La U se metió de lleno en la pelea por el título

Derrotando por 2 a 1 a San Luis, en un partido mediocre que sólo se encendió en los minutos finales, el cuadro azul le pone presión a una Universidad Católica que ahora tiene el archirrival a sólo dos puntos de diferencia. Por contraste, al cuadro “canario” sólo un milagro lo salva de tener que jugar en la Primera B el año próximo.

En un partido tan mediocre como tantos de la competencia local, y que sólo se encendió en los minutos finales, Universidad de Chile venció en Quillota por 2 a 1 a San Luis para sumar tres puntos que lo ponen en carrera por el título y, de paso, prácticamente condenan al cuadro “canario” a la pérdida de la categoría.
Lo difícil de entender, viendo este encuentro, es que no hubo una gran diferencia de fútbol entre un cuadro que se metió en carrera por el campeonato, amagando al líder Universidad Católica, y otro que, salvo un milagro, deberá jugar en la Primera B el año próximo.

Si no hubiera sido porque la U contó con Jeferson Soteldo, uno de los pocos jugadores del encuentro que superó la media, el partido habría sido de una pobreza franciscana futbolísticamente hablando. Y es que el venezolano podrá ser a veces excesivamente individualista, a veces desordenado y de costumbre bastante “cucarro” para emplear un término coloquial que grafique su particular estilo, pero como es veloz y posee una buena cuota de habilidad para ganar en el mano a mano, cuando llegaba a tener la pelota se podía esperar de él la jugada que rompiera la monotonía y le pudiera abrir la ruta de la victoria a su equipo.

Cosa que no se producía con otros protagonistas, porque Arancibia basa sus posibilidades exclusivamente en su rapidez, al paso que Díaz, que salvo ser fuerte no es veloz ni hábil, necesita de que alguien lo habilite con ventaja para transformarse en factor de peligro en el área. Y ese jugador azul, claramente, esta vez no estaba.

El primer tiempo se consumió en medio de una intrascendencia casi absoluta, al punto que, en lugar de hablar de llegadas al arco, habría que hablar de sólo aproximaciones. Ni Herrera ni González vivieron, durante esos 45 minutos, situaciones de riesgo en que la intervención de alguno de los dos hubiese sido trascendental para evitar una conquista.

El partido algo cambió a poco de su reanudación, luego que, tras un córner, Matías Rodríguez aprovechara un rebote en Pereyra para quedar dentro del área a tiro de remate. El lateral, que esta vez volvió a la banda derecha, metió de apuro el zurdazo que el meta quillotano alcanzó a bloquear, sin impedir, sin embargo, que el balón se le escurriera lentamente por debajo de su cuerpo.

Fue entonces que, a juego perdido, y ante la posibilidad cierta de una cercana derrota que prácticamente lo condenaba, el técnico de San Luis hizo los cambios que, teóricamente al menos, le iban a dar un poco más de volumen ofensivo que el que hasta ahí había mostrado.

Pero salvo un balón que cruzó el área, impulsado por Caballero, y que concluyó con un remate de cerca de Bravo que Herrera repelió apuradamente al tiro de esquina, el cuadro quillotano no era capaz de superar a un fondo azul que falla seguido en cuanto es apurado.

Si otras veces ha sido Vilches, y varias veces Jara, esta vez fue un error de Herrera la que posibilitó el empate quillotano. El arquero azul falló ante un centro, y cuando el zaguero Abarca la metía al centro para el rebote o la entrada de algún compañero, Herrera empujó a Escobar sobre la línea, pensando que este podía aprovechar la instancia. Aunque la jugada fue rápida y confusa, el pito Gamboa no dudó: marcó el penal que provocó las airadas protestas de los jugadores azules.

No les faltaban razones: el partido entraba a sus cinco minutos finales.

Caballero, intrascendente hasta ese momento, puso el transitorio 1 a 1 con un violento zurdazo, abriendo con ello un paréntesis de duda acerca de lo que restaba por jugarse. Porque, estaba claro, el empate no les servía a ninguno de los dos. Para el objetivo de uno y otro, el reparto de puntos era lo más parecido a una derrota.

Y fue en el primer minuto de descuento que la U encontró la oportunidad para desnivelar una brega hasta ahí bastante pareja. Con un San Luis obligado también a jugarse, encontró el espacio para que una jugada por el sector izquierdo culminara con un centro ante el cual el fondo “canario” no supo resolver. El balón le quedó a Benegas, el remate de este se elevó y Guerra, ingresado apenas un par de minutos antes, ensayó la chilena que, dando en el brazo de Araya, significó el cobro del segundo penal de la tarde.

Espinoza, con la responsabilidad de tirar, tuvo la sangre fría necesaria para poner el balón en el rincón opuesto al que eligió el arquero González.
Se jugaban cuatro minutos de descuento de los 5 dados por Gamboa. Y aunque esos minutos pasaron a ser siete, por el tiempo perdido en los habituales cabildeos, ya no había tiempo para que San Luis luchara por el milagro. ¿Qué podía esperarse, además, de un cuadro que marcha en la última posición de la tabla y que en su cancha es incapaz de sumar de a tres desde el ya lejano mes de abril?

Para la U, en cambio, el triunfo trae reminiscencias inevitables del último título conseguido, cuando se aprovechó del bajón de Colo Colo en las últimas fechas para quedarse con una corona en la que nadie creía.

¿Cuánto podrá pesar esta situación en el puntero, Universidad Católica?

PORMENORES

Torneo Nacional. Fecha vigésimo octava.
Estadio: Bicentenario Lucio Fariña, de Quillota.
Público: 8 mil personas, aproximadamente.
Arbitro: Eduardo Gamboa.
SAN LUIS: I. González; Abarca, Pereyra, Rojas, M. Bravo (64’ Escobar); Moya, Vicencio (79’ Sepúlveda), Estrada (57’ Sagrego); R. González, Caballero, C. Bravo.
U. DE CHILE: Herrera; Rodríguez, Vilches, Jara, Beausejour; Espinoza, Caroca, Leiva (89’ Guerra); Arancibia (64’ Pizarro), Díaz (68’ Benegas) y Soteldo.
GOLES: Para Universidad de Chile, Rodríguez a los 51 y Espinoza a los 90+4’ (penal); para San Luis, Caballero, a los 86’ (penal).
Tarjetas amarillas: en San Luis, Moya y Vicencio; en la U, Espinoza, Guerra y Sote