La Roja en Copa América: nómina de Lasarte deja dos interrogantes

Estamos ciertos de que una lista de jugadores para integrar la Selección Chilena nunca dejará conformes a todos. Por lo demás, en este caso es el entrenador “el dueño de la pelota”. Pero, ¿por qué Luciano Arriagada y no Diego Valencia? ¿Por qué el “Colorado” Gil no fue considerado cuando claramente viene jugando mejor que lo que ofrece Pinares?

Por EDUARDO BRUNA

Definitivamente, hay cosas de los entrenadores que cuesta entender. Mejor dicho,  lisa y llanamente no se entienden. En este caso específico nos referimos al director técnico nacional, Martín Lasarte, quien ya nos dejó “con un palmo de narices”, como dicen los siúticos, nominando al inglés Ben Brereton para los partidos clasificatorios frente a Argentina y Bolivia para luego no ponerlo ni siquiera un miserable minuto.

Apuntamos ya, en su debido momento, a lo altamente improbable que era que el muchacho inglés-chileno fuera menos que el actual Eduardo Vargas, o el ”Mago” Jiménez o Felipe Mora, utilizados frente a una Bolivia que vino a cerrarse a San Carlos de Apoquindo como ostra, sin que desde luego tuviéramos el más mínimo derecho a hacerle algún reproche.

Hagamos memoria, muchachos: ¿no era de esa forma como jugaba La Roja en cancha ajena hasta antes de la llegada de Marcelo Bielsa? Eramos tan ratones como el resto, chiquillos, y nunca deben olvidarse de eso.

Pasa que, con miras a esta Copa América, Lasarte se mandó más de una sorpresa que, ciertamente, no deja de llamar la atención. Y digo sorpresa porque, mientras la pelotita no empiece a rodar en esta original Copa América, “Machete” está en todo su derecho a nominar a quien se le plante, sin que el resto tengamos derecho a cuestionarlo.

En lo personal, me llamó la atención una nominación y dos exclusiones que cuesta entender, lo cual al cabo no es tan dramático, considerando que la lista subió de 23 a 28 porque el torneo se jugará en Brasil, donde la pandemia no deja títere con cabeza. En otras palabras, si tenemos la suerte que esperamos tengan las demás selecciones y no se nos enferma nadie, serán dieciocho o a lo sumo veinte los jugadores a los que Lasarte deberá echar mano.

El resto tendrá el indudable privilegio de ver una Copa América “en vivo y en directo”, y ganar toda esa experiencia que supone vivir tan magno acontecimiento futbolero.

Ocurre que no me cuadra que Lasarte haya nominado a Luciano Arriagada, juvenil de Colo Colo. Reconociendo que el muchacho sus cositas tiene, y que ciertamente es mejor que el titular Morales, el haber convertido tres goles, entrando en los minutos finales (tiempo adicional, para ser más preciso), no le da todavía las credenciales suficientes como para formar parte del plantel estelar de La Roja. Menos cuando, comparando, podemos ver que Lasarte no consideró para nada, en este capítulo del urgente recambio, a un delantero mucho más consolidado y hasta avezado.

Nos referimos a Diego Valencia, de Universidad Católica, un muchacho que, además de porte y buen juego aéreo, no es nada de torpe con el balón en los pies y tiene, claramente, más recorrido que el chico de Colo Colo. Por lo mismo, más experiencia. Incluso a nivel internacional, como lo demostró por lo demás en estos duelos de Copa Libertadores en la fase de grupos. No sólo jugó bien y anotó importantes goles, sino que dejó en claro que frente a una eventual ausencia del titular –Zampedri- Gustavo Poyet, técnico cruzado, no tendría mayores motivos para perder el sueño. 

Demás está decir que Arriagada, con todas las interesantes condiciones que hasta ahora ha mostrado, carece de ese imprescindible “plus” que significa enfrentar a defensores con físico y oficio para regalar.

El otro caso es el del “Colorado” Gil, nominado a un “micro ciclo” por Martín Lasarte y que, sin embargo, esta vez no figuró ni en las cómicas. Ni siquiera porque la nómina oficial iba con “yapa”.

Y sucede que Gil se ha transformado, al correr de unas pocas fechas, en el mejor refuerzo que un club –en este caso Colo Colo- ha aportado a nuestro alicaído Torneo Nacional. De buena pegada, visión para distribuir el juego y claridad para encontrar espacios, el “Colorado” sin duda ha sido figura vital para Quinteros. 

¿Es menos que Pinares, que con la Roja nunca ha podido repetir lo que tan bien hizo en Universidad Católica y que hasta despertó el interés del Gremio de Porto Alegre, que finalmente lo  sumó a sus filas? ¿Es menos que Pablo Aránguiz, uno de esos jugadores con innegables condiciones pero a los cuales resulta difícil definir? Porque nunca se sabe si lo hace mejor como delantero o “volanteando”. Es algo así como Vidangossy, que lo tenía todo, pero que siempre se quedaba entre dos aguas.

Y ello es tan así que resulta hasta anecdótico recordar que, cuando el “Bichi” Borghi lo nominó una vez a La Roja, lo primero que le preguntó a Matías Vidangossy fue: “Che, ¿vos de qué jugás?”.

El “Colorado” Gil, en cambio, se sabe a lo que juega, y tampoco es un jugador que, a sus 30 años, esté quemando sus últimos cartuchos. Pero Lasarte no lo nominó, sencillamente, y de verdad cuesta entenderlo, aunque también tenemos claro que, de haberlo hecho, y estando Vidal y Aránguiz, sólo habría ido como una más que interesante alternativa.

Con esta nominación de Lasarte, no cabe dudas de que hubo dos colocolinos que quedaron más que felices. Gustavo Quinteros, porque podrá contar con el “Colorado” en Copa  Chile y, en una de esas, terminada la Copa América encuentra a un Luciano Arriagada más hecho. El otro es Morales, que como Blandi no existe, Parraguez no es mucho lo que aporta y no tendrá al juvenil en la banca como amenaza, continuará siendo un titular inamovible.

Cosas del fútbol, como se dice siempre…