Clasificatorias

La Roja: una derrota con olor a robo descarado en Montevideo

La cuenta estaba igualada 1-1 cuando, en el minuto 87, el paraguayo Eber Aquino se hizo olímpicamente el tonto con un claro penal por mano dentro del área uruguaya. Ni siquiera quiso consultar el VAR cuando desde arriba sus colegas le advirtieron. A lo mejor la Selección Chilena no merecía ganar, pero tampoco perder frente a un equipó “charrúa” con tanto fuego como pocas ideas, pero que honró su historia para ganar 2-1 en los descuentos.

Por EDUARDO BRUNA

No nos gusta apelar a las supuestas injusticias que de tanto en tanto existen en el fútbol. Sobre todo cuando estas caen en el terreno de la apreciación y, por lo mismo, de la subjetividad. Sólo que perdiendo la Roja por 2-1 en Montevideo,  frente a Uruguay en lo que era el inicio de las clasificatorias rumbo a Qatar 2022, fuimos testigos de una injusticia colosal, cuando en el minuto 87, y estando la cuenta 1-1, hubo un clarísimo penal en el área “charrúa”, luego que un pelotazo metido al centro del área por Dávila, diera ostensiblemente en la mano de Coates.

El árbitro, el paraguayo Eber Aquino, honró la triste tradición paraguaya en lo que a nivel de arbitrajes se refiere, primero haciéndose el desentendido, y luego desechando de plano la advertencia que le llegó desde  el VAR, sitio desde el cual sus colegas habían visto lo que él con tanta impudicia había omitido. Porque ni siquiera fue a verificar a la pantalla si lo que le avisaban desde arriba había efectivamente ocurrido, como sí lo había hecho en el primer tiempo, pero en el área chilena. Con una cara de palo digna de cualquier político, ordenó que las acciones debían continuar como si nada.

¿Merecía ganar la Roja? Quizás no. Seguramente no, pero muy probablemente debió haberlo hecho de haberse cobrado lo que correspondía. Lo concreto es que la ratería de Aquino no sólo privó tal vez a Chile de cambiar la historia en el Centenario, sino que colaboró con entusiasmo e impudicia para que el peso de la tradición una vez más nos aplastara.

Y es que, jugándose el tercer minuto de descuento, el ingresado Gómez, jugador del Valencia español, desde fuera del área, y aprovechando un rechazo corto y de cabeza de Sierralta, la puso violentamente en un rincón bajo, tornando estéril la volada de Arias.

La desatada algarabía celeste era del todo comprensible. No sólo se habían salvado de una eventual derrota, sino que habían ganado tres puntos que se encontraron en un trapito.

Y es que si bien en el primer tiempo Uruguay fue un poco mejor, en la segunda etapa, a juego perdido, la Roja se animó más en campo contrario y ganó muchos más balones que en el lapso inicial. En otras palabras, el equipo de Rueda comenzó a tenerla, y con la presencia inmensa de Vidal para distribuirla casi siempre con criterio, bien secundado por Aránguiz, se fue acercando poco a poco a la portería defendida por Campaña. 

A nueve minutos de la reanudación, la Roja encontró premio a sus afanes tras una bien urdida jugada por la banda derecha que prosiguió con un pase fantástico de Aránguiz para la entrada de Alexis. Y este, dominándola, le ganó al cierre que intentó Cáceres con un disparo cruzado y bajo que tornó inútil la volada del meta “charrúa”.

Lo mejor es que la Selección no se echó atrás. Siguió manteniendo las precauciones defensivas que supone una última línea de tres, pero que en los hechos es casi siempre de cinco, más los volantes. Pero recurriendo a una constante circulación de balón, llevaba a la desesperación a un Uruguay que no mostraba muchos argumentos a la hora de recuperarla. Con poca claridad, el cuadro del “Maestro” Tabárez recurría a pelotazos frontales o a centros frente a los cuales la defensa nacional evidenciaba una buena respuesta, con Pablo Díaz y Sierralta, debutante absoluto este último en la Selección Mayor, como abanderados de esa solvencia.

Cierto: Chile tampoco llegaba mucho, entre otras cosas porque casi siempre Alexis debía batírselas solo ante una defensa a lo mejor lenta, pero a la que le sobra ubicación y oficio. Ni Vargas en la primera etapa, ni Dávila después, fueron compañeros adecuados para un Sánchez que, por gusto a veces, y en otras por obligación, se queda más de lo aconsejable con la pelota. De esa forma, invariablemente termina perdiendo muchas más de las que es capaz de ganar.

La Roja, estaba más que claro, tenía controlado el partido frente a una celeste que ponía en la cancha tanto fuego como pocas ideas. El mismo gol de la apertura, por cuenta de un penal de Suárez en el minuto 39, surgió de un penal polémico. Porque cuando Vegas se barre frente al remate de Bryan Rodríguez, el balón le da primero en el pecho antes de ir a su mano, y se entiende, de acuerdo a lo que las mismas autoridades del arbitraje sudamericano nos han majaderamente enseñado, que en tal caso el cobro de la pena máxima no corresponde. ¿O es que cambiaron las reglas y nadie nos ha avisado?

Esta vez, sin embargo, el paraguayo Aquino se dio el trabajo de parar el partido y de recurrir a la pantalla del VAR ubicada al borde de la cancha. Y como se estaba jugando en Montevideo y no en Santiago, no titubeó para indicar que lo que correspondía era el tiro desde los doce pasos.

Pese a todos los contratiempos, el cuadro de Rueda, sin hacer un gran partido ni mucho menos, estaba sacando la tarea adelante, consiguiendo un punto de oro que no se saboreaba desde las clasificatorias rumbo a Sudáfrica, cuando con dos goles del “Matador” Salas, la Roja rescató un empate a dos con sabor a triunfo, porque sólo una media vuelta de Abreu impidió que la fiesta fuera total.

Como pocas veces una derrota nos dejó con un sabor tan amargo. Por las circunstancias que la rodearon y el dramatismo del epilogo. Viendo el vaso medio lleno, como se dice, da una cierta tranquilidad el saber que, en defensa al menos, los hombres que eligió Rueda no desentonaron, a pesar de ser un par de ellos absolutos debutantes. 

Lo preocupante es apreciar que, ofensivamente, seguimos mostrando poco, aunque en este aspecto no se puede ser lapidario, considerando que el escenario en el que se jugó no es el más propicio para mostrar demasiado. En ese sentido, el duelo del próximo martes, frente a Colombia, nos puede dar una idea más aproximada de cuánto tenemos en ataque para hacernos un poco la ilusión de llegar a Qatar luego de la farra para el Mundial del 2018, en Rusia.

PORMENORES

Primera fecha de las clasificatorias sudamericanas para el Mundial de Qatar 2022.

Estadio: Centenario de Montevideo.

Arbitro: Eber Aquino, del Paraguay.

URUGUAY: Campaña; Cáceres, Coates, Godín, Viña; Bentancur (76’ Arambarri), Valverde, Arrascaeta (76’ J. Rodríguez), De la Cruz (56’ Nández), B. Rodríguez (87’ Gómez); Suárez.

CHILE: Arias; Fuenzalida (68’ Pinares), P. Díaz, Sierralta, Vegas, N. Díaz 83’ (Roco); Vidal, Baeza, Aránguiz; Sánchez y Vargas (68’ Dávila).

GOLES: Para Uruguay, Suárez a los 39’ (penal) y Gómez a los 90+3’; para Chile, Sánchez a los 54’.

Tarjetas amarillas: en Uruguay, Coates, Bentancur y Gómez; en Chile, Sierralta, y Baeza.

Revisa el resumen del partido:

https://www.youtube.com/watch?v=zHI9xgvM8YQ