La Roja envejece sin renovación

La selección de fútbol española le ganó 4-0 a la de Macedonia, la semana pasada, y tanto el trá- mite como el resultado dejaron indiferentes a todos. Pero hubo un detalle que pasó inadvertido y no deja de tener importancia: los goles los anotaron (aparte de un autogol) Vitolo, Monreal y Aduriz.

¿Los ubica?

Ninguno de los tres es un novato, pero tampoco tienen mucho trajín en el representativo español. Vitolo Aradín, volante del Sevilla, se ha puesto apenas ocho veces la camiseta roja, y ya tiene 27 años; Ignacio Monreal (Nacho) juega en el Arsenal inglés y con 30 años, defendió 17 veces a su país; Artiz Anduriz, delantero del Athletic Bilbao, tiene 35 y cumplió su décima presentación con los colores hispanos.

Es importante el ejemplo español: se está sacudiendo del fracaso en el último Mundial, donde fue eliminado casi ignominiosamente en la primera ronda y no pudo responder a su título de campeón, y comenzó una paulatina renovación.

Ya no está Casillas, y apareció David De Gea. Completando la defensa estuvieron José Carvajal, 24 años y 6 actuaciones; Ignacio Fernández (Nacho), 26 años y 5 presentaciones, y Marc Bartra, 25 años y 8 juegos.

Los volantes en este partido fueron Isco (25 y 15), Thiago Alcántara (25 y 7) y los experimentados Sergio Busquets (28 y 85) y David Silva (30 y 106). Como delantero jugó José Callejón (29 y 3).

El tema es qué está pasando en Chile cuando la generación dorada parece haber llegado a la cúspide e inicia su lógico retroceso. La necesaria renovación parece estancada y, así, los éxitos se vislumbran cada vez más lejanos.

Los que ya están

Suspensiones y lesiones han hecho variar un poco la alineación ideal en los últimos partidos. Un equipo muy estable desde 2013 (ver recuadro) ha incorporado, apenas, a un par de centrales (Francisco Silva y Enzo Roco), a un lateral izquierdo (Jean Beausejour) y un puntero derecho (José Pedro Fuenzalida). También han actuado esporádicamente como titulares Cristopher Toselli, Pedro Pablo Hernández, Jorge Valdivia, Felipe Gutiérrez, Edson Puch, Matías Fernández, Fabián Orellana y Mauricio Pinilla.

Como se puede apreciar, todos jugadores con cierta trayectoria en medios locales o internacionales. Ningún jugador de proyección.

Desde hace bastante tiempo, en la mira de los hinchas han estado Ángelo Henríquez y Nicolás Castillo. Por sus condiciones, se les consideraba sucesores naturales de Pinilla. Pero ninguno de los tres últimos directores técnicos pensó igual.

Henríquez se condenó por actuar en un medio de menor exigencia, Croacia, y lo mismo le pasó a Carlos Villanueva y en alguna medida a Jorge Valdivia, integrantes de equipos árabes. Castillo tiene al menos la posibilidad de despegar.

Estuvo en todas las últimas citaciones, participó en algunos partidos entrando en los minutos finales y contribuyó a la coronación de la Copa Centenario al acertar su disparo en la definición por penales con Argentina. El goleador de Universidad Católica tiene 23 años de edad y un amplio futuro.

Los que asoman

El arco chileno parece todavía bien resguardado. Claudio Bravo y Johnny Herrera tienen cuerda, y Christopher Toselli aparece como el seguro sucesor. Más atrás asoman dos porteros de buen futuro: Gabriel Castellón (23), de Santiago Wanderers, llamado ya a conocer las exigencias de los entrenamientos en Juan Pinto Durán, y Darío Melo (22), de Palestino, que tuvo buen bautizo internacional en la reciente Copa Libertadores.

Las esperanzas de renovación están puestas en la Selección Sub 20 que participará este verano en el campeonato sudamericano de la categoría en Ecuador. En ese país anda por estos días y ha logrado buenos resultados frente al representativo local.

Varios de sus integrantes ya se han asomado en los equipos superiores de sus clubes, aunque más por obligación reglamentaria que por gusto o decisión de sus técnicos. En todo caso, hay figuritas para seguir observando, aunque les falta llegar a instancias altas en torneos importantes de menores, como lo hicieron los baluartes de la actual Selección cuando los dirigía José Sulantay.

Los defensores Nicolás Ramírez (U. de Chile), Diego González (O’Higgins), Francisco Sierralta (Palestino), Bayron Saavedra (Palestino) y Simón Ramí- rez (Huachipato) aparecen como cartas aprovechables para la sucesión. Hay volantes de buen pie: Kevin Vásquez (Santiago Wanderers), Gabriel Suazo (Colo Colo), Jaime Carreño (U. Católica), Carlos Lobos (U. Católica) y Yerko Leiva (U. de Chile).

Y un delantero es la máxima promesa: Jeisson Vargas, formado en la UC y actual integrante de Estudiantes de La Plata (Argentina). Tiene todas las condiciones para sobresalir, pero le falta cambiar de ambiente y dominar sus instintos. En Gary Medel tiene un buen espejo.

De cualquier manera, ninguno de ellos tiene cercana convocatoria a la Roja. Y por ahí andamos mal: cuando Fernando Riera pensó en el equipo para 1962, hizo jugar una Copa América, en 1959 en Buenos Aires, a Luis Eyzaguirre y Jorge Toro, que aún no cumplían los 19. Y los dos fueron figurazas en el Mundial.

Este análisis también lo puedes leer en el periódico Cambio 21.