La Roja es un equipo muy bueno

Y es que no le hace daño a nadie. Frente a Colombia, en Alicante, reiteró una pobreza ofensiva que ya es dramática. Ospina, meta “cafetero”, no recibió ni un solo disparo directo en todo el encuentro. Lo peor es que no se advierte mejoría, restando sólo tres partidos amistosos antes del comienzo de las clasificatorias. Al cabo, el 0-0 fue más que positivo.


Con sólo tres partidos previos a las clasificatorias rumbo al Mundial de Qatar, la Roja no progresa. Frente a Colombia, en la ciudad española de Alicante, empatando sin goles reiteró los mismos vicios y virtudes de sus últimas confrontaciones. Esto es: un arquero solvente, como Bravo, y una defensa aceptable, pero un mediocampo sin luces y un poder ofensivo que como pocas veces fue más pobre que en esta oportunidad.
Basta decir que la Roja no sólo no se creó ni una sola oportunidad de gol, sino que ni siquiera exigió con un disparo directo al meta colombiano Ospina, aburrido espectador de lo que acontecía en el campo de juego.
Y es que seguimos sin delanteros y sin inspiración. Vidal es un luchador tremendo, pero no es el jugador que vaya a meter un pase profundo, de esos que lastiman y que llaman “entre líneas”; Pinares, el otro volante más ofensivo, tampoco posee esas características. Y si a eso le sumamos que por las bandas cada vez llegamos menos, porque Isla ya no es el de antes y Parot muchas condiciones no tiene, las posibilidades de desbordar y sorprender casi no existen.
Menos cuando, como en esta oportunidad, Rueda alineó en franca ofensiva a un Orellana que en el Eibar ya no realiza esa función y a un Alexis que no sólo ha ido perdiendo chispa y velocidad, sino que se empecina en jugadas personales que rara vez le resultan. Está bien el intentar el mano a mano cuando las circunstancias lo ameritan, pero empeñarse en ello cuando hay un compañero mejor ubicado para recibir la descarga, es un error tremendo.
Lo de Chile, ofensivamente hablando, fue pues de una pobreza franciscana. En este rubro, pareciera que en lugar de mejorar retrocedemos con cada partido. Y lo peor es que no se ve por dónde podamos mejorar, sencillamente porque ya no contamos con un “Mago” Valdivia ni con delanteros que en el área marquen presencia y tengan un peso específico.
Para el fondo colombiano, su faena en Alicante no pudo ser más cómoda.
Si alguien estuvo más cerca de ganar, claramente fue Colombia. No porque nos hayan desbordado una y otra vez; no porque nos hayan tenido a pelotazos. Simplemente porque llegaron bastante más que la Roja, y los pocos remates francos que tuvieron chocaron con la solvencia de Bravo, que sigue marcando diferencias en el arco.
Incluso, en el minuto 49 hubo un clarísimo penal de Pulgar a Cuadrado, que el pito de Gibraltar increíblemente no sancionó, ganándose las naturales protestas de los jugadores y el cuerpo técnico colombiano, encabezado por el portugués Queiroz.
Sin mucha claridad tampoco, y porque al frente tuvo una defensa que dentro de todo supo arreglárselas, Colombia, en la segunda etapa, nos tuvo por largos cinco minutos absolutamente ahogados con centros y tiros de esquina que, repelidos, volvían inmediatamente al área nuestra.
Pasado ese breve sofocón, el partido se enredó por completo el resto del tiempo. Y es que los nuestros, superados en velocidad y fuerza, debieron recurrir continuamente al foul para no ser desbordados. En esto preocupantemente destacó Vidal, que esta vez al menos se pasó continuamente de revoluciones, con el agravante de sus destempladas protestas que, ya en encuentros oficiales, le pueden pasar la cuenta.
Lo dicho: la Roja dio un paso atrás en Alicante. De partida, hizo un partido bastante más deficiente que el que cumplió frente al mismo rival en la Copa América, y que sólo zanjó gracias a los lanzamientos penales.
Que Rueda deberá trabajar mucho, es verdad. Pero tampoco se le pueden pedir imposibles. Porque es triste comprobar, partido a partido, que no tenemos buenos delanteros, lo que explica meridianamente el por qué el gol, en este equipo, ya es un producto suntuario.
PORMENORES
Partido amistoso internacional.
Estadio: José Rico Pérez (Alicante).
Público: 10 mil espectadores, aproximadamente.
Arbitro: Jason Barceló (Gibraltar).
CHILE; Bravo; Isla, P. Díaz, Maripán, Parot (53’ Opazo); Medel (20’ Vegas), Pulgar, Vidal (90+2’ Pavez), Pinares (70’ Baeza); Orellana (58’ Rubio), A. Sánchez (87’ Mora).
COLOMBIA: Ospina; Medina, D. Sánchez, Mina, Tesillos; Barrios, Moreno, Cuadrado, Martínez (61’ Lerman); Muriel (75’ l. Díaz) y Zapata (23’ Morelos).
Goles: No hubo.
Tarjetas amarillas: en Chile, Isla, Parot, Rubio y Vidal; en Colombia, Morelos.