La U vuelve a la lucha con dos «viejos estandartes»

Luego de sacudirse el traumático episodio de Beccacece y Bonini, Universidad de Chile se rearma para recuperar la prestancia ý dignidad futbolística en un torneo que aún le concede tiempo a la reivindicación de sus objetivos. Víctor Hugo Castañeda y Luis Musrri llegaron al banco con el peso de su trayectoria y una identificación que los azules siempre valoran…

El impacto de Beccacece y Bonini en la U fue tan devastador que, incluso, el cambio de marcha del presidente de Azul Azul para finalmente instalar a Víctor Hugo Castañeda y Luis Musrri en el comando técnico en desmedro de Esteban Valencia y Marcelo Jara quedó como un detalle dentro una operaciòn que Carlos Heller resolvió con una fórmula rápida y populista: elegir dos técnicos de la casa y a un costo mucho menor de los miles de dólares que le costó la torpe decisión anterior.

Con apenas dos sesiones de entrenamiento en el cuerpo, la dupla de los dos ex mediocampistas emblemáticos tiene por delante un estreno prematuro y exigente Palestino, uno de los rivales de mayor consistencia y solidez en el medio local. Sin embargo, todas las proyecciones indican que luego de las confusiones técnicas y´el pésimo manejo de grupo del argentino, el plantel se enrielará en un lapso prudente para rendir de acuerdo a sus posibilidades con un ordenamiento acorde a la idea futbolística que proponen Castañeda y Musrri.

«Por su experiencia, Víctor Hugo será el jefe y yo su ayudante, pero los dos tendremos las mismas responsabilidades y capacidad de decisión respecto al equipo. Vinimos a sumar para que la U recupere su lugar», resumió Musrri luego de desvincularse de Deportes La Serena para cumplir un sueño postergado. «Este club es muy grande y debe tener el protagonismo que le corresponde, pero asentar un equipo lleva un tiempo y ese proceso exige mucho trabajo», precisó Castañeda.

Como técnicos de mediana trayectoria, ambos se identifican con un estilo de juego clásico, sin obsesiones defensivas ni propuestas desmesuradas de ataque, lo que fluctúa entre el 4-4-2 convencional o un 4-3-3 de más despliegue, pero totalmente marcados por el equilibrio en la cancha. Musrri como volante central y capitán universitario y Castañeda como mediocampista creativo con el 10 a la espalda, siempre tuvieron visión panorámica de la cancha y fueron capaces de regular a sus respectivos equipos, lo mismo que pretenden aplicar hoy desde la conducciòn estratégica.

Nueve fechas por delante son el gran desafío de esta U de transición que asume la exigencia de acceder a un torneo internacional, ya sea por la vía del Apertura o la Copa Chile.

En todo caso, la dupla «Ca-Mu» parte de cero en su relación con un grupo muy golpeado tras la traumática experiencia de Beccacece y que hasta el partido con Iquique en el norte sufrió las últimas «esquirlas» de una relación tormentosa. Así lo demuestran las reveladoras declaraciones del preparador de portero Gustavo Flores, quien se descargó con una radio ecuatoriana afirmando que «Beccacece nunca supo manejar el camarín, era un tipo de personalidad bipolar e incluso yo corté relación con él desde junio y ni siquiera me dejaba ocupar el área de el CDA para trabajar con los arqueros. Como profesional quiso hacerlo bien, pero me decepcionó como persona», denunció el argentino, quien permaneció en el club tras una negociación con Heller.

DOS MITOS DE TRISTE REALIDAD

Amarrada a los lugares comunes, las frases vacías y los hechos consumados, la prensa deportiva nunca reparó en un detalle que sería determinante en destino del proceso que significó la pauperización futbolística de la U a un costo muy alto para las finanzas de Azul Azul.

Coincidentemente, los dos emblemas técnicos elegidos por la dirigencia que comanda Heller había sufrido una experiencia idéntica: ser dejados de lado por sus jefes respectivos.

Después del Mundial de Sudáfrica, donde el preparador físico se distanció decisivamente de las exigencias que imponía el entrenador Marcelo Bielsa, Luis Bonini no continuó siendo considerado por el jefe técnico en sus siguientes proyectos europeos. Bonini permaneció en Chile, se hizo comentarista de TV y de ahí saltó varios años después a la aventura fracasada en la U.

Y lo de Beccacece, a despecho de las versiones acomodadas desde Juan Pinto Durán, fue exactamente lo mismo. A mediados de 2015, el seleccionador Jorge Sampaoli pidió a Sergio Jadue -a quien entonces manejaba con facilidad en sus variados planteamientos- hacer un cambio de rumbo para traer como asistente al prestigiado profesor Juan Manuel Lillo, teórico y académico español que llegó en septiembre y en silencio al búnker de Las Torres. Terminando el año se produce la salida natural de Beccacece aduciendo una renuncia que jamás fue tal y que le permitió rapiñar otros mile sde dólares a la ANFP. En rigor, tanto Bonini como Beccacece se reencontraron en la U buscando una revancha pare resarcirse de sus fracasos anteriores.,

Como sea, la U inició un ciclo distinto y promisorio, impulsada por una medida que descomprimió las tensiones en el CDA y seguramente potenciará el rendimiento individual del plantel más costoso del fútbol chileno. En rigor, si el imperativo de campeonar ya no parece tan accesible por el lastre de las seis primeras fechas, la hinchada al menos recupera la confianza y quiere creer que al amparo de dos viejos estandartes como Castañeda y Musrri es más alcanzable la promesa eterna de ir más allá del horizonte y el sendero continuar…