La “Rojita” rescató un punto de oro frente a Brasil en el Sudamericano Sub 20

Lo positivo fue el resultado. Porque empatar sin goles frente a Brasil en el Sudamericano clasificatorio para el Mundial de la categoría de Corea del Sur, jugando buena parte del encuentro con 10 jugadores, es ciertamente meritorio. La Roja Sub 20 dirigida técnicamente por Héctor Robles dejó, más allá del resultado, más dudas que certezas acerca de su real capacidad y las posibilidades que tiene en este torneo.

El encuentro, jugado en el Estadio Olímpico Fernando Guerrero de la ciudad de Riobamba, fue bastante mediocre. Un poco por la cancha, en condiciones impresentables para un torneo sub continental, pero bastante por lo limitados que se mostraron ambos cuadros en cuanto a recursos y bagaje futbolístico.

La Rojita Sub 20, definida en un lenguaje grandielocuente como conformada por jugadores de “una generación dorada” de nuestro fútbol, estuvo lejos de responder a las expectativas en cuanto a juego. Porque es verdad que el quedar con un hombre menos a partir del minuto 34 condicionó su accionar e hipotecó buena parte de sus posibilidades de ganar, pero ocurre que antes que Jeisson Vargas viera la tarjeta roja por una fea entrada en contra del volante Paqueta, la Selección Chilena Sub 20 no había mostrado mayores atributos como para transformarse en candidata a obtener el certamen, como adelantó su técnico Héctor Robles en un inesperado arranque de optimismo.

Once contra once, la pelota siempre estuvo mayoritariamente en los pies de los jugadores brasileños, porque los nuestros la perdían demasiado rápido y se mostraban incapaces de sumar tres pases seguidos y ganando metros, que es lo importante. El fútbol de la Roja juvenil era muy poco fluido porque a la mayoría les quemaba la pelota en los pies y acababan resolviendo tirándola para adelante, a lo que saliera.

Frente a ese equipo limitado en sus argumentos, la Selección Brasileña careció de luces. Le costaba un mundo ganar la línea de fondo, algo en lo que históricamente han sido especialistas, sobre todo gracias al descuelgue de sus laterales, y tampoco se producía la combinación precisa, la pared milimétrica que sirva para superar una defensa replegada y poblada, y en la que también suelen ser maestros. El otro recurso típico de los cuadros brasileños para abrir defensas, es decir, el remate de distancia, tampoco se vio mucho, y la mayoría de las veces que fue utilizado sus jugadores carecieron de puntería.

Igual el partido se tiñó por completo de amarillo. Y si en lo que quedaba de la primera etapa la Roja se vio ahogada con un hombre menos en cancha, en la segunda etapa sencillamente se transformó en un frontón: pelota rechazada era pelota que volvía de inmediato, simplemente porque –salvo el palestinista Paredes- no había nadie más que fuera a pelearla arriba y pudiera conservarla aunque fuera un minuto, para dar el necesario respiro.

Por largos momentos, la única duda era cuánto podría resistir esta juvenil Selección Nacional frente a un Brasil que dominaba sin ningún tipo de contrapeso.

¿Qué produjo ofensivamente Chile? Poquísimo: una media vuelta de Suazo, en la primera etapa, que se fue muy elevada, y dos intervenciones de Paredes en el segundo tiempo. En una arrancó solo y la peleó cuanto pudo, pero como un absoluto “Toribiko el Náufrago”; en la otra cabeceó sin fuerza un tiro libre enviado desde la derecha por Lobos.

Brasil, extrañamente, no produjo todo lo que insinuaba su dominio, su permanente posesión de la pelota. Llegó mucho más que Chile, eso está claro, pero tampoco como para procurarse sucesivas oportunidades de gol y transformar al meta nacional Collao en figura relevante.

De todos modos, y pese a no tener un trabajo incesante, Collao (juvenil de la U), se transformó en jugador vital para sostener el cero. Primero, desviando al córner un violento disparo desde fuera del área de Paqueta cuando el balón se le colaba en un rincón bajo; y segundo, cuando en el minuto 62 estuvo realmente grandioso. David Neres, zurdo, se limpió el camino entrando por la derecha del área nacional y su violento disparo fue repelido de apuro por el meta nacional. La pelota, que quedó flotando, fue empalmada por Vizeu con el meta absolutamente vencido, pero Collao se irguió en el momento justo como para ir hacia el balón y tirarla al tiro de esquina por sobre el travesaño.

Más allá de las limitaciones de este cuadro brasileño, que no mostró mucho talento que digamos, de todos modos hay que elogiar a esta Roja juvenil, que supo sacar el punto teniéndolo todo en contra.

No cabe duda de que, hasta aquí, seguimos con la buena estrella. Porque este partido era para perderlo –como tantas veces- sin pena ni gloria, y sin embargo los muchachos de Robles supieron sacarlo adelante pese a la enorme desventaja que significa enfrentar a Brasil durante una hora larga con un hombre menos.

Queda, en todo caso, la incógnita de saber si este cuadro será capaz de mostrarnos algo más de lo poco que mostró o pudo mostrar en esta oportunidad. Sobre todo cuando, ya tras su debut, se quedó sin dos jugadores importantes para el próximo encuentro: el ya mencionado Vargas y Carreño, que estando en la banca vio primero la tarjeta amarilla y luego la roja, por reclamos destemplados.

PORMENORES

Fase de grupos, Sudamericano clasificatorio para el Mundial Corea del Sur 2017.
Estadio: Olímpico Fernando Guerrero de Riobamba, Ecuador.
Arbitro: Jesús Valenzuela (Venezuela).

CHILE: Collao; Rebolledo, Sierralta, Ramírez, Gutiérrez; Cuadra, Suazo, Vargas, Dávila (84´ Sierra); Jara (46´ Lobos), Paredes (90´ Leiva).

BRASIL: Caique, Dodo, Lyanco, Lucas Cunha, Rogerio; Caio, Douglas (58´ Giovanny), Paqueta (72´ Allan Souza); Richarlisson (58´ Leo Jaba), Vizeu y David Neres.

GOLES: No hubo.

Tarjetas amarillas: en Chile, Suazo, Jara y Gutiérrez. En Brasil, Lyanco, Lucas Cunha y David Neres.

Tarjeta Roja: Vargas, de Chile, a los 34 minutos.