La tierra de las oportunidades

Fabián Orellana ya se hizo los exámenes médicos correspondientes y en España afirman que, en pocas horas y a no mediar algo impensado, el delantero chileno se convertirá en el nuevo refuerzo de Real Valladolid, club que alguna vez dirigiera el DT Vicente Cantatore y en que estuvieran otros cuatro futbolistas chilenos: Pato Yáñez, Jorge Aravena, Óscar Wirth y Diego Rubio.

Por SERGIO GILBERT

A los 34 años, el atacante que explotó en Audax Italiano puede decir que para él España se convirtió en una verdadera tierra de oportunidades puesto que si bien su salto a Europa lo dio a Italia para tratar de emular a Alexis Sánchez en Udinese, fue en equipos hispanoss donde el “Poeta” pudo construir una interesante carrera (partiendo por el modesto Xerez) que hoy lo tiene a punto de concretar en el club comprado por el gordo Ronaldo.

Curioso. A diferencia de la mayoría de los jugadores chilenos que sufren de nostalgia excesiva apenas cruzan la cordillera, Orellana supo enfocarse e insertarse en un fútbol mucho más competitivo que el que se exhibe por estos lados y lograr, si no los vítores, sí en muchas partes la complacencia de sus entrenadores, dirigentes e hinchas. Orellana ha sido, en general, un jugador confiable.

Mucho de ello se debe a que el atacante no solo captó sino que aceptó que debía evolucionar en su oferta futbolística si es que quería sobrevivir en España. Y cómo no si es un hecho que en el primer mundo futbolístico, los punteros a la antigua-la experticia de Orellana- ya no son trascedentes. Ni siquiera útiles. Los laterales cumplen perfectamente la función de llegar a línea de fondo, centrar, combinar, hacer las diagonales y hasta rematar al arco por lo que a un delantero se le exige otras condiciones. Y si no las desarrolla, hasta luego…

Así, Orellana tuvo que reinventarse. Y ya en el Celta dirigido por Eduardo Berizzo eso se notó: el chileno era un volante con llegada, a veces claramente mixto, “doble 6” si usted quiere. Un jugador, en suma, más completo, que podía recuperar y crear, engancharse o asumir llegadas frontales. Eso hizo que lograra un lugar en la lista de jugadores interesantes para equipos modestos, pero con ambiciones. No es poco. Ha cumplido ya 10 años en esa dinámica,

Claro, Orellana siempre tendrá una espina clavada y una deuda pendiente: no haberse erigido nunca como un fijo en la selección.

Si bien su nombre ya está en la enciclopedia de la Roja por haber convertido el gol en el primer triunfo oficial de Chile frente a Argentina -donde se ganó el horrible mote de “El Histórico”- Orellana no fue evolucionando y adaptándose con la camiseta de Chile tal como lo hizo en la de los cuadros españoles que militó.

Tal vez fue que nunca pudo sacarse el estigma de ser “el sustituto de Alexis”. A lo mejor pensó que acá bastaba con correr y hacerse de vez en cuando una jugadita de barrio. Quién sabe. Es un misterio.

Para Fabián Orellana, la verdad, el foco siempre estuvo en España. ¿Y sabe qué? Tenía razón.