La U batió dos récords mundiales en su victoria sobre Unión La Calera

Uno se refiere a la cantidad errores no forzados que cometieron los jugadores azules en el primer tiempo; el otro, a un jugador que tocó dos veces la pelota en los 68 minutos que jugó. El arquero Cristóbal Campos evitó una goleada de los caleranos.

Por JULIO SALVIAT / Foto: PHOTOSPORT

Cuando terminó el primer tiempo, la reflexión era una sola: si en Universidad de Chile creen que el asunto se arregla con un buen entrenador, los datos del partido con Unión La Calera pueden demostrar que están equivocados. Que podían traer a Guardiola, a Mourinho, a Ancelotti si quieren, y comprobarían pronto que no hay remedio.

Hicimos el ejercicio de contabilizar cuántos errores no forzados cometían los jugadores azules en el primer tiempo y, aunque no hay registros al respecto, se puede especular y afirmar que debe ser récord mundial: en los primeros 15 minutos, 10; de los 15’a los 30’, 7; en el cuarto de hora final, 17. Total: 34 en 45 minutos de juego.

Habrá que aclarar que consideramos error no forzado aquellas jugadas en que no hay dificultades para ejecutarla, que ningún rival estorba o desequilibra al que comete el error. Y en esas situaciones se contabilizan los pases mal ejecutados, los rechazos defectuosos, los remates desviados, las infracciones innecesarias, los lanzamientos laterales que van directamente hacia un adversario y los controles imperfectos.

¿Puede hacer algo el entrenador, por bueno que sea, con jugadores de ese calibre?En la U, salvo Emmanuel Ojeda e Israel Poblete, no había jugadores capaces de llevar bien el balón, de entregarlo con precisión, de rematar con puntería. Y no había mucho que decir en cuanto a los defensores, sobre todo  los que ocupan el sector izquierdo: enredados, imprecisos, vulnerables en el juego aéreo, desprovistos de recursos para salir jugando.

Cero a cero había terminado el lapso inicial. Y el resultado sólo tenía una explicación: la notable faena del arquero Cristóbal Campos, que había evitado al menos tres goles y que se había salvado de otro cuando un tiro de Simón Ramírez dejó temblando el travesaño. Al revés de los azules, los caleranos mostraban a varios jugadores con ideas claras y técnica adecuada: Gonzalo Castellani, César Pérez, Matías Vidangossy, Williams Alarcón, Ramírez…

Cuando los equipos se fueron a descansar, se podía hablar de otro récord mundial: ¿habrá un primer tiempo en el mundo que termine sin que un jugador toque el balón? Eso le pasó a Cristián Palacios, un caballero errante vestido de futbolista que miraba, corría, solicitaba, gesticulaba y nunca recibía la pelota. 

Algo mejoró la U después del descanso e interrumpimos la estadística. Hasta Palacios logró tocar una vez el balón. Pero seguía siendo superior el equipo calerano, que por el lado de Bastián Tapia y Marcelo Morales siempre encontraba pasada fácil.

Dos factores se conjugaron para que el partido se equilibrara: la salida, a los 55’,  de Pérez (lesionado) y Vidangossy (agotado), los valores más destacados del cuadro visitante hasta ese momento, y el ingreso del mejor jugador que tiene la U: Darío Osorio. 

Fue el propio Osorio el que abrió la cuenta en su segunda intervención. Zigzagueando desde el sector derecho hacia el centro, encontró el claro para meter un zurdazo potente que hizo que la pelota rozara un poste antes de irse a la red. No lo merecían los azules, pero ahí estaban los tres puntos a la mano.

El problema para los caleranos se los resolvió Cristián Palacios, con una entrada irracional sobre Pedro Henrique Alves que le significó la expulsión y que sirvió de guinda para la torta de su inolvidable actuación.

Un minuto después que apareciera esa tarjeta roja, Unión La Calera consiguió la igualdad con la culminación de Matías Cavalleri para una jugada que partió con centro pasado de Willams Alarcón, pase retrasado de Orellana para Sáez y toque preciso de éste para su coterráneo.

Cristóbal Campos volvió a ser decisivo al evitar dos goles que parecían insalvables: un bloqueo notable cuando Alarcón lo fusilaba desde el área chica y una reacción instantánea para evitar un autogol de Ojeda. Después se salvó cuando un zurdazo de Orellana se desvió por poco y una chilena de Sáez corrió la misma suerte.

Fue audaz el nuevo entrenador de la U, Diego López. En los minutos finales sacó a Mauricio Morales y Ronnie Fernández para incluir a Lucas Assadi y Junior Fernandes. Quería salir del ahogo a que estaba sometida su defensa y lo consiguió. Y tuvo premio extra en el último segundo cuando Bastián Tapia se redimió de sus incontables pecados defensivos para empalmar un tiro libre servido por Poblete y darles a los azules un triunfo que ni sus más fanáticos esperaban.

Ganó la U porque tuvo un arquero extraordinario, porque contó durante media hora con un jugador como Osorio, que va para crack y lo siguen teniendo en la banca, por los regalos que le hicieron los caleranos con los cambios y sus desaciertos en el finiquito y por la inspiración del que peor había jugado.

Pero el cuadro azul sigue siendo un equipo con jugadores muy mediocres y difícilmente perfectibles.

PORMENORES

CANCHA: Estadio Santa Laura.

PÚBLICO: 6.639 espectadores.

ÁRBITRO: Piero Maza.

U. DE CHILE (2): Cristóbal Campos; Yonathan Andía, Ignacio Tapia, Bastián Tapia, Marcelo Morales; Israel Poblete, Mauricio Morales (89’, Lucas Assadi), Emmanuel Ojeda, Pablo Aránguiz (60’, Diego Osorio); Ronnie Fernández (89’, Junior Fernandes) y Cristián Palacios. DT: Diego López.

UNIÓN LA CALERA (1): Ignacio Arce; Simón Ramírez, Henry Sanhueza, Cristián Vilches, Pedro Henriqe Alves (73’, Lucas Passerini); César Pérez (55’, Patricio Flores), Williams Alarcón, Gonzalo Castellani (78’, Yerko Oyanedel), Matías Vidangossy (Matías Cavalleri); Sebastián Sáez y Nicolás Orellana. DT: Federico Vilar. 

GOLES: 63’, Osorio (U); 70’, Cavalleri (ULC); 90+4’, B. Tapia (U).

AMONESTADOS: Mauricio y Marcelo Morales (U).

EXPULSADO: 69’, Palacios (U).

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