La tómbola del deporte

Ya hace algunas semanas que el Instituto Nacional del Deporte (IND) está enviando las evaluaciones de los proyectos del concurso FONDEPORTE 2020 y la aplicación de sus criterios de evaluación son cada vez más extraños, en donde las organizaciones deportivas que se adjudican estos recursos son, realmente, unas afortunadas. Este año, el IND decidió aplicar algunos criterios de elegibilidad entregados por el Ministerio del Deporte. 

Por ejemplo, el criterio de “pertinencia”, el cual detalla que el proyecto debe tener una vinculación con la política pública vigente, detallando vinculación con: “…articulación y/o coordinación…”; que “… se orienten a fomentar la actividad física o promoción de estilos de vida activo…”, pero, en pauta de evaluación de los proyectos que están llegando a las organizaciones deportivas, se declara que es pertinente un proyecto cuando “corresponde con la categoría y la tipología del proyecto”, entonces, qué paso con la misma aclaración sobre la vinculación o la articulación y/o coordinación del proyecto detallado por el Ministerio. 

Por su parte, en el caso del criterio de “Consistencia”, donde el Ministerio declara la evaluación de varios subcriterios del PROYECTO, tales como, la “Identificación del Problema o Necesidad”, “Resultados y metas”, “Actividades por desarrollar”, entre otras cosas y que son, además, muy similares al criterio de “Coherencia” aplicado para el concurso en su versión anterior 2019, pero con una disímil interpretación y evaluación para este año. 

Por último, otro extraño criterio de elegibilidad, y posterior evaluación, es el de “priorización”, que se superpone o duplica, evaluando lo mismo más de una vez, como pasa con el criterio de “inclusión/sostenibilidad”, entre otros. Donde, además, todos los años nos encontramos con iniciativas que tienen un máximo puntaje de priorización y no son seleccionados para ser financiados, solo por el hecho que existieron otros proyectos que postularon primero, lo que habla de lo poco sensible de la priorización. 

Por todo lo anterior, es dudoso que el FONDEPORTE esté realmente apoyando a las organizaciones deportivas comunitarias que lo necesitan y que estén en sintonía con la política pública, más bien parece una tómbola, en donde solo algunos pueden participar y ganar.