudo Chile anotar en el arco ecuatoriano (1-3). Y fue un autogol.

Dos factores juegan a favor de ellos: el notorio progreso de su juego y la altura de su capital política: 2.600 metros sobre el nivel del mar. Pesa más lo primero, en todo caso, porque a Chile no le va tan mal en La Paz (3.650 msn). Eso hace de Ecuador un equipo temible no sólo para Chile sino para todos los que participan en la Clasificatoria.

Hay un tercer elemento digno de considerar: la ausencia de valores importantes en el equipo que adiestra Juan Antonio Pizzi. Lesiones y suspensiones desarmaron la defensa: Gary Medel, Francisco Silva y Gonzalo Jara están descartados. El entrenador deberá armar un trío de otras características, y probablemente privilegie la estatura, en desmedro de la velocidad.

En contraste, hay reapariciones que pueden compensar esas bajas. Claudio Bravo estará de nuevo en el pórtico, con lo que eso significa como aporte de confianza para el resto del equipo y como influencia en el juego. También podrá estar Marcelo Díaz, cuya importancia en el equipo quedó de manifiesto cuando no participó. Es posible, además, que participe Jorge Valdivia, que cumplió su castigo y puede inspirar goles.

El clásico de siempre

Después vendrá Perú. El rival del siempre. El adversario en el Clásico del Pacífico. Un partido que a veces se sale de los límites deportivos por la rivalidad y las controversias limítrofes. Un duelo siempre tenso y normalmente parejo, aunque la estadística se desequilibró bruscamente a favor de Chile en las últimas diez confrontaciones.

Desde las Clasificatorias del Mundial de Sudáfrica hasta ahora Chile ganó nueve de los diez partidos. La única victoria peruana se produjo en Lima en marzo del 2013 cuando Jorge Sampaoli debutó como técnico de la Roja y una equivocación de Junior Fernández posibilitó el gol peruano cuando el partido expiraba.

Perú tiene cuatro puntos menos que Chile. Está penúltimo, con 7, pero algo ha mejorado. A Santiago llegará después de enfrentar a Argentina en Lima, y ese partido puede marcar pautas. La noticia buena es que la Fifa no se ha pronunciado sobre una posible sanción al fútbol chileno por actitudes xenófobas del público, y el escenario será de nuevo el Estadio Nacional.

Este análisis también lo puedes leer en el periódico Cambio 21.